15 años después de su primera edición, tres curadores diseñaron exhibición en el que obras nuevas conversan con premios de antaño.

Por: Natalia Díaz Zeledón 9 enero
Momento de 'Puedo escribir cualquier cosa de cualquier imagen', creada por la tica Alejandra Ramírez y obra ganadora de Inquieta Imagen. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
Momento de 'Puedo escribir cualquier cosa de cualquier imagen', creada por la tica Alejandra Ramírez y obra ganadora de Inquieta Imagen. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

Por primera vez en nueve ediciones, Inquieta Imagen atraviesa las cuatro salas del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC). Han pasado 15 años desde que la institución creó el concurso y, ahora, llegó a un punto crítico: ¿dónde están las inquietudes en un mundo inundado por imágenes?

"Inquieta Imagen empezó en el 2002 con algo que no se hacía en la región: video. En muy poco tiempo tuvo que cambiar: la gente empezó a hacer video arte y entraron las nuevas tecnologías. En los últimos años se hablaban de nuevos medios pero los nuevos medios ya no son tan nuevos", resumió el curador en jefe Daniel Soto, quien seleccionó las piezas junto a otros dos profesionales.

Como un "guiño" al primer certamen, la exposición de 26 obras lleva el título de ultra_Contaminados. Este año, el jurado estuvo conformado por personal del museo, a diferencia del resto de ediciones que fueron personas externas.

La exposición estará abierta de martes a sábado hasta el 17 de febrero. El horario de visita es de 9:30 a. m. a 5 p. m.

De 157 propuestas inscritas, Soto, Fiorella Resenterra, directora del MADC; y el mexicano Willy Kautz, antiguo curador en jefe del Museo Tamayo en Ciudad de México.

Participaron cinco países – Costa Rica, Honduras, Panamá, El Salvador y Guatemala–, pero la mayoría de artistas son ticos.

Instalación 'Paisaje conquistado' de Erno Hilarión. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
Instalación 'Paisaje conquistado' de Erno Hilarión. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
Fotografías de Adrián Arias 'Llamada perdida': una secuencia de fotografía documental preocupada con la textura de la noche. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
Fotografías de Adrián Arias 'Llamada perdida': una secuencia de fotografía documental preocupada con la textura de la noche. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

Asimismo, eligieron otras siete obras para formar parte del programa Monocanal, una opción aplicada en otras dos ocasiones para unir en un mismo video a obras que funcionan mejor en conjunto que solas.

"En el 2002 se hablaba de Contaminados. Extensiones del audiovisual porque eran todos los nuevos medios los que venían a permear los medios tradicionales con los que trabajaban los artistas", detalló Soto. "Ya nosotros estamos ultracontaminados".

Para Soto, la intención de Inquieta Imagen 2017 es crear un punto de partida para las siguientes ediciones. En la sala 1, un recorrido histórico cuenta con la primera obra ganadora del concurso, el video Aria de la panameña Brooke Alfaro.

Otras seis piezas históricas también pueden disfrutarse.

"Es una retrospectiva muy entre comillas y esas obras conversan con las obras 2017", dijo Soto. “Inquieta Imagen no va a morir pero tiene que cambiar”.

La imagen es lenguaje
En la Sala 1, el MADC expone un recorrido documental de sus nueve ediciones Inquieta Imagen. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
En la Sala 1, el MADC expone un recorrido documental de sus nueve ediciones Inquieta Imagen. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

Para Soto, la obra premiada del concurso Inquieta Imagen es la más representativa de lo que quiere decir Inquieta Imagen: generar pensamiento a partir de la imagen, quieta o en movimiento.

Puedo escribir cualquier cosa de cualquier imagen de la costarricense Alejandra Ramírez es un video que usa material de archivo en dos secuencias con subtítulos.

En el texto del video escribe sobre lo que es y sobre lo que no es su trabajo: no es un relato sobre plantas, no es una historia sobre su madre, es una historia sobre su país y, también, sin manera de identificar el origen de las imágenes, podría no serlo.

"Consideramos que es la obra que mejor comprendió de qué trata el concurso en el 2017. Es una obra que habla de la imagen a través de la imagen. Esto resume el concepto de Inquieta Imagen este año", afirmó el curador en jefe del MADC.

Las piezas de Inquieta Imagen 2017 comparten preocupaciones sobre cómo se lee y cómo se construye la cultura gráfica: hablan sobre el valor efímero de sus acciones y también sobre la colaboración de sus significados.

En las tres fotografías de Ruta de la seda, del guatemalteco Esvin Alarcón Lam, se documenta un performance en el que un grupo de personas reconstruye con telas un monumento que ya no existe. Las fotos fueron tomadas con un drone.

En la obra del tico Adrian Flores, Re-conocimiento sin conocimiento, la acción colaborativa construirá en futuro la imagen. El artista da instrucciones para que los visitantes envíen un mensaje a un número de celular con información personal.

Para el proyecto es necesario que los visitantes presten atención a su obra, que la retomen en un espacio de intimidad virtual.

La virtualidad también es importante para José Pablo Ureña y sus fotografías de Labasuraapropiada. Ureña propone 145 fotografías de publicaciones de una cuenta real de Instagram que, además, continuarán publicándose durante la exposición.

La pieza es la única obra de la exposición que está dispersa por todas las salas del MADC y hasta en sus rincones más escondidos (como si fueran, ellos mismos, una basura tirada).

En la Sala 4, hay obras experimentales como la videoinstalación de Joan Villaperros Y stsöke. Yo cantar. en la que una máquina interpreta una canción bribri con trazos de pintura.

Una instalación de Jonathan Torres –Ejercicio de colaboración– requiere dos personas que trabajen juntas para ver a un pequeño insecto animatrónico que bate sus alas un poco más.

Para el curador Daniel Soto, la amplitud de esas técnicas permite que la exposición no se pueda ver "en una sola pasada" y requiera tiempo para apreciar la forma en la que las obras expresan los pensamientos de sus creadores.

Acta del jurado
Artista: Alejandra Ramírez (Costa Rica) Obra: Puedo escribir cualquier cosa de cualquier imagen. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
Artista: Alejandra Ramírez (Costa Rica) Obra: Puedo escribir cualquier cosa de cualquier imagen. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

Premio: Alejandra Ramírez (Costa Rica). Puedo escribir cualquier cosa de cualquier imagen. Video, 2017.

"Es un proyecto que utiliza material de archivo para reflexionar en torno al concepto de imagen y sus posibles interpretaciones, y que, a través de la narrativa envuelve al espectador en una complicidad reflexiva sobre el sentido que cobran la memoria, la imagen y la palabra. Además, tiene la capacidad de hacer uso del recurso técnico, el montaje como narrativa y el dispositivo mnemónico como una variante más dentro de muchas posibilidades del lenguaje artístico".

Artista: Esvin Alarcón Lam (Guatemala) Obra: 'Ruta de la seda', cortesía del artista y la Galería Henrique Faria New York & Buenos Aires. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
Artista: Esvin Alarcón Lam (Guatemala) Obra: 'Ruta de la seda', cortesía del artista y la Galería Henrique Faria New York & Buenos Aires. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

Mención: Esvin Alarcón Lam. (Guatemala). Ruta de la seda. Fotografía, 2017.

"Por medio de una acción única logra enlazar contenidos biográficos con una reflexión crítica respecto a la memoria política, patrimonial y simbólica. La acción misma se nutre de una austeridad de recursos basados en archivos que, mediante el uso poético visual y productos de consumo masivo de segunda mano y de bajo coste, narra una historia que genera un contrapunto".

En primer plano, 'Lá cámara' de Andy Retana. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.
En primer plano, 'Lá cámara' de Andy Retana. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal.

Mención: Andy Retana (Costa Rica). La cámara. Video, 2017.

"Aporta de manera ingeniosa la vinculación de la cultura y el imaginario popular con temáticas actuales de exclusión social a minorías. Así, juega mediante una analogía directa que desata múltiples y complejas lecturas, de realidades locales y universales. Mediante un lenguaje humorístico y solucionado de forma sencilla, se apropia de imágenes y las mezcla con producción propia a través de un discurso articulado, con el que logra, finalmente, una obra coherente y resuelta".