Jorge Arturo Mora. 17 mayo
El enfrentamiento entre dos familias italianas cocinan la disputa en 'Romeo y Julieta'. Foto: Interamericana de Producciones
El enfrentamiento entre dos familias italianas cocinan la disputa en 'Romeo y Julieta'. Foto: Interamericana de Producciones

Es difícil imaginar que alguien no haya escuchado, al menos, la inseparable pareja de nombres de Romeo y Julieta. Como si no hubiese bastado con el título de Shakespeare –convertido por antonomasia en un clásico universal–, la enrevesada historia de amor imaginada en el siglo XVI fue perfecta para ser traslada a otras expresiones artísticas.

Con la danza la historia fue la misma que con el libro: se consolidó con el paso del tiempo como un referente artístico ineludible. Casi 80 años después de su estreno, Romeo y Julieta conmueve en cualquier parte del mundo en proporciones únicas.

La tragedia ahora aterriza en Costa Rica cocinada por la prestigiosa Russian Classical Ballet, que anteriormente visitó el país para presentar El lago de los cisnes y La Bella Durmiente. “Ahora estamos muy felices de poder llevar una de nuestras obras favoritas que ha significado un esfuerzo superlativo para nosotros”, adelanta Evgenya Bespalova, directora de la compañía rusa.

Resucitar la tragedia
Un gran montaje trae Russian Classical Ballet en su gira. Foto: Interamericana de Producciones
Un gran montaje trae Russian Classical Ballet en su gira. Foto: Interamericana de Producciones

William Shakespeare escribió Romeo y Julieta en 1597, pero su conversión en ballet llegó hasta el siglo pasado, para finales de los años treinta.

Para profundizar en la danza, conviene recordar la historia del libro en que se inspira (de la cual se apega con rigor).

El ballet comienza en la plaza del mercado italiano de Verona, con la aparición de Romeo, hijo de la familia de los Montague. Allí empieza a mostrarse el conflicto entre su familia y los Capuleto, linaje del que pertenece Julieta, mujer de la cual se enamorará en una fiesta.

De allí se desborda el dramatismo al que el mundo no se ha podido resistir durante siglos. Romeo y Julieta, desde sus letras hasta su movimiento, es un trágico canto sobre el amor que cautiva a sabiendas del horror de su conocido desenlace.

Romeo y Julieta es uno de mis ballet favoritos desde pequeña”, cuenta Evgenya Bespalova, directora del Russian Classical Ballet. “Como muchas bailarinas, conocí la obra desde que era pequeña y siempre soñé con bailarla. Crecí y tuve los primeros chances en montajes. Ahora la visión como directora implica estudiar a profundidad una obra que, siendo clásica, siempre ofrece una alta exigencia”.

Bespalova visita por tercera oportunidad Costa Rica. Con su compañía, realiza giras por el mundo llevando títulos clásicos. Por ejemplo, en este momento también tienen en su repertorio La bella durmiente, El Cascanueces, Giselle y El lago de los cisnes.

Pero la coreógrafa asegura que la expectativa por Romeo y Julieta hace crecer en la compañía expectativas mayores, comenzando por el texto de Shakespeare que inspira la danza.

En detalle, Romeo y Julieta es un ballet de tres actos con libreto de Leonid Lavrovsky, coreografía de Vania Psota y música de Sergei Prokófiev, quien en esta partitura desata su creatividad con temas inolvidables.

En montajes operísticos y dancísticos, siempre se valora la historia que se cuenta, pero la música suele ser mucho más que un valor agregado en el espectáculo.

En el caso de Romeo y Julieta, la potencia es absoluta. Prokófiev inhaló por completo la música que escribió el gran Piotr Tchaikóvski inspirado por la historia de Shakespeare. Tchaikóvski compuso una obra orquestal que expresa tensas relaciones entre los personajes de la obra, algo que hizo alucinar a Prokófiev.

Para dar esa atmósfera apropiada, el compositor ruso echó mano de un saxofón tenor, además de corno, viola de amor y mandolinas para que el clima italiano se sintiera presente.

“Es una música muy hermosa. Uno, cuando está en el escenario, siente que la música empuja a ese dramatismo. El romance del que tanto se habla se expresa a la perfección en la obra de Shakespeare, pero con la danza el sentimiento se realza”, analiza Bespalova.

Una de las historias más conocidas en torno a la música de Romeo y Julieta fue difundida por Galina Ulanova, quien fuese una connotada bailarina rusa (por muchos considerada como la mejor bailarina del siglo pasado).

Ulanova, quien fue tachada como la Julieta por excelencia, solía decir que su perfecta interpretación venía precedida por la música del ballet. Ya en su retiro, la bailarina llegó a decir que “para decir la verdad, no estábamos acostumbrados a esa clase de música y nos sentíamos más bien asustados ante ella”.

Treinta y cinco bailarines llegarán al país para esta puesta en escena. Foto: Interamericana de Producciones
Treinta y cinco bailarines llegarán al país para esta puesta en escena. Foto: Interamericana de Producciones

“La idea con nuestro montaje”, reitera la directora de la compañía rusa, “es aprovechar toda la leyenda que existe detrás de la historia. Por su propio peso, Romeo y Julieta es un montaje que no se olvida, pero queremos que tampoco se olvide por nuestra interpretación”.

La directora Bespalova suele referirse también a la importancia histórica que presenta el ballet. Romeo y Julieta fue planeado desde 1935, tras la complicidad que surgió entre el escenógrafo Radlov y Prokófiev.

Cinco años después se dio su estreno en 1940 por el ballet Kirov (hoy ballet Mariinsky) y posteriormente sería consolidado por la interpretación del clásico ballet Bolshoi seis años más tarde (prácticamente resucitaron el título). Su primera representación no fue tan popular, pero después se realizó un proceso de depuración que la convirtió en un éxito rotundo.

La música del ballet fue tan cautivante que posteriormente se realizaron otras puestas permeadas por lo visto por el ballet Kirov.

Por ejemplo, en 1962, una versión del coreógrafo Jonh Cranko sobre esta obra para el ballet de Stuttgart propició que esta compañía alcanzara reputación internacional, llegando incluso a Estados Unidos seis años después para llenarse de aplausos.

A raíz de esa propuesta de Cranko, en 1971 John Neumeier creó otra versión con esta música para el ballet de Frankfurt. En 1974, se estrenó en Hamburgo como su primer ballet.

“A mí me parece importante destacar que el ballet no es un ballet cualquiera, sino un drama ballet”, reseña la directora. “Es un punto de partida para entender buena parte del repertorio venidero y por eso siempre ha sido interesante elegirlo para las giras”.

A lo que la coreógrafa refiere con drama ballet es la fusión de la danza con exploraciones temáticas literarias. Este tipo de obras fueron bien recibidas en sitios como Kiev, Hungría, Praga, Viena y, naturalmente, en compañías como el Russian Classical Ballet.

“Creo que resulta mucho más interesante ver un ballet que tiene tantas capas de análisis”, señala.

Apego a lo clásico
La danza, inspirada en el texto de Shakespeare, es repertorio de visionado obligado. Foto: Interamericana de Producciones
La danza, inspirada en el texto de Shakespeare, es repertorio de visionado obligado. Foto: Interamericana de Producciones

El nombre del Russian Classical Ballet revela por sí solo su propio carácter: un romance con lo clásico.

Bespalova no niega que el aporte de lo contemporáneo enriquece la paleta dancística, pero confirma que en su compañía este tipo de repertorio fortalece tradiciones y esculpe la técnica.

“Hay una reacción muy especial que da este tipo de repertorio. Como bailarines el preparamiento es especial, porque se sabe que uno está ante algo que lleva muchos años y se ha ganado un nombre. Da una añadidura muy especial”, comenta.

Apegados a un montaje de época (el contexto en que se desarrolla la historia no tiene una adaptación contemporánea), se presentará en Costa Rica una puesta en escena que pretende asimilar a las versiones más conocidas de esta historia.

En otras latitudes, se ha experimentado con la clásica historia con propuestas que se toman más libertades en su libreto. Por ejemplo, en Colombia recientemente se presentó un montaje de danza contemporáneo de la compañía Peljocaj, y el Nuevo Ballet Español probó en contar la historia con ritmos flamencos.

Para la directora Bespalova, la esencia de la historia resulta placentera a la hora de ensamblar a sus bailarines. En las giras, tiene la posibilidad de velar por la consistencia de la calidad del ballet de una manera más dinámica.

“Hemos comprobado que en muchos países del mundo conmueve la obra en su tiempo, en su contexto, con la historia que la mayoría de personas conocen. Estamos felices de llevarlo a Costa Rica y seguir comprobando que es muy valioso llevar a distintos países un título conocido que siempre está vigente. No dudo que será así", finaliza la directora.

Para la presentación en el país, el Russian Classical Ballet trae la producción con la que ha hecho gira internacional en Europa y Asia. En total, son 35 intérpretes los que arriban en el país.

Disfrute el espectáculo
El montaje tendrá dos funciones en el país. Foto: Interamericana de Producciones
El montaje tendrá dos funciones en el país. Foto: Interamericana de Producciones

El espectáculo Romeo y Julieta tendrá funciones en Costa Rica el 18 y 19 de mayo en el Teatro Melico Salazar, en San José. El sábado 18 la función será a las 8 p. m. y el domingo 19 a las 5 p. m.

Los boletos para ver el espectáculo se encuentran a la venta a través del sitio de eticket.cr, el teléfono 2295-9400 y en puntos Servimás. Las entradas se pueden adquirir con Tasa Cero a 3 meses.

Los precios de las entradas varían según la ubicación. En la galería del cuarto piso el boleto cesta ¢23.000, en los palcos del tercer piso vale ¢27.000, en el balcón del tercer piso cuesta ¢34.500, en los palcos del segundo piso vale ¢40.500, en el balcón del segundo piso ¢52.000 y en la luneta y palcos de primer piso la entrada vale ¢52.000.

El espectáculo es apto para todo público.