1 enero, 2016
La escritora israelí Dorit Rabinya posa con su novela 'Borderline'.
La escritora israelí Dorit Rabinya posa con su novela 'Borderline'.

La decisión del ministerio israelí de Educación de excluir del programa de literatura de los centros de secundaria una novela que cuenta una historia de amor entre un palestino y una judía israelí despertó controversia en Israel.

Según la prensa israelí, el veto a la obra de la novelista –publicada hace año y medio en hebreo– es fruto del miedo a la asimilación entre judíos y palestinos.

Contactados por la agencia de noticias AFP, los servicios del ministro de Educación Naftali Bennett, líder del partido nacionalista religioso Hogar Judío, sólo confirmaron que el libro había sido retirado de las obras estudiadas y no dieron más detalles.

La medida vuelve a poner en relieve las delicadas relaciones entre el mundo cultural y el actual gobierno de Israel, que ha descollado por ser una de las derechas más extremas en la historia del país.

Las uniones entre judíos israelíes y palestinos y la pérdida de la identidad judía son dos de las máximas preocupaciones de los judíos practicantes. Al mismo tiempo, en la sociedad palestina, están muy mal vistas las relaciones sentimentales con judíos israelíes.

Aunque este tipo de uniones son poco frecuentes, son un tema frecuente en la creación artística israelí.

La responsable del ministerio que decidió vetar el libro, Dalia Fenig, alegó que temía que fuera percibido como una incitación a la asimilación, según publicó la prensa local.

"Las relaciones íntimas, y más aún la posibilidad de institucionalizarlas casándose y fundando una familia –aunque no sea el caso en la historia– entre judíos y no judíos son consideradas por amplios segmentos de la sociedad como una amenaza para una identidad separada", declaró, según diarios israelíes.

La responsable del ministerio que decidió vetar el libro, Dalia Fenig, alegó que temía que fuera percibido como una incitación a la asimilación

La novela, titulada Borderlife en inglés, cuenta la historia de Liat, una traductora israelí, y de Hilmi, un artista palestino, que se enamoran en Nueva York hasta que ella tiene que regresar a Tel Aviv y él a Ramala, en la Cisjordania ocupada.

La novela está en parte inspirada en la biografía de su propia autora, Dorit Rabinyan, precisó su agente Deborah Harris.

El libro recibió un premio Bernstein a los jóvenes escritores y sus derechos fueron vendidos en inglés, francés, alemán y en otros idiomas, según la agente.

El ministerio ignoró las recomendaciones de un comité formado por universitarios y educadores y a los numerosos profesores que pedían que el libro se incluyera en el programa.

La decisión indignó a a personalidades políticas y a varios autores israelíes de primer orden, como Abraham B. Yehoshua, quien declaró que el ministerio muestra así que "no entiende nada de lo que es la verdadera literatura".

La propia Rabinyan, una judía israelí de origen iraní, se tomó el asunto con ironía: "Por lo visto alguien en el ministerio sigue pensando que la literatura tiene el poder de cambiar las cosas en las mentes maleables de la juventud y, vaya usted a saber por qué, eso me parece un motivo de optimismo", declaró.

Los lectores parecen darle la razón. Hasta ahora el libro había suscitado poco interés en la librería independiente Tamir Book de Jerusalén, donde el único ejemplar disponible se vendió el jueves. Pero hubo que pedir al menos otros cinco para los clientes, dijo una vendedora, Oria Piccione.

Esta polémica no es la primera para el gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu desde su toma de posesión en 2015. El ministerio de Educación ya retiró obras artísticas de la lista del programa cultural destinado a los jóvenes financiado por el Estado, por falta de lealtad a Israel.