Jorge Arturo Mora. 24 septiembre
Rodolfo Stanley al lado de 'La boda imperial', en donde explora un casamiento popular. Foto: Jorge Castillo
Rodolfo Stanley al lado de 'La boda imperial', en donde explora un casamiento popular. Foto: Jorge Castillo

No es fácil hablar de Álter ego, nueva exposición de Rodolfo Stanley en el Museo de Arte Costarricense, por una razón tan sencilla como fascinante: los mundos paridos en la mente de este pintor alajuelense sobrepasan las etiquetas fáciles y los géneros, pues una multiplicidad de temáticas han quedado grabadas en las obras de Stanley durante casi cuatro décadas.

En medio de sus propias pinturas, a Stanley le cuesta decidirse por dónde comenzar en un improvisado recorrido para explicar las obras seleccionadas para la exhibición que se abrirá a partir de esta semana. Desde trabajos de los años 80 hasta piezas que datan de hace unos meses, Stanley presenta la muestra que se inaugurará este jueves 26.

“Me llena mucho ver mi trabajo reunido”, dice el artista de 69 años, conocido por su actitud sin contenciones para retratar la idiosincrasia costarricense sin filtros idílicos, así como realizar controversiales caricaturas de figuras políticas y religiosas.

“Son muchos momentos especiales los que están en esta exposición y me da mucha gracia verlos juntos. El título de la exposición se refiere a un desdoblamiento de la personalidad. Al parecer, eso describe qué es mi obra”, cuenta.

Historia entre pasillos
Son 51 pinturas las que componen la exposición
Son 51 pinturas las que componen la exposición "Álter ego" de Rodolfo Stanley. Foto: Jorge Castillo

Tras unos segundos de incertidumbre, Stanley se decide a explicar su trabajo introduciendo la serie que llama Chicharrón, realizada en los últimos meses de este año.

La primera pintura en aparecer lleva el título de Chicharrón en fuga, nombre jocoso con el que Stanley recrea un turno lleno de mascaradas surrealistas, acompañada de un mar de personas que se pierde entre los coloridos brochazos del artista.

“Me hizo recordar mi infancia en Grecia, con la mascarada del Diablo que pegaba chilillazos. Como a mí no me gusta el realismo, quise tomarme libertades para pintar mis recuerdos de esos eventos”, cuenta.

Frente a sus piezas “chicharroneras”, se encuentran algunas obras de una de sus series favoritas: Los comegüevos. En estas piezas, Stanley pintó un costumbrismo diferente: oleadas de pobladores que van a la playa a disfrutar de una comida casera cargada de arena, entre lánguidos perros y paseos a bajo costo.

Stanley junto a una de las obras más emblemáticas de la serie
Stanley junto a una de las obras más emblemáticas de la serie "Los comegüevos", en la que retrató cómo es un viaje a la playa para un grupo social. Foto: Jorge Castillo

Al lado, tiene la obra Los de arriba en el paraíso como contraste. En esta pintura, Stanley recrea los paseos a la playa de los adinerados, al lado de yates y escenarios pomposos.

“No es una crítica social, para ser honesto. La gente humilde la pasa bien en el cuadro, igual que los ricos. Es un retrato de lo que se vive. Me interesan las conductas que tienen las personas, simplemente”, comenta.

En otro lugar de la sala, también se encuentran trabajos de su popular serie Mi patria querida. Muchas de estas pinturas se han convertidos en íconos por su potente crítica a figuras políticas.

En Álter ego, el museo contempla las inolvidables recreaciones que hizo Stanley sobre el hurto de la vaca en un taxi en el 2008, las narcoabuelas del 2010, una reinterpretación del escándalo de la trocha fronteriza con Nicaragua, un retrato de un cura junto a un joven dentro de un carro, así como a políticos “descabezados” en el escándalo Caja-Fischel.

“Siento que estas obras tenían que entrar porque me describen mucho. Son de las más polémicas y, en verdad, es muy notable que se pueda exhibir un contenido crítico muy fuerte. No es un vistazo complaciente para ciertos estratos y eso puede afectar a algunos”, reflexiona el pintor.

El surrealismo se mezcla con imágenes populares del imaginario costarricense dentro del mundo pintado por Rodolfo Stanley. Las bailarinas son un elemento tétrico que el pintor alajuelense aprovecha al máximo. Foto: Jorge Castillo
El surrealismo se mezcla con imágenes populares del imaginario costarricense dentro del mundo pintado por Rodolfo Stanley. Las bailarinas son un elemento tétrico que el pintor alajuelense aprovecha al máximo. Foto: Jorge Castillo

Otras series menos polémicas también componen su exposición. Los retratos sobre felinos que realizó en los años 80, su exploración sobre los bailongos costarricenses, la surrealista y nostálgica mirada que le da a los parques públicos de su crianza así como su percepción de las bodas populares componen buena parte de Álter ego.

El artista se siente muy agradecido con la descripción que realizó Sofía Soto-Maffioli, directora del museo, sobre su obra. “Existe una cierta trivialidad, un cierto desapego en la mirada de Rodolfo Stanley. No hay espacio para patetismos ni emociones. Habitan sus telas los personajes de las calles, las plazas, los prostíbulos, los salones de baile, las playas en domingo. Sus obras no son la concreción o el resultado de una idea mística, sino la expresión brutal de la belleza de lo ordinario", escribió la directora en el suplemento cultural Áncora.

Vea la exposición
Con obras que abarcan desde sus inicios hasta su etapa contestaria, Stanley presenta esta exposición a partir del viernes. Foto: Jorge Castillo
Con obras que abarcan desde sus inicios hasta su etapa contestaria, Stanley presenta esta exposición a partir del viernes. Foto: Jorge Castillo

La exposición Álter ego se expondrá de martes a domingo de 9 a. m. a 4 p. m., a partir del viernes 27 de setiembre. La entrada es gratuita.

El Museo de Arte Costarricense se encuentra en calle 42, en el parque metropolitano La Sabana.