Cultura

El inquieto sueño de Otto Apuy

‘Skemática’ El reconocido artista exhibe ocho piezas en la Galería Camaleonart

Víctor Hurtado Oviedo

Hace algún tiempo, y aunque no fue un ensueño político, Otto Apuy soñó con un cuadro que se desviaba a la izquierda y a la derecha, y sus ángulos pasaban de ser agudos a ser obtusos: oscilaciones impensadas, inquietantes, imposibles. Al despertar, Otto tomó un papel y trató de darle forma al cuadro que huía de la forma. Desde aquella noche, Apuy persigue otorgarle realidad perpetua a un instante fugitivo.

El reconocido artista expone ocho obras: seis pinturas bidimensionales y dos tridimensionales: estas, sobre bastidores revestidos de lienzo. La muestra se titula Skemática y se brinda en la Galería Camaleonart .

Las dos últimas piezas, que Otto llama “esquemáticas”, han huido de las paredes –donde aún viven sus hermanas– y se han animado a moverse en las tres dimensiones: ahora son pinturas y esculturas a la vez; ahora podemos rodearlas y ver sus dos planos. Cada una de sus caras es la otra cara de una luna de colores.

La pieza central se titula Sesgo . “La llamo ‘pintura concéntrica’ ya que puede verse desde miles de puntos mientras se gira alrededor. En cambio, una pintura plana, sobre una pared, reduce las perspectivas”, explica Apuy .

Las dos caras de las obras tridimensionales presentan motivos diferentes, pero los bordes de los marcos incluyen elementos que pasan de un lado al otro.

Nubes y jícaras. Orbital es un díptico curioso pues sus partes no son proporcionales: a la derecha, un triángulo se ha desgajado de la pieza mayor, pero, si volvieran a unirse, ya no compondrían dibujos continuos; parece que la separación hubiera hecho que las partes evolucionasen por su cuenta.

Gnóstico alude a símbolos de la sabiduría de los filósofos gnósticos. Sin embargo, el artista viaja también a la modernidad porque una combinación cromática nos provoca una sensación de movimiento típica del op art.

Mesa recobrada ofrece una profusión de mesas que también forman un edificio. Un mensaje cubista anda por aquí y recuerda una mesa que el mismo artista hizo hace más de treinta años. “Mis abuelos eran constructores en Cañas, y a mí, de niño, me gustaba cortar y pintar maderas en su taller”, recuerda Apuy.

Umbral nos lleva a ver nubes celestes y amarillas detrás de unas veladuras. Al lado vive un plato: una paleta del pintor.

Cuadrociclo ( sic ) juega con las palabras y las superficies. Esta obra ofrece tres planos quebrados sobre un espejo horizontal, apoyado en tres breves ruedas. “Es un cuadro y también es un ‘ciclo’ porque incluye ruedas”, indica Otto Apuy.

“Este trabajo es una reminiscencia de los carritos con los que se venden copos y helados”, prosigue el artista. El espejo prolonga la totalidad y nos da nuestra propia imagen –integrada a la obra– si nos acercamos.

En un lado, una vara vertical une ocho jícaras barnizadas y separadas por unos círculos de madera: el conjunto asemeja un collar indígena.

Capitel es un cuadro que juega con los relieves: él mismo lo es porque tiene seis centímetros de grosor, pero incluye, pintados, cuatro cubos que parecen salir de la obra para saludar al espectador. Lo más extraño son cinco puntos blancos que siguen una línea recta; mas, debido a la forma del cuadro, esa línea parece curva: ilusión, pero también herencia de Apuy llegada del op art.

Terraforma rememora piezas ceremoniales indígenas, afirma Apuy. La obra es también una ilusión porque es plana, pero sus bordes trazan los de una caja que “sale” de la pared.

Las obras hablan. Ninguna de estas piezas es figurativa; más bien, ofrecen abstracciones geométricas y miradas cubistas. Empero, sin ser figurativas, las piezas insinúan elementos conocidos: unas nubes, los bordes de unas mesas, la bandera nacional, un balón de futbol... En otros casos, Apuy se inspiró en pirámides aztecas, estelas mayas y dólmenes; en mesas y montañas; en triángulos y esferas; en líneas quebradas de escaleras y de estadísticas...

¿Cómo surgen estas obras? A Otto Apuy se le iluminan las primeras ideas de una obra. Nacen, pero no saben hablar; por esto, el artista va hacia un papel y traza un esbozo que nos sorprende por su precisión: sobre el papel ya están los caprichos del contorno; ya gatean (al carboncillo) las formas interiores –líneas, círculos, triángulos...– que luego crecerán en todo su juego de colores.

Apuy busca después la madera ( plywood ) que cortará siguiendo el boceto, y la cubrirá con lienzos sobre los que trazará motivos con pintura acrílica. ¿Pasan iguales del esquema a la obra?

–No siempre. En el proceso aparecen otras ideas: una cosa es sobre un papel, y otra, sobre la tela. A veces, un elemento invita a otro que no estaba en el boceto.

Para Otto, es indistinto empezar pintando los fondos o los elementos: “Depende de la obra; ella va hablándome...”, confiesa.

“Que yo recuerde, nadie en Costa Rica ha trabajado la pintura realizada sobre soportes tridimensionales como estos”, afirma el creador

Libros y planes. Apuy acaba de recibir el Premio Gran Nicoya, otorgado “por su ejemplar humanismo de toda una vida, por su conocimiento y trabajo por los demás, dignificando a los guanacastecos y los relevantes valores de la Patria”, según reza la proclama.

Otto es también periodista profesional y frecuenta los cuentos y las novelas. Entre otros, ha publicado los libros Memoria hechizada , Sin ansias para morir y Donde terminan los círculos.

Pronto, la UNED publicará su novela Viaje al remoto Puntalín, nombre este que Costa Rica recibía en el sur de China a comienzos del siglo XX. “En realidad, querían decir ‘Puntarenas’ porque allá ignoraban cómo se llamaba el país. Algunos de mis antepasados vinieron de allá, del pueblo de Xian Xiang”, rememora Apuy.

¿Planes? En el 2016, Otto rehará el hermoso revestimiento de cerámica de la torre del templo de Cañas (su amado cantón), diseñado por él mismo hace unos años, pero que se ha deslucido por el Sol y la lluvia. Siempre inquieto, el celebrado artista piensa introducir algunos cambios.

Skemática continúa los conceptos que Apuy aplicó en Impugnare el schema , muestra ofrecida en la Galería Alternativa en el 2013. Entonces comprobamos que el esquema tradicional de los cuadros (de ángulos rectos) aprisionaba los mundos que bullían dentro de ellos. Otto Apuy nos enseñó entonces que hay otras formas: vino a romper esquemas, y aquí estamos.

La exposición se ofrece hasta el sábado 19 de septiembre en la Galería Camaleonart, una antigua casa situada en la manzana del INVU (costado oeste), y que por sí es ya una obra de arte y un museo del surrealismo histórico, verdadero: hay que ir. Teléfono 2248-1874. En Facebook: Fundación Camaleonart.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.