Tobías Ovares. 7 septiembre
Las tres hermanas se trasladaron al Caribe costarricense. Foto: MCJ
Las tres hermanas se trasladaron al Caribe costarricense. Foto: MCJ

El emblemático texto de Antón Chéjov se desplaza al Caribe costarricense, a lo largo de los años treinta del siglo pasado. La politización de los obreros bananeros y sus luchas contra las empresas agrícolas transnacionales constituyen el marco histórico en el que se desarrollan los conflictos de las hermanas Olga, María e Irene.

La obra enfatiza la idea del tiempo como un ciclo de acontecimientos reiterados. Ejemplo de esto es la visita anual del cada vez más encogido cadáver paterno que llega a la misma playa en la cual fue liberado durante sus exequias. Este suceso, digno del realismo mágico, se vincula con la noción chejoviana de que la vida es un viaje –lleno de gestos repetidos– hacia la disolución absoluta.

Lo cíclico también aparece en el vestuario, cuando las hermanas visten prendas forradas en hojas secas. En otros momentos, sus ropajes aparecen cubiertos de flores. En esa alternancia de lo muerto y lo vivo emerge el cambio de las estaciones como metáfora de los altibajos emocionales de las protagonistas, atrapadas, sin quererlo, entre la ilusión y el desencanto.

En el mismo ámbito de la temática temporal, Olga expresa su deseo de conocer el futuro para saber si las luchas sociales de su época habrán valido la pena. El comentario es una interpelación directa a los espectadores pues somos –quienes vivimos en el ahora– los que podríamos responderle. El objetivo de problematizar el presente real desde el pasado ficcional termina de aterrizar a Chéjov en nuestro contexto.

El diseño del espacio plantea un conflicto entre un afuera dominado por la inmensidad del mar y un adentro donde abundan las vidas de personajes insatisfechos a causa de lo que no tienen o, inclusive, de lo que poseen. Olga trabaja como maestra, pero odia su empleo. María está casada, pero no ama a su marido. La joven Irene tiene el futuro, pero no encuentra con qué o quién llenarlo.

La presencia contundente del Caribe arrincona a las hermanas en los recintos más privados de la casa familiar. Allí discurren sus días, en medio de minúsculas tragedias domésticas o convenciones que les impiden dar ese salto hacia la plena libertad y la autorrealización. Por el contrario, los hombres son quienes pueden manejar la política, acoger grandes ideales y transformar la sociedad.

Los integrantes del elenco accionan a partir del contraste de intensidades y ritmos corporales muy distintos. Esto genera una permanente disonancia entre los personajes que viven en el ahora y los que se “fugan” hacia la ilusión de un futuro mejor. La dirección actoral fue un acierto del espectáculo, aunque se hizo evidente la falta de mayor profundidad en las resoluciones coreográficas de algunas escenas.

Las tres hermanas mantuvo el alto nivel que, desde el 2015, exhiben las coproducciones del Teatro Universitario con la Compañía Nacional de Teatro. En este caso, quedó demostrado que el ejercicio de tropicalizar –valga el neologismo– un clásico de la dramaturgia universal implica un esfuerzo investigativo y reflexivo serio, además de mucha creatividad para generar diálogos inteligentes entre tiempos y espacios distantes.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección: Gladys Alzate

Dramaturgia: José Fernando Álvarez, versión inspirada en A. Chéjov

Actuación: Ana Clara Carranza (Olga), María Luisa Garita (María), Milena Picado (Irene), Eduardo Carrillo (Andrés), Fabiola Brenes (Natalia), Marco Guillén (Pedro), Fabián Sales (Verschinin), Winston Washington (Nichols), Luis Miguel Sánchez (Solano), Madelaine Martínez (Anfisa)

Diseño y realización de escenografía: Ronal Villar “Chumi”

Diseño de vestuario: Gabrio Zappelli

Producción de vestuario: Sonia Suárez

Diseño de mobiliario y objetos: Mariela Richmond

Composición musical: Carlos Castro

Dirección coreográfica: Mario Vircha

Diseño de iluminación: Telémaco Martínez

Diseño gráfico: Mariela Richmond

Preparador vocal: Yeancarlo Zamora

Maquillaje y peinados: Manuel Sancho

Asistencia de dirección: Aysha Morales

Producción General: Mari Murakami

Coproducción: Teatro Universitario de la Escuela de Artes Dramáticas (UCR) y Compañía Nacional de Teatro (CNT)

Fotografía: Luis Alvarado

Espacio: Teatro de la Aduana

Fecha: 26 de agosto de 2018