Tobías Ovares. Hace 4 días
'Un mordisco, Mon Amour' presenta la agridulce historia de amor entre Yorleny (Gabriela Alfaro) y Jason (Álvaro Aguilar). Fotografía: Cukoo koo Photography para La Nación
'Un mordisco, Mon Amour' presenta la agridulce historia de amor entre Yorleny (Gabriela Alfaro) y Jason (Álvaro Aguilar). Fotografía: Cukoo koo Photography para La Nación

Natalia Mariño es una de las más destacadas directoras del medio teatral costarricense. Su trabajo incluye títulos como Viola 1234 (2015), Monsieur (2017) o Caramelo (2018). Estos montajes comparten sólidos procesos de investigación que se traducen en valiosos hallazgos estéticos y discursivos. Los proyectos de Mariño sacuden, sorprenden y dejan huella en la memoria del público.

Bajo su dirección, Un mordisco, Mon Amour se nutre de los códigos del melodrama, la comedia romántica y el documental etnográfico para hilvanar la historia de Yorleny y Jason, dos adultos jóvenes que cocinan en sendos puestos de una feria. Ella se especializa en postres. Él le ayuda a su madre con el arroz cantonés. Las breves pausas de la faena les permiten encontrarse para compartir viandas y la mutua hambre de afecto.

La anécdota adquiere densidad debido a una estrategia narrativa basada en la amalgama de acciones escénicas, secuencias audiovisuales y la voz en off de una relatora. Los tres soportes se complementan para presentarnos, además de las peripecias de la trama, los antecedentes y el cambiante panorama emocional de Yorleny y Jason. De esa manera, el público puede conocerlos mejor de lo que ellos se conocen entre sí.

La capa musical enuncia, en el sentido más estricto del término “melodrama”, los sentimientos que los personajes callan. Al mismo tiempo, unifica los distintos soportes narrativos. Por ejemplo, la canción que la pareja baila en escena se vuelve la banda sonora de una posterior secuencia audiovisual a bordo de las atracciones feriales. Estos traslapes amarran lo que vemos y lo transforman en un todo indivisible.

El acertado uso del video expande y enriquece la mirada de la audiencia en torno a los personajes. El plano inicial de Jason, de camino hacia la feria, construye sensaciones de soledad y anonimato a partir de un fondo fuera de foco y un encuadre cerrado. La escena en la que Yorleny prepara manzanas escarchadas trasciende lo informativo y se convierte en un breve documental sobre su origen y su visión de mundo.

Fue reconfortante la propuesta respetuosa del elenco a la hora de diseñar personajes de extracción popular. Sin poses condescendientes, Gabriela Alfaro y Álvaro Aguilar realizaron un detallado trabajo de composición. Sus cuerpos lograron expresar con gestos y silencios lo que no se atrevían a verbalizar. De allí que sus fugaces encuentros resultaron tan divertidos como entrañables.

La obra 'Un mordisco, mon amour' será remontada en el mes de julio. Fotografía: cortesía Nicole Roman
La obra 'Un mordisco, mon amour' será remontada en el mes de julio. Fotografía: cortesía Nicole Roman

La velada fue un festín de amores agridulces y buen teatro. Subrayo el simultáneo clímax dramático, erótico y gastronómico ambientado por la melosa voz de Rudy La Scala o la cocción de un cantonés cuyo aroma a fritanga escandalizó, o quizás enamoró, las narices de algunos espectadores. Finalmente, a modo de sobremesa, no desentonó la imperdible escena poscréditos a cargo de la chef Jill Paer.

Un mordisco, Mon Amour ejemplifica el valioso aporte que hacen los grupos y proyectos independientes al movimiento escénico nacional. Con pocos recursos y mucho rigor, arriesgan en extensos procesos investigativos para ofrecer espectáculos capaces de entretener al tiempo que nutren, por igual, sensibilidades e inteligencias.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección, dramaturgia y concepto: Natalia Mariño

Actuación: Gabriela Alfaro (Yorleny), Álvaro Aguilar (Jason)

Producción y Comunicación: Jennifer Monge para delCarmen Teatro

Video escénico: Natalia Mariño (Cámara), Álvaro Aguilar (Edición)

Realización de objetos y asistencia de producción: Ker Chavarría

Fotografía: Cukoo koo Photography

Diseño gráfico: Fernanda Villalobos

Video publicitario: Chimbo Films

Espacio: Laboratorio John Lehmeyer

Fecha: 6 de julio de 2019