Tobías Ovares.   5 marzo
'La extraña pareja' es protagonizada por Rodrigo Durán (Félix) y Mario Chacón (Óscar). Foto: Leonardo Durán

Óscar, un divorciado que disfruta una segunda soltería, acoge a su amigo Félix que recién se separó de su esposa. El gesto solidario se transforma en un enorme problema debido a sus temperamentos antagónicos. Óscar es desordenado y no se preocupa de nada. En el otro extremo, Félix es hacendoso y obsesivo. La vida doméstica de ambos se vuelve hilarante por el choque de sus personalidades.

Estrenada en 1965, La extraña pareja de Neil Simon es un modelo de comicidad a prueba de fallo. El diseño de las situaciones, los rasgos bien definidos de los personajes protagónicos y secundarios, además de los jugosos diálogos, hacen de esta obra un clásico, por no decir una leyenda dramatúrgica. La versión cinematográfica (1968) y algunas secuelas televisivas (1970 y 2015) dan cuenta de la vigencia y peso del texto.

A pesar de esos atestados, la adaptación dirigida por Miguel Ángel Hernández no potenció todo su arsenal cómico. En este caso, las interacciones de la dupla protagónica –Rodrigo Durán (Félix) y Mario Chacón (Óscar)– se vieron afectadas por la distancia profesional de los actores. Durán es un intérprete con extensa carrera teatral. Chacón no tiene recorrido sobre las tablas, pues se forjó en la televisión y el cine.

El trabajo de este último adoleció de variantes en el ritmo, la proyección y la intensidad gestual y vocal. Por el contrario, fue generoso en imprecisiones a la hora de emitir parlamentos o improvisar apartes. En otras palabras, el desempeño exhibido resultó plano y descuidado. Convertir el cuerpo en una herramienta expresiva no es algo que se pueda forzar. La audiencia detecta esos atajos.

La dirección de Hernández no tuvo la capacidad de corregir estas debilidades o, al menos, disimularlas. Por ejemplo, los constantes e invariables desplazamientos de Óscar generaron baches ya que el personaje no tenía acciones que llenaran sus trayectos. El monocorde ir y venir de Chacón, a lo largo del proscenio, también fue responsabilidad de un director que lo abandonó a su suerte.

El resto del elenco cumplió sin que faltaran algunos bemoles. Fueron notorias las pifias de texto y la tendencia a empujar los personajes hacia la farsa como estrategia para estimular la risa del público. Es innecesario exagerar los rasgos físicos o psicológicos del personaje si una situación cómica –de corte realista– está bien planteada desde la dramaturgia y la dirección. Este vicio interpretativo es casi un estándar en Costa Rica.

Más allá de los resultados artísticos y financieros de un proyecto que apostó por captar a una figura reconocida del audiovisual, vale la pena insistir en los mutuos beneficios que tienen los intercambios entre dicho campo y el escénico. Me refiero, no solo al incremento de espectadores, sino a la consolidación de un mercado laboral expandido para intérpretes y profesionales en dirección, diseño de especialidades plásticas y producción.

Sin embargo, estas migraciones laborales deberían implicar una formación rigurosa en los registros, códigos y técnicas de cada uno de esos campos. De lo contrario, corremos el riesgo de seguirnos quejando de personajes fuera de tono: sobreactuados en las pantallas o insulsos sobre los escenarios.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección: Miguel Ángel Hernández Grazioso

Dramaturgia: Neil Simon (EE. UU.)

Traducción: Adrián Castro Baeza

Actuación: Mario Chacón (Óscar), Rodrigo Durán (Félix), Silvia Baltodano (Ana), Laura Flores (Lorena), José Manuel Elizondo (Gabriel), Mauricio Meléndez (Santiago), Rafael Flores (Antonio), Paolo Muñoz (Federico)

Asistente de dirección: Jahel Palmero

Diseño de Iluminación: Valeria Coghi

Diseño escenográfico y de utilería: Óscar Soto

Diseño de vestuario: Johnny Murillo

Asistencia de diseño de escenografía: Carlos Flores, Taller CCCN

Fotografía fija: Mario Gómez

Jefa de piso: Génesis Cabalceta

Jefa de mercadeo: Karen Estrada

Comunicación digital: Fábrica de Historias, Verónica Álvarez

Coordinación de comunicación: Juan Diego Salas

Producción ejecutiva: Guillermo Madriz y Marysela Zamora

Coproducción ejecutiva: Miguel Ángel Hernández, Rodrigo Durán

Producción artística: Fábrica de Historias, Teatro Eugene O’Neill

Coordinación de producción: Amanda Arroyo

Diseño gráfico: Johanna Yee, Ronny Chaves

Espacio: Teatro Eugene O’Neill

Fecha: 15 de febrero de 2019