Tobías Ovares.   31 agosto
La puesta en escena de Aves fue dirigida por Marialaura Salom. Foto: Cortesía de la producción

Pistetero y Evélpides peregrinan hacia el reino de las aves para escapar del caos financiero y judicial que azota a Atenas. En su nuevo hogar, se ganan el aprecio de la comunidad plumífera por su elocuencia y sus atractivos planes de convertir a los pájaros en los soberanos del mundo. Así, los avispados atenienses replican los mismos vicios de los que vienen huyendo y, de paso, atraen a toda clase de oportunistas.

La dramaturgia de Las Aves (Aristófanes, 414 a.C.) es una demoledora crítica a la sociedad de su tiempo. La irreverencia, el humor, la parodia, el insulto fino y la desacralización de instituciones, personas y costumbres fueron estrategias que el comediógrafo griego utilizó para cumplir sus objetivos políticos y artísticos. Después de 25 siglos, el texto mantiene absoluta vigencia.

En la versión de Marialaura Salom –titulada Aves– se observan hallazgos, buenas ideas que no adquirieron profundidad y varias debilidades. La plástica, en particular el diseño escenográfico y de vestuario, acierta al construir el universo fantástico, a medio camino entre cielo y tierra, donde moran las aves. La eficaz simpleza del espacio enmarca los coloridos atuendos de los pájaros.

El trabajo del coro de aves también fue relevante. Las intervenciones de este personaje colectivo aportaron escenas intensas y bien resueltas. Además, lograron modernizar las labores de canto, danza y réplica propias del coro de la comedia griega clásica. Finalmente, la obra gana en accesibilidad al incluir un actor sordo que adapta los diálogos al Lenguaje de Señas Costarricense (Lesco).

Un aspecto logrado a medias es la vinculación de la puesta con la actualidad nacional. El objetivo está sugerido, pero se extingue en alusiones de poca monta al tema del impuesto al valor agregado (IVA) o en una tímida parodia del exmandatario José María Figueres. En un contexto caracterizado por la polarización ideológica y las fobias contra cualquier asomo de diversidad, el discurso político del montaje se torna prescindible.

Resultaron evidentes los límites de la dirección para afrontar los desafíos de un texto retador. Con las sucesivas entradas de los personajes secundarios, el espectáculo se estanca por ausencia de ideas para dinamizar la marca de movimiento del coro, cuando no hay canciones. Tampoco se profundizan las rutinas de clown de la dupla protagónica o el uso de las posibilidades que ofrece el espacio.

Lo anterior se vuelve más obvio cuando los intérpretes lucen incómodos, perdidos, desconcentrados o se buscan con la mirada para ensayar interacciones que, claramente, no están previstas en el libro de dirección. Esto hace que el conjunto ande lejos de su mayor potencial estético y más lejos aún de satisfacer las expectativas generadas por un proyecto ganador del concurso de puesta en escena.

Aves no es un buen parámetro para cotejar la estimulante labor que vienen realizando, con menos recursos, varios directores y directoras emergentes. De hecho, supone un retroceso en los alcances formales de las obras ganadoras del mismo concurso, en años recientes. Si la institucionalidad teatral no deja de improvisar sus criterios de convocatoria y evaluación de aspirantes, este evento perderá, en el corto plazo, su razón de ser.

FICHA ARTÍSTICA

Dirección: Marialaura Salom Pérez

Dramaturgia: Aristófanes

Actuación: Ignacio Jesús Álvarez Yannarella (Ave narradora), Marcia Saborío de la Fuente (Pistetero), Arturo Campos Solano (Evélpides), Érick Córdoba López (Criado Ave / Sacerdote / Heraldo / Agente judicial / dios Tribalo), Manuel Ruiz García (Abubilla / Heracles), Winston Berris Washington Cummings (Ave coro 1), Priscilla Gutiérrez Goñi (Ave coro 2), Eder Porras Brenes (Ave coro 3), Thelma Darkins Bucknam (Corifeo), Vanessa Apablaza Zabala (Metón / Mensajero 1 / Prometeo), Pablo Morales Rodríguez (Poeta / Inspector / Mensajero 2 / Parricida / Poseidón), Ana Leonor Saravia Vivas (Adivino / Vendedor / Iris / Cinesias / Realeza)

Asistencia de dirección y producción: Arturo Campos Solano

Movimiento: Isabel Guzmán Payés

Diseño integral de escenografía, utilería, vestuario, luces: Sonia Suárez Gómez, Gabrio Zappelli Cerri

Música: Diego Soto Prado

Gráfica: Ker Chavarría Fallas

Comunicación: Beatriz Sánchez Jarquín

Multimedia: Santiago Fornaguera Barahona

Fotografía: Víctor Vega Valverde

Tocados: Manuel Sánchez Gómez

Intérprete de Lesco durante ensayos: Leanne Pérez

Representante legal: Arabella Salaverry Pardo

Contadora: Elsa Solano Mora

Espacio: Teatro de la Aduana

Fecha: 23 de agosto del 2019