China y Guanacaste se dan la mano en 90 obras de Otto Apuy

Exhibición repasa su trayectoria artística desde 1974 hasta la actualidad

Las obras del artista costarricense Otto Apuy atesoran el legado de dos culturas disímiles que dejaron una huella en su identidad: la china y la guanacasteca.

La exposición Otto Apuy: trayecto 1974-2011 repasa el periplo artístico de este creador, que se ha aventurado a experimentar con diversidad de lenguajes.

La muestra se inaugura hoy, a las 7:30 p. m., en el Museo de Arte Costarricense –en La Sabana, San José– y reúne 90 piezas artísticas entre pinturas, dibujos, esculturas, instalaciones, arte objeto, video y obra gráfica en serie.

La pampa y el dragón. De sus 62 años de vida, Apuy ha dedicado cerca de 40 a la creación artística. Las vivencias de infancia y adolescencia en su natal Cañas, Guanacaste, y la herencia china de sus abuelos paternos marcaron para siempre el alma y el corazón de este artista hasta el punto de adoptarlos como sello distintivo de sus creaciones.

Pero también están presentes en sus obras rastros de nuestros antepasados precolombinos, la tensa relación entre los seres humanos y la naturaleza, las injusticias en nombre del poder político y hasta las heridas de una economía en crisis.

“Otto Apuy es uno de los precursores del arte conceptual en Costa Rica. En su extensa y compleja trayectoria este artista ha utilizado gran cantidad de materiales, recursos visuales y soportes para comunicar mensajes e interactuar con el espectador”, explicó el curador de la muestra, José Miguel Rojas.

Según Rojas, la exposición está dividida en ocho trayectos que llevan al público por momentos claves en la carrera de este artista.

El curador destacó que una de las principales virtudes de la obra de Apuy es la capacidad de mirar hacia fuera sin descuidar lo que hay dentro. “Este artista logra absorber influencias externas, apropiarse de ellas y luego adaptarlas al contexto local”, opinó Rojas.

Poesía en imágenes. En sus etapas tempranas, Apuy se destacó como dibujante y grabador.

La serie de grabados en metal La ironía como forma diabólica del placer (1976) retrata seres grotescos y deformes que funcionan como metáfora del abuso del poder.

“En 1974 Apuy viajó a Barcelona, España, para estudiar artes y cuando regresó a Costa Rica a inicio de la década de los ochenta puso en práctica el arte conceptual, el performance y la instalación”, declaró Rojas.

Obras como Trómpico performance, Mesa quebrada y Proporciones son ejemplo de estas propuestas tridimensionales.

De acuerdo con el curador, la “guanacastequidad” que transpiran las obras de Apuy se puede percibir de forma explícita en objetos como jícaras, bambú y comales.

En otras piezas, el artista va más allá de sus raíces guanacastecas, para explorar la identidad costarricense bajo una mirada entre crítica y nostálgica. “La gotería es una instalación que tiene como protagonista las bolsas para chorrear café, pues es un rasgo característico de nuestra cultura. Pero las goteras también son pan de cada día en Costa Rica”, explicó el artista.

Apuy –también periodista y escritor– definió su obra como “una reflexión sobre el entorno nacional e internacional” y atribuyó su inspiración a varias factores como el entorno histórico, político y económico; el vínculo afectivo con su tierra, sus viajes al exterior, la naturaleza y sus influencias artísticas.

La muestra Otto Apuy: trayecto 1974-2011 se exhibirá hasta finales de este año y se puede visitar en horario de martes a domingo de 9 a. m. a 4 p. m. La entrada al Museo de Arte Costarricense es gratuita.