William Venegas. 10 marzo
Excelente actuación de Willem Dafoe como Van Gogh. ROMALY PARA LN.
Excelente actuación de Willem Dafoe como Van Gogh. ROMALY PARA LN.

Así, de primera entrada, aunque resulte un comienzo abrupto o fragoso, debo decirles que lo mejor de la película Van Gogh: En las puertas de la eternidad es la exquisita, oportuna, artística y creativa fotografía del francés Benoît Delhomme, llena de recursos.

Como segundo y rápido apunte, he de señalar que el actor Willem Dafoe se luce al encarnar en dicho filme al citado pintor neerladés, punto alto del postimpresionismo, ante todo cuando en la memoria de los cinéfilos el más recordado como Van Gogh es el actor Kirk Douglas.

Douglas se encargó de dicho personaje en la perpetuada película, clásica, dirigida por Vincente Minnelli, titulada Sed de vivir (1956), donde se luce Anthony Quinn como coprotagonista. Este filme gira sobre los tonos de soledad que llevaron a la locura al artista.

También hemos de recordar la versión del gran Robert Altmann, de 1990, medio experimental, y la más reciente que llegó en digna animación, del 2017. La de hoy la dirige el neoyorquino Julian Schnabel, director irregular, a quien le debemos un buen filme como lo es La escafandra y la mariposa (2007).

Igual, en 1996, Schnabel nos ofreció una defectuosa versión fílmica sobre el artista Jean-Michel Basquiat. Sin duda, su filme Van Gogh: En las puertas de la eternidad está por encima de esa otra película.

Julian Schnabel logra con esta versión, sobre la última etapa de la vida del pintor Vincent Willem van Gogh, una especie de texto lírico, por el sentir poético que se le siente a su filme, esto en medio de situaciones realmente dramáticas. Mérito sin duda.

Por eso, se trata de una película intrusiva, que se adentra en los sentimientos de Van Gogh de manera vitalista, esto es, por la acción de las fuerzas propias que mueven al pintor y no por fuerzas externas a él, aunque estas no están ausentes del todo. Sin duda, ello viene desde el guion con el buen diseño de personajes.

El problema del filme es que parece ir a saltos en la continuidad de la vida del pintor, o sea, no se desliza, por lo que tiende a perder coherencia interna. Adrede o no, ese es su defecto narrativo; empero, tenemos secuencias inolvidables como su conversación con el sacerdote de un sanatorio (el actor Mads Mikkelsen).

Es que los diálogos son buenos en Van Gogh: En las puertas de la eternidad.

Estos coloquios también resuenan inteligentes en las conversaciones entre Van Gogh y el pintor Paul Gauguin, bien encarnado por el actor Oscar Isaac, quienes debaten sobre lo incomprensible que muchas veces resulta el arte, entre otros asuntos.

El filme plantea bien lo que realmente sucedió: Van Gogh no era un pintor para su época, lo era para futuras generaciones, incluido su corte de oreja como acto de amor. Esta es la idea que funciona como matriz semántica del texto y lo que nos depara un filme que les recomiendo con sinceridad.

VAN GOGH: EN LAS PUERTAS DE LA ETERNIDAD

Título original: At Eternity’s Gate

Estados Unidos, 2018

Género: Biopic

Director: Julian Schnabel

Elenco: Willem Dafoe, Oscar Isaac, Mads Mikkelsen

Duración: 111 minutos

Cines: Nova, Magaly

Calificación: CUATRO estrellas ( * * * * ) de cinco posibles