William Venegas. 11 febrero
Christian Bale y Amy Adams, extraordinarias actuaciones en filme extraordinario. Romaly para LN.
Christian Bale y Amy Adams, extraordinarias actuaciones en filme extraordinario. Romaly para LN.

El historiador francés Marc Ferro, especialista en cine, ha demostrado que el sétimo arte tiene una doble vertiente en cuanto al hecho histórico. Por un lado, puede ser fuente (“factor de documentación histórica”) y, por otro, puede ser agente de historia.

Siento que la excelente película del también excelente director Adam McKay, El Vicepresidente: Más allá del poder (2018), se une en ambos factores tan complejos: la historia en el cine y el cine en la historia. Lo hace muy bien, con cierto caos, como los hechos históricos que reproduce, mucho de sátira y con la más ferviente denuncia de los juegos sucios que se gestan desde las esferas del poder político en Estados Unidos.

Esta vez, el enganche es la figura de Dick Cheney (soberbia actuación de Christian Bale), quien figuró a la sombra del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y se convirtió en su vicepresidente. La película muestra y demuestra que, como tal, no solo fue poderoso, si no también cruel, cínico, guerrerista, torturador y expresión fascista de la derecha republicana.

Lo que Dick Cheney hizo como vicepresidente aún afecta al mundo entero: la política de la mentira y de la manipulación en pos de intereses políticos y económicos muy determinados. De paso, como contradicción, vemos la vida de Cheney como esposo amante y padre, si se quiere, progresista.

El arte complejo (sin miedo a las dificultades) del director Adam McKay en El Vicepresidente: Más allá del poder, de alguna manera me recuerda el arte del gran documentalista ruso Dziga Vertov, arriesgado con las formas sin perder nunca el hilo conceptual de lo que se está planteando (el “abrirnos los ojos” a los espectadores).

Igual, McKay no renuncia al elemento cómico en medio del drama oscuro que nos ofrece la vida de Cheney, semejante a la de un cruel carnero que siempre va a embestir (algo así decía José Luis Borges de sí mismo en otro paradigma, valga solo la frase). Los recursos del filme son múltiples.

El Vicepresidente: Más allá del poder es filme al estilo de lo que Vertov llamó “cine-ojo”. Es mezcla bien conjugada entre lo documentado y la ficción, entre lo real y lo posible, entre lo cruel y lo cada vez más cruel. Si se quiere, es una película muy creativa dentro de un tipo de “cinéma-verité”, en el espacio del cine biográfico o biopic.

No es solo cine político, aunque está cargado de múltiples signos sociales que llegan muy bien trabajados desde la sala de montaje (edición). Todos los aspectos propios del lenguaje cinematográfico son sobresalientes. En esto, el filme se acerca a aquel estilo provocador y directo de, por ejemplo, Fred Zinnemann.

Como a Zinnemann y a otros directores de la llamada “generación perdida” (Billy Wilder, John Huston, Elia Kazan y Howard Hawks, entre otros), el cine de Adam MacKay apunta a crear procedimientos formales que enriquecen lo narrativo y él mismo a ser un humanista con talento dramático. Este filme recuerda algo de François Truffaut, quien decía: “Yo no estoy contra la sociedad, sino contra los defectos de la sociedad”. No se pierdan El Vicepresidente: Más allá del poder.

EL VICEPRESIDENTE

Título original: Vice

Estados Unidos, 2018

Género: Biopic

Dirección: Adam McKay

Elenco: Christian Bale, Amy Adams, Steve Carell

Duración: 132 minutos

Plataforma: Nova, Cinépolis, Cinemark, San Pedro, Magaly

Calificación: CINCO estrellas ( * * * * * ) de cinco posibles