William Venegas. 22 marzo
Pierce Brosnan y Dave Bautista en filme cuestionado por la crítica. ARCHIVO
Pierce Brosnan y Dave Bautista en filme cuestionado por la crítica. ARCHIVO

A pocos días de celebrarse el Festival Internacional de Cine en Costa Rica, las carteleras de las salas comerciales del país ofrecen tan mediocres estrenos, malos más bien, que pareciese haber una conspiración del “lado oscuro” del sétimo arte. El filme británico Atentado en el estadio (2018) no es ninguna excepción y resulta película perpetrada, que no dirigida, por el inglés Scott Man (quien vive en Los Ángeles, Estados Unidos). Dicho señor ha contado con la pésima actuación de un forzudo venido de la lucha libre llamado Dave Bautista, encargado del personaje principal.

Bautista se limita a repetir el pétreo trabajo actoral de otros que ustedes han de recordar en las más variadas películas de acción dura, porque de esto se trata Atentado en el estadio, ni más ni menos, con las idénticas torpezas de esas películas de acción convencional y, a la vez, filmes ultraviolentos sin necesidad alguna.

Tanta violencia gratuita no es más que un vulgar sustituto de la ausencia de ideas en el filme y de la falta de una estructura lógica. Por eso, dicha violencia así infundada, improcedente e injustificada llega con todos los efectismos cinematográficos que se quieran. En el caso de Atentado en el estadio, igual hay efectismos emocionales de fácil absorción.

El asunto es que un forzudo personaje llamado Michael Knox llega a Londres de visita e invita a su rebelde sobrina a ir al estadio, para ver un juego de fútbol entre un equipo inglés y otro ruso. No me acuerdo quien gana el partido ni si el filme lo dice.

Es que ahí, en medio de cerca de cuarenta mil aficionados, acontece una batalla que rompe toda credulidad (incluida la de uno como espectador de la película). Resulta que unos rusos malos, muy malos, psicópatas enlatados en alta crueldad, se han apoderado del estadio para secuestrar a otro ruso, por razones políticas. ¡Vaya lugar el que escogieron!

Lo inverosímil: ninguno de los aficionados se da cuenta, solo Mr. Knox, el forzudo, y él solito, para que no le suceda nada malo a su joven sobrina, se enfrentará al montón de rusos criminales, todos de antipática personalidad (para decirlo suavecito).

Nada es creíble con dicha historia. Más bien, su violencia bien puede juzgarse como parafascista y entre mejor presentada esté, ¡peor! Ahí la muerte cunde a balazo limpio, entre brazos rotos y piernas fracturadas, sucede por todo el estadio, pero el fútbol sigue su juego en la cancha y los aficionados solo gritan ¡gol!

Lo que da pena propia y ajena es ver al actor Pierce Brosnan metido en un proyecto tan de baja condición como este: llevar al elegante 007 de ayer a estos menesteres es como andar en automóvil, pero solo con marcha atrás: ahí, Brosnan está peor que gata de parto.

Si los hubiese, ningún mérito formal de esta película justifica tanta estupidez narrativa. De verdad, Atentado en el estadio es lección de desprecio al buen cine: ¡es que cansa su descompostura!

ATENTADO EN EL ESTADIO

Título original: Final Score

Reino Unido, 2018

Género: Acción

Director: Scott Mann

Elenco: Dave Bautista, Pierce Brosnan

Duración: 104 minutos

Cines: Cinépolis, Cinemark, San Pedro, CCM, Citi

Calificación: UNA estrella ( * ) de cinco posibles