Cine

Un bikini metálico admirado en toda la galaxia cumple 30 años

Hay una fantasía erótica que une a todos los geeks de este y los sistemas solares vecinos: Carrie Fisher en un bikini metálico.

Por 30 años, la imagen indeleble de la Princesa Leia atada al grotesco Jabba, el Hutt, y ataviada en una brevísima túnica ha sido la referencia en la cultura pop de la tercera película de la saga de Star Wars , El retorno del Jedi .

Quizás porque en las películas anteriores aparecía con discretas batas y abultados trajes de guerra, ver a Leia tan descubierta fue tan chocante. Esclavizada por el gángster interplanetario, es tratada como objeto de placer en su nave en el planeta Tatooine.

Hasta el desértico paraje viaja Luke Skywalker, el héroe, para rescatarla a ella y a su amigo Han Solo, congelado en carbonita en venganza por sus jugarretas contra el mafioso. Carrie Fisher destestaba el afamado traje. Ya odiaba el vestido blanco, pero esa pieza fue el acabose. Enfurecida en la escena por el trato que le dispensan, tal vez dirigía esa cara de ira a su director, George Lucas, y no actuaba para la cámara, pues con el traje “Boba Fett podía ver hasta Florida”, comentó en una ocasión .

Ese vestido es de las bromas imperdibles, material de comedia desde el primer día. Los guionistas de Friends entendieron el mensaje y le dedicaron una hilarante escena en el primer episodio de su tercera temporada, en 1996 .

Rachel (Jennifer Aniston) se disfraza para complacer a su novio, Ross (David Schwimmer), quien confiesa que es su único fetiche. Los resultados son desastrosos, pero el episodio es muy recordado.

Con Luke en pleno dominio de la Fuerza y Han liberado, Leia ahorca a Jabba y recupera su libertad. Su dignidad volvió con el tiempo.

Fernando Chaves Espinach

Fernando Chaves Espinach

Editor de innovación en La Nación. Productor audiovisual y periodista graduado por la Universidad de Costa Rica. Escribe sobre literatura, artes visuales, cine y música.