Por: Alexánder Sánchez.   7 febrero
Christopher Plummer encarna a John Paul Getty, uno de los hombres más ricos e influyentes de la Italia de 1973. Su papel es alabado por la crítica. Cortesía de Romaly

Si en este mundo existen dos frases trilladas son definitivamente estas: la plata no da felicidad y el dinero no puede comprarlo todo.

Se dicen tanto que hasta suena cursi mencionarlas, pero cuando la esencia de su contenido se mezcla con la odiosa realidad de la opulencia, el poder y los intereses individuales, ya no lo parece tanto.

Si le quedan dudas vea Todo el dinero del mundo (All the Money in the World, 2017), cinta basada en un caso real que ha adquirido protagonismo gracias a la tremenda actuación de Christopher Plummer –nominado a mejor actor de reparto en los Óscar– y a la gran acogida de la crítica internacional.

Un abuelo que parece no tener un solo escrúpulo, un agente de la CIA y una madre empecinada en salvar a su hijo secuestrado; son las tres caras más visibles de la película.

Dirigida por Ridley Scott, Todo el dinero del mundo comenzó a tener resonancia por un escándalo que no pudo evitar: sobre Kevin Spacey, una pieza clave de su elenco, pesaron denuncias sobre acoso y abuso sexual que descarrilaron su carrera.

El ruido sobre el tema fue mayúsculo, por lo que Scott y compañía no dudaron en expulsarlo de una vez por todas de la película y cederle su espacio a un Plummer extraordinario. El papel de un abuelo aristócrata, mezquino y de razonar extraño, ese fue el papel asumido.

Para ser más específicos, en la cinta Plummer encarna a John Paul Getty, uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo en 1973, época en la que se ambienta el largometraje.

Todo es perfecto en la vida de la familia Getty: sus negocios van bien y la sociedad italiana les estima. Pero ojo, que la sombra del secuestro se asoma y cambia todo.

La víctima es el nieto de John Paul, plagiado por una mafia paramilitar italiana. Los delincuentes piden plata por el rescate del chico y en la familia Getty eso es lo que sobra.

Michelle Williams y Mark Wahlberg tienen papeles claves en la cinta. Sus personajes, Gail y Fletcher, se unirán en una lucha que el asedio de la prensa complicará. Cortesía de Romaly

En ese panorama entonces no debería existir problema, pero sí que los hay. El magnate Getty, aunque parece absurdo, se rehúsa a pagar el rescate.

Él, simplemente, no quiere ceder ante la extorsión y su decisión parece ser definitiva.

“El Getty de Plummer ve el secuestro como una transacción comercial, esperando ver quién baje la guardia primero para sacar partido. Al final es difícil decir qué es lo correcto y cuál es la forma incorrecta de hacer las cosas”, publicó sobre el filme The Independent.

Quizá por eso el mismo Scott dice que Getty es “cruel”, pero al mismo tiempo “compasivo”. ¿Cómo se tranzan juntos esos rasgos de personalidad? Pues el mismo Plummer da una pista.

“Él ciertamente sentía pasión por su nieto y era genuina. Creo que no pagar fue un movimiento muy inteligente de hecho. Por muy horrible que suene, tenía otros nietos por los que preocuparse”, dijo Plummer, que tras la salida de Spacey solo tuvo dos semanas para preparar su papel y nueve días para recrear las escenas.

Desesperación.

Como es lógico, la situación que vive el clan Getty perturba el alma y el corazón de la mamá del chico. Se trata de Gail Harris, encarnada por la reconocida actriz Michelle Williams.

Harris no solamente no sabe dónde está su hijo, sino que no digiere la determinación del patriarca de los Getty. Desesperada, ella solo tiene algo en mente: tratar por todos los medios de que su multimillonario suegro pague el rescate.

“Para conseguir su objetivo Gail Harris se alía con el gerente de negocios de Getty y ex agente de la CIA Fletcher Chase (Mark Wahlberg). Ambos tratarán de convencer al magnate antes de que sea demasiado tarde”, detalla el argumento del largometraje.

En en medio de la intensa trama, que conforme avanza se transforma en un thriller poderoso e hilarante–, el personaje de Harris se lanza de cabeza a conseguir su objetivo. Se lanza con todo a la acción, pero expresando contenidas emociones ante la cámaras de televisión.

Gail no llora, por ejemplo, lo que le genera un duro cuestionamiento de la prensa, que no comprende su “rara” actitud ante el drama que está viviendo. En esa línea, conjeturas sobre sus verdaderas intenciones salen a flote en la cinta.

“La prensa quería una telenovela de esa extraña situación. Pero Gail se mantuvo entera, quería persuadir a los criminales”, dijo Williams a la revista Vulture.

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“Cuando estás en medio de un trauma, ese no es realmente el momento en que puedes explotar. Estás en modo de supervivencia, y convertirte en un charco de lágrimas no le hace ningún bien a nadie. Hay un dicho que me encanta: ‘si te encuentras en el infierno, lo mejor es seguir moviéndote’, agregó la intérprete.

Al final, sin dejar espacios para pestañear, Todo el dinero del mundo se convierte en una divertida e impactante fábula de algo que realmente sucedió y que con justas razones inquietó a la sociedad italiana.

¿Qué es ser rico? ¿Cuánto realmente vale el dinero? El señor Getty puede que tenga las respuestas.

En Costa Rica, Todo el dinero del mundo (2017) solo puede ser vista por mayores de 15 años y se proyecta en todos los cines en formato 2D digital.