Cine

‘Psicosis', el clásico del cine que cumple 60 años y ahora se puede ver en ‘streaming'

El icónico filme, dirigido por el cineasta Alfred Hitchcock, se estrenó un 16 de junio en la ciudad de Nueva York. Desde entonces, es considerada una de las mejores películas de la historia

GDA/El Pais/Uruguay.- Por si alguna vez le pasa, una de las señales de que se ha vuelto un ícono cultural es que le adjetivicen el apellido. Por ejemplo es cosa de pocos que haya algo que sea hitchcokiano para referir al estilo, al género y a las intenciones del cine de Alfred Hitchcock.

Y si algo define ese savoir faire hitchcockiano es Psicosis, la película que esta semana está cumpliendo 60 años. Su estreno en Nueva York fue el 16 de junio; el 22 se vio en Chicago y Filadelfia, pero tuvo su estreno en todo el país hasta agosto de ese año.

Actualmente está disponible en plataformas de streaming como Netflix, HBO GO, Claro Video, entre otros.

Sigue siendo una de las grandes películas de uno de los grandes directores del cine. A esa altura de su carrera, Hitchcock tenía 61 años y un prestigio que ya se lo había ganado a fines de la década de 1920 en Gran Bretaña y que consolidó, desde 1940, en Hollywood, donde se convirtió en otra certificación de la categoría de íconoù en una marca registrada.

Su filmografía incluye obras maestras absolutas como Rebecca, Cuéntame tu vida, La soga, Extraños en un tren, Intriga internacional, La ventana indiscreta y Vértigo, que, certificada por los críticos internacionales desde 2012, es la mejor película de la historia del cine. Psicosis y Los pájaros, que se estrenó en 1963, cierran el ciclo más relevante de una trayectoria que se extendería hasta 1976 y por la que nunca recibiría un Óscar. Murió en 1980.

Psicosis es, además, la consagración de los méritos por los que su nombre se acompaña con el epíteto “el maestro del suspenso”. Es historia conocida pero, por las dudas, la película sigue a Marion Davies (Janet Leigh), quien se queda con los 40.000 dólares que le confió su patrón.

Necesitada de dinero decide darse a la fuga, con tanta mala fortuna que terminaba en el motel Bates, atendido por su propio dueño, Norman Bates (Anthony Perkins en su papel consagratorio y definitivo), quien vive ahí al lado en una casa tenebrosas. Allí vive con su madre mandona. En la mitad de la película se apuñala con premeditación a la pobre Marion en una de la escenas más clásicas de la historia del cine y probablemente de las más terroríficas que ocurren en una ducha.

“El rodaje de esa escena duró siete días y tuvimos que realizar 70 posiciones de cámara para obtener 45 segundos de película”, le contó el director a Francois Truffaut en la histórica charla compilada en el libro El cine según Hitchcock.

“Para esta escena me habían fabricado un maravilloso torso artificial con sangre que debía brotar bajo la presión del cuchillo, pero no me serví de él. Prefería utilizar a una modelo desnuda que servía de doble de Janet Leigh. De esta no se ven más que las manos, los hombros y la cabeza. Naturalmente el cuchillo no toca jamás el cuerpo, todo está hecho en el montaje. No se ve ninguna parte tabú del cuerpo de la mujer, pues filmamos en cámara lenta ciertos planos para evitar la imagen de los senos. Los planos rodados así no fueron acelerados después, pues su inserción en el montaje da sensación de velocidad normal”, agregó en ese entonces.

Es una maravilla del cine y un momento inquietante en la que Hitchcock utiliza los recursos a su disposición (la fotografía, la música de Bernard Hermann, el montaje) para armar una construcción de la violencia. Es una escena perfecta que apuesta a un involucramiento del espectador que no era tan usual en un producto de cine que, de antemano, parecía tradicional. Norman Bates va contra nosotros.

La película reflexiona, además, sobre las herramientas del suspenso. A lo largo del camino va dejando pistas falsas, mata a la protagonista en el medio y se transforma en un viaje a la locura de un personaje inquietante.

“Mi principal satisfacción es que la película ha actuado sobre el público, y es lo que más me interesaba”, le dijo Hitchcock a Truffaut.

“En Psicosis, el argumento me importa poco, los personajes me importan poco; lo que me importa es que la unión de los trozos del film, la fotografía, la banda sonora y todo lo que es puramente técnico podía hacer gritar al público. Es una gran satisfacción utilizar el arte cinematográfico para crear una emoción de masas”, expresó el cineasta.

El miedo es una emoción perdurable por lo visto en nosotros, las masas. Véala y compruébelo.

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