El Tercel se exhibe desde el fin de semana en Expomóvil y luego hará giras por el país para promocionar la película que se estrenará en diciembre

Por: Gloriana Corrales 20 marzo, 2017
El Halcón sorprendió a los asistentes a los castings en el Estadio Nacional. Alejandro Gamboa.
El Halcón sorprendió a los asistentes a los castings en el Estadio Nacional. Alejandro Gamboa.

Si usted acudió a la Expomóvil este fin de semana, seguramente notó un automóvil que se salía de todos los parámetros de la feria: un Toyota Tercel año 1984, usado, pintado de color turquesa mate, con unas calcomanías que lo bautizan El Halcón.

Ese carro transportó los sueños del guardameta nacional Keylor Navas, y ahora será uno de los protagonistas de la película Hombre de fe, que llegará a los cines en diciembre.

El Tercel perteneció al abuelo de Navas, Juan Gamboa. “Era el carro con que lo llevaba a entrenar todos los días y el que los dejaba botados por falta de plata para echar gasolina. Era el carro en el que salían juntos a pasear como familia”, explica el productor de la cinta, Jorge Obando.

Cuando el hoy arquero madridista tenía 6 años, su abuelo lo sentaba en sus regazos y le permitía usar el volante en calles poco transitadas de su natal Pérez Zeledón. Años después, era Navas quien lo conducía.

Por eso, la producción del filme se dio a la tarea de dar con el paradero de ese vehículo, a partir del número de placa que se podía ver en una de las fotos viejas del portero y su abuelo.

Luego de que Gamboa lo vendió, el Tercel tuvo otros dos propietarios registrales, según el abogado Ernesto Desanti. Sin embargo, la reconstrucción de la historia demuestra que tuvo varios dueños más.

El carro fue localizado en Platanillo de Dominical, propiedad de Alberto Gamboa Cerdas.

“El muchacho es un mecánico de motos. Un señor una vez arregló una moto, no pudo pagarle y le ofreció como arreglo de pago el carro”, comenta el director del proyecto Hombre de fe, José David Garro. “Realmente no lo usó. Tenía dos años de tenerlo tirado”.

Al parecer, antes de ser cedido al mecánico, el carro funcionó como taxi pirata en Dominical.

El reencuentro. En octubre pasado, Navas recibió la sorpresiva noticia de que habían recuperado su carro.

“Estaba muerto de risa. Dijo que cómo habíamos hecho, que qué bárbaros. Que revisáramos la placa a ver si era el mismo y que cómo estaba”, recuerda Obando.

La respuesta a esa última pregunta no era tan grata: tenía una puerta pintada de otro color y una ventana quebrada, estaba sin aceite, no tenía batería, tenía la bomba de gasolina mala y debía cuatro placas, por lo que hubo que trasladarlo hasta San José en plataforma.

“Como tenía la bomba de gasolina dañada, el carro alimentaba el motor por medio de una botella de Coca Cola, al estilo Mad Max”, asegura Garro.

La producción lo reparó, lo pintó con una pintura sin brillo para no afectar las tomas, lo puso al día y ahora lo llevará a hacer giras promocionales. Primero estuvo en las audiciones en el Estadio Nacional, ahora permanece en la Expomóvil y luego recorrerá otras zonas del país.

“Yo creo que el carro significa no olvidar sus raíces, el esfuerzo, la humildad. Significa trabajo, estar contento con lo que Dios le regala a uno”, resalta el productor.

Aunque Navas maneja un Audi en España, el Tercel tiene un significado especial. “Lo va a reconstruir para dejárselo. Está enamorado”, dice Obando.