Alexánder Sánchez.   31 agosto
Gracias a La noche de los muertos vivientes (1968), la historia de los zombis nunca volvió a ser la misma. Archivo

George A. Romero está muerto, pero de alguna manera sigue vivo. Algo así, solo que sin más talento que comer carne y saborear cerebros le sucede a sus más legendarias creaciones: los muertos vivientes.

Estrenada hace 50 años, La noche de los muertos vivientes (1968) es y será la mamá de los filmes de zombis modernos. No decimos que es el mejor, pero sí el primero dentro de un subgénero de horror que no fallece y que a la fecha ha extendido sus tentáculos en el cine, la televisión, los cómics y los videojuegos.

Es así de simple, la dichosa película fue un parte aguas en la filmografía mundial.

La cinta no solo originó un gustado, oneroso y descarnado subgénero, sino que sus creadores se convirtieron en los fundadores del famoso ‘cine guerrero’: aquel que le da una patada a las grandes productoras, se olvida de las comodidades y se aventura a crear con las uñas.

Fue algo como lo que hacen hoy muchas producciones ticas. Un grupo de amigos, liderados por Romero y otras figuras como John Russo (coguionista) y Russel Streinner, sabían que el camino hollywoodense era poco accesible para ellos.

Por eso, cámara al hombro y consiguiendo plata entre sus amigos cercanos y sacando de sus propios bolsillos, echaron a andar una idea que comenzaría pequeña, pero que no tardaría en hacerse enorme y posteriormente rodar el mundo.

Todo sucedió en Pensilvania, comenzando la aventura en el cementerio del pequeño poblado Evans City. Hasta ese solitario y lúgubre lugar –según lo muestra la famosa cinta– llegan bien vestidos los hermanos Barbra y Johnny a llevarle flores a la tumba de su padrastro.

Este muerto viviente causó muchas pesadillas. Es el primer zombi que aparece en la cinta, atacando como fiera en el cementerio. Archivo

Bromeando, el gracioso de Johnny intenta asustar a su rubia hermanita, hasta que un violento zombi interrumpe sus risas para siempre. Lo ataca sin razón y muere al instante al golpearse la cabeza en una lápida.

Barbra (Judith O’Dea) logra huir pero la pesadilla en blanco y negro apenas empieza. Hay más muertos vivientes en la comarca y el horror se desata.

El asunto es que Romero y sus compinches –quienes también actuaron en la cinta para ahorrar costos– comenzarían así un largometraje muy singular. Su tono casero y estilo descarnado, libre de las estridencias del mercado, tendía a sentirse muy real y cercano a las audiencias.

Eso lo supieron el día que estrenaron la película, en un pequeño cine de Pittsburgh.

Su violencia gráfica fue lo primero que llamó la atención, regando como un virus su fama en todo Estados Unidos.

“Los adolescentes que iban a ver una ‘peli de miedo’ salían aterrados por la brutalidad de lo que habían visto, corriéndose la voz ante el espectáculo de casquería e imágenes de mal gusto que la película contenía”, reseñó la revista española Cinemanía.

El boca a boca, en su máxima expresión, hizo que una cinta de tan solo $114.000 de presupuesto llegara a recaudar $30 millones solo en Estados Unidos.

Más bulla y polémica iba a causar la película cuando un negro terminara ultimado de un tiro en la cabeza. El actor afroamericano Duane Jones, encarnando a Ben, sería clave.

En la cinta, la camioneta de Ben se queda sin combustible y rescata a Barbra del asedio zombi. Se esconden en una granja abandonada y la película comienza a tomar otros matices.

El terror de 'La noche de los muertos vivientes' camina lentamente. Archivo

Ambos encuentran a una familia escondida en el sótano y comienza la atroz lucha por la supervivencia. Bombas molotov, fuego, rifles y planes frustrados, de todo hacen por salvaguardar su vida.

De pronto, una esperanza. El grupo se entera, por la televisión, de que el fenómeno zombi es global y que existe una forma de eliminar los monstruos: mediante un tiro en la cabeza.

Un tiro en la cabeza, sí, que al final resultará traicionero. Ben es confundido con un muerto viviente y en las postrimerías del largometraje es asesinado por un cazador de piel blanca.

“El que un actor de color muriera de esa forma, asesinado por un hombre blanco, pudo deberse al azar, pero en ello mucha gente encontró un alegato contra el racismo y un eco del asesinato de Martin Luther King (asesinado apenas meses atrás)”, agregó Cinemanía.

He aquí un seductor gancho político, que muy pocos pudieron eludir en las butacas.

No se queda atrás su sobrecogedora banda sonora y una expresiva y natural fotografía.

En síntesis, el éxito de La noche de los muertos vivientes se gestó gracias a un rico cóctel de elementos, coronado por una sabrosa cereza: la gran capacidad de narración de Romero, su originalidad desbordante y su fino talento para crear ambientes sobrecogedores.

Barbra (Judith O'Dea) y Johnny (Russell Streiner) en las primeras escenas de la famosa cinta. Archivo

De la cinta “lo que sobresale ante todo es el magia de un cineasta que ha demostrado que no solo supo generar atmósferas de gran factura, sino también ser crítico con su trabajo y contundente con su propuesta”, dijo el crítico español Grandine, en el sitio especializado Filmaffinity.com

Fue un grande Romero. La noche de los muertos vivientes fue apenas su ópera prima y para ser su debut sorprende la visión que tuvo con su experimental propuesta. Sus zombis no fueron los primeros en la historia del cine, pero sí los primeros en aterrorizar al celuloide comiendo humanos sin censura y atacando en loca manada.

Entre otras producciones, nadie puede olvidar a Bela Lugosi y su fabriquita de muertos vivientes en White Zombi (1932). Pero la propuesta de Romero, en definitiva, avivó con locura el frenético delirio apocalíptico.

“Los zombies clásicos eran muertos revividos o individuos hechizados, y actuaban igual que la momia clásica –eran lentos, poderosos e indestructibles–. Lo que nadie había hecho antes era organizarlos como una horda de monstruos, lo cual es mucho mas atemorizante que verlos actuar individualmente”, comentó el crítico Alejandro Franco, en el sitio Arlequín.com

Con Romero y sus derivados fílmicos, los zombis del cine de pronto se convirtieron en una plaga que amenaza constantemente el futuro de la civilización. Nadie los controla y solo quieren comer carne humana.

Su capacidad de raciocinio es muy limitada y por lo general se han convertido en muertos vivientes por un virus, radiación nuclear o alguna sustancia química. Todo depende de la cinta.

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Virus fílmico.

Tanto fue el éxito de La noche de los muertos vivientes que de ninguna manera la historia podía acabar allí.

El mismo Romero –impulsado por su ‘batazo inicial’ como productor independiente–, volvió a tocar el tema de los zombis en cinco ocasiones más. Primero fue con Dawn of the Dead (1978) –que era una continuación de la cinta original– para pasar luego a Day of the Dead (1985), Land of the Dead (2005), Diary of the Dead (2007) y Survival of the Dead (2009).

Todas las cintas anteriores Romero las trabajó desde una perspectiva muy particular, pero siempre imprimiéndole su sello característico.

Sin embargo, lo más importante del trabajo de Romero con el tema de los muertos vivientes, iba a ser el impacto que iba a tener en las nuevas generaciones de cineastas.

Negar las influencias de Romero en el cine de directores como David Cronenberg, Tobe Hopper o Sam Raimi sería un pecado.

Además, hemos sido testigos de cómo las hordas zombis han llegado a llenar nuestra pantalla con series de televisión como The Walking Dead, o bien con películas como Guerra Mundial Z (2013), El regreso de los muertos vivientes (1985), 28 días después (2002), Zombies Party (2004) o la saga Resident Evil.

George A. Romero murió en julio del 2017, a los 77 años. Padecía cáncer de pulmón. (AP Photo/Amy Sancetta, File)

¿La diferencia? En el cine actual los zombis caminan un poco más rápido que los de Romero. Por lo general son más ágiles, pero son igual de mortíferos y extrañamente atrayentes.

La cosa es que llegaron para quedarse. Hoy gracias a Romero miles de zombis siguen saboreando cerebros, carne y vísceras, mientras nosotros gustamos de sus sádicas historias.

Dicen que después de la tormenta llega la calma, pero después de La noche de los muertos vivientes esa creencia quedó hecha pedazos: en el universo fílmico de Romero salió el sol, pero el cielo empalideció de inmediato y se tornó color zombi.

Semillas de Romero

Estas son las cinco películas que completan la saga sobre zombis del cineasta.

1978, DAWN OF THE DEAD

La epidemia zombi se ha extendido, llegando al punto en el que varias ciudades han quedado prácticamente desiertas. La gente se refugia en campamentos militares.

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1985, DAY OF THE DEAD

Un pequeño grupo de científicos y militares, se refugian en una antigua instalación subterránea. Intentan encontrar una cura al mal que invade al mundo.

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2005, LAND OF THE DEAD

El virus zombi ha dejado a muy pocos humanos vivos. Ahora se protegen de los muertos vivientes en una fortaleza donde reina la anarquía y un señor feudal.

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2007, DIARY OF THE DEAD

Un grupo de estudiantes de cine ruedan una película en un bosque, donde descubren que la muerte ha cobrado vida. Huyen pero para ellos es demasiado tarde.

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2009, SURVIVAL OF THE DEAD

Habitantes de una remota isla descubren cómo los muertos se levantan de sus tumbas en busca de carne humana. O los matan o conviven con ellos hasta encontrar una cura.

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