Cine

Falleció Zsa Zsa Gabor, la primera reina del espectáculo

La actriz, más famosa por su estilo de vida y sus excesos que por su trabajo en cine, televisión y teatro, murió de un infarto al corazón

La revista Variety lo puso mejor que nadie: durante 60 años de carrera, el principal papel de Zsa Zsa Gabor fue el de sí misma, lo que pavimentó el camino hacia la cultura obsesionada con las celebridades que vivimos. Gabor, la reina madre de la civilización del espectáculo, ha muerto a sus 99 años.

La noticia, que apareció de primero en el portal digital de chismes TMZ, fue confirmada a medios estadounidenses por Ed Lozzi, publicista de Gabor. La actriz falleció en su mansión, en Bel Air. Durante los últimos cinco años, Gabor mantuvo una salud débil. De acuerdo con TMZ, un ataque al corazón acabó con su vida.

Gabor nació en Budapest, Hungría. Su nombre de pila fue Sari, quien en 1936 se coronó como Miss Hungría. Tras ese triunfo, y confiada en los alcances de su belleza, dio el salto hacia Hollywood, siguiendo los pasos de su hermana Eva (quien falleció en 1995). Su primer papel fue en la película Lovely to look at, en 1952.

Ese mismo año, tuvo una oportunidad todavía mayor, cuando formó parte del elenco de Moulin Rouge. La cinta fue dirigida por John Huston quien, supuestamente, se mofaba de la actriz por su fuerte acento británico y por su falta de experiencia en filmaciones.

Con el tiempo, y tras la experiencia en Moulin Rouge, Gabor mejoró su dominio del inglés. Sin embargo, sus manerismos, propios de Europa del Este, no desaparecieron; más bien se convirtieron en su sello de fábrica.

Sus créditos como actriz no se limitaron al cine. En televisión, apareció en series como The Red Skelton Hour, Playhouse 90 y Matinee Theater. También tuvo roles como invitada en Bonanza, Batman y The Facts of Life.

Su experiencia en teatro fue menor: formó parte de Forty Carats, en Broadway, y en una gira de la producción Blithe Spirit.

En total, Gabor actuó en más de 60 producciones de toda clase, la mayoría de producción estadounidense.

Primera dama del espectáculo

"La Kim Kardashian original", le llamó TMZ. "La actriz húngara fue reconocida por su glamur, que hacía parodia de sí mismo, y por sus múltiples matrimonios a millonarios", dijo el New York Times.

"Hollywood nunca la tomó demasiado en serio como actriz, probablemente porque ella tampoco lo hizo", remató Variety.

No hay cómo disimularlo: el legado de Gabor es uno de celebridad, de persona famosa, más que de actriz. Tuvo ocho matrimonios, llamaba a todos "Dahlink" (resultado de unir la palabra "Darling" –querido– con su marcado acento europeo) y hacía constante gala de un estilo de vida rimbombante, enmarcado en anillos de diamantes y abrigos de piel.

La femme fatale por excelencia aparecía de forma seguida en columnas de chismes y en tabloides. Su auge coincidió con la aparición, en la televisión estadounidense, de los programas de entrevistas (o talk shows). Su actitud era implacable y desenfadada.

En alguna ocasión, dijo: "Merezco atención no porque tenga talento alguno, sino porque soy quien soy". Esa frase, medio siglo después, sería el pan diario de una infinidad de celebridades que han intentado seguir sus pasos, con mayor o menor éxito.

Otra de sus frases más notables fue: "Quiero un hombre que sea amable y comprensivo. ¿Es eso demasiado pedir para un millonario?". También se describía a sí misma como una gran mujer del hogar: "Cada vez que me divorcio de un hombre, me quedo con la casa".

Entre sus muchos maridos se cuenta a Jack Ryan, a quien se le acredita con haber diseñado la muñeca Barbie original. Su matrimonio con el actor y abogado Felipe de Alba, de 1983, se anuló luego de solo un día porque el divorcio de una unión previa con Michael O'Hara todavía no había sido tramitado de forma legal. ¿Cómo se conocieron O'Hara y Gabor? El hombre fue su abogado cuando se divorció de Jack Ryan. "Una chica debe casarse por amor, y seguir casándose hasta encontrar el amor", dijo alguna vez.

Durante sus últimos años, su salud se deterioró y sus visitas a los hospitales se volvieron una constante. En el 2002, sufrió varias heridas en la cabeza y en el resto de su cuerpo luego de que el carro que conducía su maquillista se estrelló contra un poste, en Hollywood. Las heridas la confinaron a una silla de ruedas, lo que disminuyó casi por completo sus apariciones en público.

Años antes, en 1987, tuvo otro altercado en las calles: fue detenida mientras conducía un Rolls-Royce por las calles de Beverly Hills. Su licencia estaba vencida y debió ser detenida luego de que abofeteara al oficial que la aprehendió. Fue sentenciada a 72 horas de cárcel.

Aventuras como esa quedarían definitivamente en el olvido en el 2005, cuando sufrió un primer infarto y debió someterse a cirugía por causa de una arteria carótida bloqueada. En el 2007, una vez debió pasar por el quirófano para tratar una infección en su pierna y otros efectos del infarto.

Años más tarde, en julio del 2010, se sometió a una operación en su cadera luego de sufrir una caída en su casa, lo que le dejó una contusión. Dos días después de que se le diera la salida del hospital, debió regresar por complicaciones posteriores a la operación.

En sus últimos años, las visitas al hospital se hicieron tan frecuentes como antes lo fueron sus matrimonios o sus escándalos. En enero del 2011, se le amputó su pierna derecha a la altura de la rodilla luego de sufrir una infección. Los médicos dijeron que fue necesario operar para salvarle la vida.

Dos meses más tarde, la muerte de su amiga Elizabeth Taylor una vez más alteró su delicada salud. En noviembre de ese año, otra afectación la mantuvo en la cama de un hospital, recibiendo alimentos a través de un tubo conectado a su estómago.

Finalmente, su vida se apagó con un infarto fulminante, como lo fue su paso por el mundo.