William Venegas. 8 septiembre
La penetrante actuación del niño Matvey Novikov le da tensión al drama. Cortesía de Romaly.
La penetrante actuación del niño Matvey Novikov le da tensión al drama. Cortesía de Romaly.

Del poeta peruano César Vallejo y en su poemario Los heraldos negros, uno encuentra letras de impacto emocional que nos hablan de los golpes de la vida, tan fuertes, como si ante ellos la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma: se trata del sufrimiento empozado.

Traigo esto a colación porque no pude evitar recordar las palabras de Vallejo mientras veía la película rusa de un joven director que destaca por su alto talento fílmico. En castellano, la película se titula Sin amor y el director es Andréi Zvyagintsev.

De este director han llegado al país tres títulos de superior calidad, como lo han sido, en su orden, El regreso (2003), Leviatán (2014) y ahora Sin amor (2017). El propio Zvyagintsev ha declarado que él intenta llevar al cine historias con el tono narrativo que, en la literatura, logra el escritor ruso Fiódor Mijáilovich Dostoyevski.

Esto hace que las películas de Andréi Zvyagintsev indaguen en la hondura emocional de sus personajes dentro de determinado contexto sociofamiliar que, a su vez, puede presentarse como metáfora de una más amplia conducta humana. Ahora, Sin amor se mantiene en esa tesitura.

Este filme igual se publicita en Costa Rica con su título en inglés: Loveless. Su trama gira alrededor de un personaje, un niño, quien es víctima inmediata de un ambiente degradado, él es el sujeto que “capta” ese proceso degradante en su hogar y rompe con él. ¿Cómo? Huye de la casa y, así, desaparece del arco visual del filme, pero siempre es centro de atención del relato.

Más que la presencia del niño en su hogar deshecho, es su ausencia la que permite mostrar el retrato íntimo, corrosivo, hiriente y de animadversión de los progenitores, donde ninguno quiere ser responsable del hijo porque esto les estorbaría las otras relaciones amorosas que cada uno tiene por aparte.

Presentar el núcleo dramático con la presencia del niño, primero, y luego llevarlo a su clímax desde la ausencia del jovencito, para desde esas complementarias esferas narrativas sostener el relato con intensidad, es lo mejor del filme y demuestra la capacidad narrativa del director.

Las actuaciones son estupendas, las de Maryana Spivak y Alekséi Rozin como la madre y el padre; sin embargo, siempre se mantiene en la retina y en el cerebro de uno el impactante trabajo del pequeño Matvey Novikov, como el hijo, con una mirada de pujante arraigo dramático.

La denuncia en contra del individualismo contemporáneo está clara y advierte sobre cómo las víctimas pueden ser terceras personas que solo quieren crecer en un ambiente de más solidaridad y cariño. Les recomiendo que no se pierdan este filme.

Ficha técnica

Título original: Nelyubov (Loveless).

País y año: Rusia, 2017.

Género: Drama.

Dirección: Andréi Zvyagintsev.

Elenco: Maryana Spivak, Alekséi Rozin.

Duración: 128 minutos.

Cines: Magaly, La Salita.

Calificación: Cinco estrellas de cinco posibles.

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