William Venegas. 3 agosto, 2019
Dwayne Johnson y Jason Statham como machos alfa en violencia magnificada. Fotografía: ROMALY para LN.
Dwayne Johnson y Jason Statham como machos alfa en violencia magnificada. Fotografía: ROMALY para LN.

La unidad de los contrarios, a eso se reduce la película Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw (2019), dirigida de manera bastante irregular por David Leitch y que, comercialmente, se nos presenta como un derivado de la saga de filmes con Dominic Toretto, de igual nombre.

Como cada vez nos avergonzamos más y más de nuestro idioma, en lugar de ser más “tuanis”, ahora es más cool decir que un filme como Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw es un spin-off de la saga citada, por más que yo haya escrito que es un derivado.

Pues bien, 18 años después de que se inició tal serie fílmica y a las puertas de su novena película, como especie de entremés, nos dan esta otra a partir de elementos ya conocidos en la saga vertebral. Es así como reúnen a Dwayne Johnson y a Jason Statham (malos actores), dos machos alfa para hacer un pastiche narrativo apenas mediocre.

El asunto es que por ahí existe una entidad poderosa y criminal que anhela construir un ser humano tecnológico, o sea, un ser superior que ha de surgir de la imperfección para, así, obtener una especie humana superior.

Sin que lo sepa, esa entidad dirigida por alguien desconocido, más o menos piensa como el filósofo Friedrich Nietzche: “El triunfo de un ideal moral se logra por los mismos medios inmorales que cualquier triunfo: la violencia, la mentira, la difamación y la injusticia”.

Lo cierto es que Hobbs y Shaw no se aguantan entre ellos, pero los obligan a unirse contra esa entidad que experimenta en lo ciber-genético. En tales circunstancias, el filme se enreda entre la acción y la comedia: no encuentra su propio carácter ni logra una buena mezcla de ambos aspectos, mientras se entrecruza con la ciencia-ficción para empeorar las cosas.

En ese ajetreo, el filme se alarga de manera aburrida con su humor tonto y pachuco, aunque mejora durante las secuencias de persecución, con buen trabajo de los efectos especiales (sorprende en esto). También le da un buen toque la aceptable presencia de Vanessa Kirby, como la chica “todo-terreno” capaz de hacer valer a la mujer.

El pésimo diseño recae en el personaje del malo de la película, a cargo de Idris Elba, quien ni vence ni convence, por más barullo que le hagan cuando aparece en pantalla. A propósito de barullo, la banda sonora es peor que un ataque de triquitraques: nunca está en función de las imágenes ni calza con el montaje.

A Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw le falta coherencia narrativa, porque se dispersa en demasía el motivo central recurrente o leit-motiv; en esto, brinca como grillo hiperactivo. Como a esta película le sobran mecos y más mecos, me recuerda aquel dicho de que lo mismo es andar a pie que ir caminando.

Ficha técnica

Título original: Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw.

País: Estados Unidos, 2019.

Género: Acción,

Director: David Leitch.

Elenco: Dwayne Johnson, Jason Statham, Vanessa Kirby Idris Elba.

Duración: 135 minutos.

Cines: Nova, Cinemark, CCM, Cinépolis, San Pedro, Multi, Studio.

Calificación: Dos estrellas de cinco posibles.