William Venegas. 25 agosto, 2019
'Te presento a mi novio' es la tercera producción cinematográfica de Soley Bernal. Foto: cortesía Soley Bernal.
'Te presento a mi novio' es la tercera producción cinematográfica de Soley Bernal. Foto: cortesía Soley Bernal.

Una nueva película costarricense recorre las salas del país, lo que para algunos es buena noticia. En efecto, alguien dijo el otro día que lo importante es que haya cine nacional, aunque sea malo, pero que haya, como un asunto cuantitativo nada más.

En todo caso, la película que ahora se exhibe no es mala del todo, sin llegar a ser buena tampoco. Se titula Te presento a mi novio (2019) dirigida por Soley Bernal, de quien he comentado dos películas anteriores suyas: El lugar más feliz del mundo (2015) y Despertar (2017).

De esas dos, la primera es comedia y la segunda es un drama. No hay duda que la directora es bastante lanzada, no solo con su producción fílmica (una película cada dos años), sino que, además, tampoco le teme a la variedad de los géneros.

Con Te presento a mi novio, Soley Bernal retoma un asunto que ha sido llevado al cine en diferentes ocasiones y con distintas formas: la muchacha que lleva el novio a la casa para presentárselo a sus padres. Soley Bernal escogió esta ruta para regresar a la comedia.

El tema también ha sido llevado al teatro, así que la trama no es tan original, pero este asunto de la originalidad o la falta de ella no determinan la calidad de una película. Lo que sí es cierto y se ha repetido es que la buena comedia es el género más difícil del cine.

Ello se plantea a tal punto que hay quienes dicen que, después de Chaplin, la comedia vino a menos. Incluso, el riguroso filólogo español Martín de Riquer confesó –alguna vez– que él dejó de ver comedias cuando se retiraron los hermanos Marx. Por esa decisión, se perdió de ver las inteligentes comedias de Billy Wilder.

El problema básico de Te presento a mi novio, para volver al objetivo de esta crítica, es la debilidad de su guion, que peca de superficial: el filme se atiene a una anécdota que muy rápido se le agota. La novia lleva al novio a la casa, pero ya el papá lo conocía y hasta se habían enfrentado alguna vez. Se trata de un papá sobreprotector y bastante conservador.

Por lo contrario, el novio es parte de esas pocas voces rebeldes que quedan: es ecologista, feminista, vegetariano y defensor de causas sociales. El choque entre ellos es de pimpampún, pero el filme no le saca la mejor vena cómica, o sea, falla con su objetivo y se acerca al borde de la nada. Lo que hace es caer en cierto neocostumbrismo urbano sin vida propia.

Ha llegado el momento de la presentación del novio en filme tico. Cortesía de Romaly
Ha llegado el momento de la presentación del novio en filme tico. Cortesía de Romaly

Las actuaciones se contagian de esa falta de arte cómico esencial e igual se ven superficiales, aunque se nota el esfuerzo de Soley Bernal por ofrecer una aceptable puesta en imágenes y por arrancar risas de los espectadores (no hablo de carcajadas, eso le está lejano).

Decía el gran cineasta Ernst Lubitsch que nadie debería intentar interpretar comedia si no tiene un circo dentro. Esa frase resume lo que falta en Te presento a mi novio: le falta felicidad narrativa para superar sus chistes ocasionales y el estereotipado estilo de la actriz Lorelay Sancho.

Te presento a mi novio

Título original: Te presento a mi novio

Costa Rica, 2019

Género: Comedia

Director: Soley Bernal

Elenco: Gary Centeno, Sergio Arce, Paloma Ruiz de Alda

Duración: 110 minutos

Cines: CCM, Cinemark, San Pedro, Cinépolis, Studio

Calificación: DOS estrellas ( * * ) de cinco posibles