10 febrero
Grace and Frankie en Netflix.
Grace and Frankie en Netflix.

En agosto del 2007, cuando tenía 19 años, estuve a cinco minutos de morir. Eso me dijo el doctor. Bueno, en realidad fue como “de haber llegado 5 minutos después, usted estaría listo para la foto”.

Mi apéndice reventó, él me operó y seguí viviendo.

Pude haber pensado que la vida me estaba dando una segunda oportunidad y que debía vivir cada día con optimismo. Pero había sentido en carne propia –literalmente– la fragilidad humana. Mi vida dependió de la hora de almuerzo del doctor de turno y eso me marcó tanto que, desde ese día, me convencí de que no iba a llegar a los 30 años.

Hubo momentos en los que me ganaba el optimismo y pensaba que sí lo iba a lograr, pero al rato solo podía pensar en la desgracia que era llegar a viejo todo hecho leña, más aún, si a los 19 años ya empezaba a toparme a la muerte de cerquita.

Diego Barracuda es escritor, director creativo y conductor del podcast ‘No sos especial’. Foto: Sara Mata.
Diego Barracuda es escritor, director creativo y conductor del podcast ‘No sos especial’. Foto: Sara Mata.

Pero eso empezó a cambiar cuando vi Grace & Frankie.

Entre el montón de series de adolescentes aprendiendo a vivir y una televisión americana con fobia a las personas de la tercera edad, apareció en Netflix, en el 2015, esta hermosa serie. Protagonizada por la legendaria actriz, activista, ícono de la moda y –hay que decirlo– Barbarella, Jane Fonda (Grace) y la actriz, comediante y productora Lily Tomlin (Frankie).

Voy a dejar que la premisa los sorprenda así como lo hizo conmigo. Cuando la empecé no había visto ni escuchado nada sobre ella, solo me dejé llevar por el aburrimiento de un domingo por la tarde sin planes y, bastaron unos cuantos minutos para que terminara viendo la temporada completa.

Así como sus intérpretes, Grace y Frankie se acercan casi a los 80 años. Su cuerpo resiente la edad, su memoria ya no es la misma, sus amigos poco a poco van falleciendo y aún así, ellas se toman la vida con más entusiasmo que cualquier veinteañero. Ponen sus energías y el peso de su felicidad en lo que de verdad importa: la gente que aman. A pesar de los prejuicios, a pesar de las traiciones. Viven, perdonan, emprenden, se enamoran, se desenamoran, se dejan sorprender y lo hacen con la determinación que solo la experiencia puede dar.

Con esto no quiere decir que lo saben todo y que son perfectas (bueno, Fonda sí que lo es). Fallan, y fallan mucho. Y eso es lo que hace tan valiosa esta serie. Nos recuerda que la vida no dejará de sorprendernos, para bien o para mal, pero todo estará bien si nos enfocamos en lo que nos es realmente importante.

Al final, sí llegué a los 30, los cumplí hace un par de meses. Y cuando siento que el tiempo va muy rápido y los años me revientan en la frente, cuando siento que el cuerpo me falla, basta con poner cualquier capítulo de Grace & Frankie, para tener ese último empujoncito que me devuelve las ganas de vivir, perdonar, enamorarme, desenamorarme y sobre todo, dejarme sorprender hasta que el cuerpo aguante.