Irene Rodríguez.   8 marzo
La red social Twitter es una de las más utilizadas para difundir informaciones, pero las falsas viajan más y más rápido que las verdaderas. / AFP PHOTO / LOIC VENANCE

Las fake news viajan más, más rápido y con mayor impacto en la red social Twitter de lo que lo hacen las informaciones verdaderas.

Esta es la conclusión principal de un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Estados Unidos (MIT, por sus siglas en inglés), publicado la tarde de este jueves en la revista Science.

Se trata del primer análisis de este tipo. Los investigadores estudiaron 126.000 informaciones que fueron difundidas y retuiteadas 4,5 millones de veces por tres millones de usuarios de la red social entre 2006 y 2017.

El término fake news describe, según el diccionario Collins (que la escogió como la palabra del año 2017), a cualquier "información falsa, a menudo sensacionalista, diseminada bajo la apariencia de un reportaje de noticias".

El documento evidenció que, por ejemplo, las fake news tienen un 70% más posibilidades de ser retuiteadas que una información real.

Estas informaciones falsas y engañosas se ven principalmente en el área de política, seguida de terrorismo, ciencia, leyendas urbanas e información financiera.

La incursión de este tipo de textos e imágenes en política es tal, que se determinaron dos picos importantes: cerca del as elecciones del 2012 (segundo período de Barack Obama en EE. UU.) y del 2016 (cuando resultó electo Donald Trump).

Para los científicos del MIT, las redes sociales y la forma tan rápida en como alcanzan a miles de personas son caldo de cultivo para este tipo de informaciones.

"Las nuevas tecnologías sociales, que facilitan la posibilidad de las personas de compartir de forma rápida grandes cascadas de información, también pueden permitir la difusión y de noticias falsas y que estas se extiendan y lleguen a muchísimas personas", explicó a la prensa Soroush Vosoughi, uno de los científicos a cargo.

¿Cómo se hizo el análisis?

Los investigadores se dedicaron a buscar los rumores "cascada".

Una cascada de rumores comienza cuando un usuario de twitter hace una afirmación acerca de cualquier tema en un tuit. Esto puede hacerse en un texto, fotografía, enlace a una página web o artículos en línea. Posteriormente, otras personas propagan el rumor retuiteándolo y haciendo comentarios y respuestas. Cada uno de los tuits en la cascada puede dar origen a una o más cascadas de rumores independientes.

Una vez que se identificaron las cascadas de rumores, se contrató a seis empresas de factchecking, compañías encargadas de confirmar o corroborar los datos: snopes.com, politifact.com, facktcheck.org, truthorfiction.com, hoax-slayer.com y urbanlegends.com.

A estas empresas se les dieron las cascadas de rumores y les pidieron analizarlos como ciertos, falsos o mixtos (que tienen elementos de verdad y de mentira). Los resultados entre las distintas empresas tuvieron entre un 95% y un 98% de coincidencia.

Por cada tuit se analizaron varios factores: la profundidad de alcance (número de retuits generados desde el tuit original y cuántos se hicieron desde cada cascada), el tamaño (el número de usuarios en una cascada durante el tiempo que duró esta), el máximo alcance (cuál fue la mayor cantidad de usuarios en determinado momento) y la viralidad (cuánto logró expandirse).

Cada rumor analizado originó entre una y 45.000 cascadas.

Tras el estudio, los científicos vieron que las noticias falsas tenían más difusión, eran más rápidas y más amplias que las informaciones verdaderas en todas las categorías de análisis.

Por ejemplo, a las informaciones verdaderas les tomó seis veces más llegar a 1.500 personas de lo que les tomó a las fake news. Aún más: si tomamos en cuenta solo las informaciones políticas, las falsas alcanzaban las 20.000 personas tres veces más rápido de lo que las informaciones verdaderas llegaban a 10.000.

Además, en promedio, cada noticia falsa llegaba a diez veces más personas que una con datos reales.

¿Quiénes difunden más fake news?

La lógica podría decir que se trata de las personas con mayor presencia en Twitter. Sin embargo, esto no es así.

El reporte señala que los usuarios que más difundían informaciones falsas tenían significativamente menos seguidores, seguían a menos personas, eran menos activos en la red social y, además, llevaban menos tiempo de estar inscritos en Twitter.

"La falsedad se difundió más y más rápido que la verdad no por el tipo de usuarios que la difundían, sino a pesar del poco alcance que aparentemente tienen", explica el documento.

¿Y qué sucede con los bots? Los bots (diminutivo de "robot") son aplicaciones informáticas que automatizan ciertas funcionalidades o simulan la actividad de un usuario. No se trata de personas tuiteando o retuiteando, si no de programaciones hechas específicamente para ello. Hay cuentas de Twitter que compran o crean "ejércitos de bots" que retuitean sus informaciones para así llegar a más gente.

Sin embargo, las fake news no tuvieron eco con los bots. Los científicos filtraron primero los bots con ayuda de un algoritmo para detectarlos y los eliminaron. Posteriormente, en un segundo análisis, los incluyeron.

Se vio que no hubo cambios en las tendencias y que la expansión de los fake news fue responsabilidad de seres humanos y no de inteligencia artificial.

Posibles razones

¿A qué se debe que seamos más propenso a compartir lo falso que lo verdadero? Una de las razones es que algunas fake news están específicamente diseñadas para aparentar ser ciertas y es muy difícil notar la diferencia.

Sin embargo, hay más variables, y están relacionadas con los sentimientos que las informaciones generan en los usuarios de la red social.

Uno de ellos es la novedad. Casi todas las informaciones falsas mostraban más datos que se veían como "innovadores" y "novedosos" que las notas verdaderas.

"La novedad atrae la atención, contribuye a la toma de decisiones y esto alienta a que la información se comparta, aunque no comprobemos si se trata de algo falso o no", indicó Vosoughi.

Asimismo, la investigación halló que las noticias falsas inspiraban respuestas que expresaban mayor sorpresa, disgusto y asombro. Mientras tanto, las informaciones verdaderas generaban respuestas que denotaban tristeza y confianza.

Esfuerzo de 'La Nación'

Con la idea de contrarrestar este fenómeno, que también se vive en el país, La Nación lanzó su sección #NoComaCuento, para hacer ver cuáles son las noticias falsas que surgen durante la campaña electoral y desmentirlas.

Dentro de este concepto, se han desmentido informaciones que han circulado en las diferentes redes sociales. Por ejemplo, el decir que el Sistema Nacional de Radio y Televisión (Sinart) les había prohibido a sus cocineras escuchar emisoras de radio de corte cristiano.

También se evidenció como falsa una supuesta nueva lista de los costarricenses más acaudalados que estuvo circulando a través de Facebook y numerosos grupos de Whatsapp.

Otra de las falsas informaciones desmentidas fue el de una fotografía que se utilizaba para decir que el Partido Acción Ciudadana (PAC) ofrecía diarios a cambio de votos. Durante la investigación se comprobó que esta foto ni siquiera había sido tomada en Costa Rica y correspondía a una actividad en México.

¿Cómo detectar fake news?

¿Cómo saber si una noticia es falsa o no? Los especialistas de los estudios consultados dan varias pautas.

  • Pregúntese y tenga claro si la fuente que compartió la información ¿es un medio noticioso? ¿un blog de muchos seguidores? ¿alguna página que tiene una tendencia política específica?
  • ¿Esa información está replicada en otros medios de información?
  • En el caso de información relacionada con política, ¿aparece en el perfil del candidato? ¿o más bien este la desmiente?
  • ¿Tiene datos que parecen demasiado buenos, malos o exagerados para ser ciertos?
  • ¿El balance es casi nulo y no presenta "el otro lado de la moneda"?

En una entrevista anterior, el psicólogo social, investigador y profesor en Comunicación Política, Carlos Brenes, dio otro consejo: no importa cuán afín a su posición o pensamiento sea esa información que lee en redes sociales, aplíquele la misma rigurosidad que le plantearía a las informaciones que están en desacuerdo con su postura.

"Tampoco se trata de caer en la paranoia y y decir que todo lo que vemos en Internet o redes sociales es malo, falso y dañino. Eso no es así. Simplemente no se deje llevar por las pasiones que puede generar una forma de pensar", concluyó.