AFP . 12 abril

París. Según información revelada por dos empleados de Amazon en Bucarest a la agencia Bloomberg, durante nueve horas al día, equipos analistas de datos de Amazon, que trabajan en todo el mundo, de Boston a Costa Rica, pasando por India o Rumania, escuchan miles de audios captados por Alexa, el asistente virtual de Amazon, a través de los altavoces Echo.

No obstante, esta práctica no se encuentra registrada de manera explícita en las condiciones de uso y venta de Amazon, que solo menciona grabaciones cuya finalidad es "mejorar la experiencia".

En una oferta laboral para ser "responsable de calidad", se afirma que Alexa, "escucha cada día a miles de personas hablando de diferentes temas (...) y necesita nuestra ayuda para dar sentido" a estos audios.

"Solo anotamos un número extremadamente bajo de interacciones procedentes de un conjunto aleatorio de clientes con tal de mejorar la experiencia de nuestros clientes", reaccionó Amazon en una declaración enviada a la AFP.

"Los trabajadores no tienen acceso directo a informaciones que les permitirían identificar una persona o una cuenta", aseguró.

A pesar de que en Europa rige un reglamento sobre la protección de datos desde mayo, que limita normalmente la cantidad de datos transmitidos y da la posibilidad a los usuarios de recuperarlos y suprimirlos, Amazon propone borrar estos ficheros pero no menciona la posibilidad de interrumpir la transmisión de grabaciones.

El Echo de Amazon funciona con el sistema de asistente virtual Alexa. (Foto cortesía Amazon)
El Echo de Amazon funciona con el sistema de asistente virtual Alexa. (Foto cortesía Amazon)

"Las condiciones generales de uso están escritas por ejércitos de juristas, tienen por objetivo proteger a la empresa jurídicamente, no informar al consumidor", explicó Caroline Lancelot-Miltgen, profesora e investigadora en Audencia, especialista en cuestiones de datos personales.

"Son los consumidores los que tienen que decir basta. Pero ellos ven los beneficios inmediatos de estos objetos sin ser conscientes de los riesgos", añadió.

No obstante, aún queda la duda: ¿Tener un altavoz conectado sería como tener un micrófono en casa? ¿Debemos pensar cada palabra que decimos cerca de un asistente virtual?

En principio, no. Los objetos conectados están configurados para activarse -y grabar- solo cuando se les solicita.

Empero, el asistente virtual puede confundir ciertos sonidos con la palabra clave que lo activa.

“La voz es un dato biométrico. El auténtico peligro es la usurpación de la identidad a través de la copia de la huella vocal. íNo es ciencia ficción!”, comentó Rand Hindi, miembro del consejo nacional digital francés, y también fundador de Snips, una empresa que propone asistentes virtuales que funcionan sin Internet.

Según él, la posibilidad de constituir “una base de datos de voces que corresponden a todos los usuarios de Amazon fácil de confrontar con otra base de datos externa" es un peligro real.