Lucía Astorga. 12 diciembre, 2019
Carla Castro, terapeuta física, trabaja con el paciente Iván Alpízar en uno de los equipos de la unidad robótica del Hospital del Trauma, el THERA Trainer. Fotografía: John Durán
Carla Castro, terapeuta física, trabaja con el paciente Iván Alpízar en uno de los equipos de la unidad robótica del Hospital del Trauma, el THERA Trainer. Fotografía: John Durán

En la sala de rehabilitación neurológica del Hospital del Trauma sobresale THERA, uno de los tres robots que asisten a los profesionales de ese centro médico en su trabajo de ayudar a los pacientes a recuperar la movilidad perdida, a raíz de distintos tipos de lesiones.

La unidad robótica la completan Pablo y Amadeo, los cuales se emplean en la rehabilitación de las extremidades superiores.

Los equipos son utilizados, principalmente, por pacientes que han sufrido lesiones por trauma craneoencefálico, lesiones complejas de hombro, codo, muñeca, mano y dedos; incluye compromiso óseo, nervioso y tendinoso, principalmente.

También se emplean de manera alternativa para personas con lesión de columna, como es el caso de THERA, que permite a los afectados colocarse en posición bípeda (sobre las extremidades inferiores), para realizar un ejercicio dinámico y seguro del equilibrio (control de postura).

Los robots permiten que los pacientes realicen sus sesiones de rehabilitación, por medio de actividades lúdicas, que aparecen en la pantalla, similares a las que se pueden realizar en consolas de videojuego o en las computadoras. Fotografía: John Durán
Los robots permiten que los pacientes realicen sus sesiones de rehabilitación, por medio de actividades lúdicas, que aparecen en la pantalla, similares a las que se pueden realizar en consolas de videojuego o en las computadoras. Fotografía: John Durán
Trabajo recreativo

Los equipos cuentan con una interfaz que interactúa directamente con el paciente por medio de actividades recreativas, que aparecen en la pantalla y que la persona debe efectuar, por medio del movimiento de su cuerpo.

“El hecho de que lo enfrenten (el proceso de recuperación) como una experiencia lúdica (de juego), hace que se rehabiliten sin que se den cuenta de que se están rehabilitando. Eso disminuye el tiempo de trabajo y por ende, el periodo para que el paciente se reincorpore a sus labores de forma regular”, explicó la doctora Alejandra Jiménez, directora de Servicios Hospitalarios de la Red de Servicios de Salud, del Instituto Nacional de Seguros (INS).

“El dolor pasa a segundo plano y comienza a rehabilitarse con mayor rapidez”, añadió.

FUENTE: Instituto Nacional de Seguros (INS).    || créditos / LA NACIÓN.

THERA-Trainer se incorporó al centro médico en el 2017 y se ha utilizado en más de 100 pacientes. Iván Alpízar Obando de 77 años es uno de ellos.

El vecino de Pavas trabaja fuertemente para superar una lesión medular, provocada por un accidente de tránsito ocurrido el pasado 21 de agosto, cuando el vehículo que manejaba chocó contra un furgón. Un equipo de La Nación conversó con este señor a principios de diciembre y lo acompañó durante la terapia.

Los equipos se utilizan de acuerdo con la lesión. THERA Trainer es empleado para trabajar con aquellos pacientes que no pueden colocarse en posición bípeda (sobre las extremidades inferiores). Fotografía: John Durán
Los equipos se utilizan de acuerdo con la lesión. THERA Trainer es empleado para trabajar con aquellos pacientes que no pueden colocarse en posición bípeda (sobre las extremidades inferiores). Fotografía: John Durán

Mientras THERA ayudaba a don Iván a mantenerse de pie, en la pantalla que estaba al frente, se observaba la gráfica de un perro, desplazándose a los costados (según el movimiento del paciente) para alcanzar una serie de huesos, similar a lo que se podría apreciar en un videojuego.

El contar con un elemento lúdico, es de gran valor para él, porque, según dijo, permite que la persona llegue a realizar su terapia, “con alegría y con el pensamiento que va mejorando, eso ayuda mucho a seguir adelante”.

Obtención de datos

(Video) Así funcionan los robots Pablo y Amadeo

Otra de las ventajas que ofrece este robot y el resto de equipos que conforman la unidad, es que registra, en un gráfico, la información sistematizada de la actividad efectuada por el paciente, una vez concluida.

Estos datos facilitan “determinar qué debilidad o hacia qué lado tiene más actividad o movimiento, y hacia qué lado tiene menos la persona”, indicó la terapeuta física Carla Castro.

Después de varias sesiones, los profesionales del centro médico pueden analizar un parámetro, a partir de los datos generados por el equipo, y así determinar qué tanto avance ha tenido el paciente.

Los robots también permiten que los individuos califiquen el grado de dificultad, que consideran, tuvo la actividad realizada.

Pablo es un equipo de alta tecnología utilizado en la rehabilitación de las extremidades superiores. Brinda datos cuantitativos de los rangos de medición de los movimientos del hombro, codo y muñeca. Fotografía: John Durán
Pablo es un equipo de alta tecnología utilizado en la rehabilitación de las extremidades superiores. Brinda datos cuantitativos de los rangos de medición de los movimientos del hombro, codo y muñeca. Fotografía: John Durán

Para Marcela Goñi, supervisora de terapia física, “lo más importante de tener la terapia física asistida por robótica, es extraer datos estadísticos para poder crear evidencia y realizar terapias, basadas en algún objetivo terapéutico individualizado, que es lo que nos permite ir avanzando con el paciente”.

Este aporte también fue destacado por don Iván. “El profesional que lo está asistiendo se da cuenta de que uno está mejorando y los puntos en los que uno falla; marca un camino para avanzar”, indicó.

El robot Amadeo cuenta con imanes calibrados, que brindan asistencia a los movimientos de los dedos de la mano. Fotografía: John Durán
El robot Amadeo cuenta con imanes calibrados, que brindan asistencia a los movimientos de los dedos de la mano. Fotografía: John Durán

En otro pabellón, donde se ubica el gimnasio del hospital, están los otros dos equipos: Pablo, que trabaja los miembros superiores (hombro, codo y muñeca), de pacientes que tienen accidentes laborales o de tránsito, y Amadeo, que es específicamente para la movilidad de los dedos.

"Estos dos equipos los usamos como una estrategia más durante la terapia ocupacional. Actualmente, se utilizan con al menos dos pacientes nuevos al día, contando que normalmente se les dan de una a dos sesiones diarias.

“Nos enfocamos en la cuál es la dificultad de la persona, ya sea de fuerza o de movimiento, para promover ese movimiento. Después, nos trasladamos a una de las mesas de trabajo para enseñarle al paciente que el trabajo hecho con los robots, lo vamos a transformar en acciones cotidianas, como por ejemplo, lavarse los dientes. Esto implica hacer el cierre del puño, así como movimientos de muñeca, codo o de hombro”, explicó Gabriela Arrieta, supervisora de terapia ocupacional.