Monserrath Vargas L.. 12 noviembre, 2018
Edwin Marín, Mariam Fonseca, Dereck Marín (atrás); Keisi Chacón y Paula Aguero (en medio) y Matías Delgado (al frente) obtuvieron el premio a la solución innovadora y el tercer lugar de la competencia First LEGO League CR. Fotos Melissa Fernández.

Reunidos en una sala de la Municipalidad de Dota, como lo hicieron muchas veces durante el último mes, tres niños y tres niñas de entre 10 y 13 años, contaron a La Nación, cómo utilizando el método científico descubrieron que el aloe vera es una planta que tiene potencial para producir oxígeno naturalmente en el espacio.

Sus sonrisas y camaradería son lo primero que salta a la vista, cuando cuentan con propiedad sobre todos los conocimientos adquiridos, aquellos que los llevaron a concluir que este sería el proyecto científico para concursar en FIRST LEGO League CR.

Esta competencia, que se realizó el sábado 3 de noviembre en el Colegio Yorkín, en Curridabat, otorgó a Keisi Chacón, Mariam Fonseca, Paula Agüero, Edwin Romero, Matías Delgado y Dereck Martínez el premio a la Solución Innovadora y también el tercer lugar del certamen.

Además de la investigación, estos niños superaron 15 retos con un robot Lego y ayudados por un teatrino, explicaron con títeres cuáles fueron los valores que aprendieron durante su preparación para este reto.

“Este es un festival en donde celebramos cada investigación y aprendizaje logrado a través del programa integral de FIRST. Queremos que los niños y niñas fortalezcan sus habilidades STEM (en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y así se inspiren a escoger una carrera relacionada con estos temas en el futuro, pues son y serán de gran demanda en las sociedades que buscan esta ventaja competitiva” explicó Mariela Sánchez, de Fundación STEM mediante un comunicado de prensa.

Esa entidad junto a la empresa National Instruments, el Colegio Yorkín y Aprender Haciendo fueron los impulsores de la competencia.

(Video) Seis niños investigaron el potencial del aloe vera para producir oxígeno en el espacio

Manos a la obra

A Paula Agüero de 10 años le emocionó esta experiencia por ser algo nuevo y por la posibilidad de que, con el concurso, podría armar un robot, algo que nunca antes había hecho.

Estos alumnos de la Escuela República de Bolivia, en Dota, y Edwin y Dereck, alumnos de sétimo año del Liceo de Copey (Dota) y el Colegio Técnico Profesional de Jacó, respectivamente, contaron que la decisión de qué investigar fue tomada en equipo. Para decidir hicieron una votación.

“De eso se trataba el concurso. Eso es lo más importante”, recalcó Edwin. Mientras Matías Delgado recordó que todos contaban en esa votación, hasta sus tutores.

Jorge Fernández, ingeniero electromecánico; Gerardo Arias, ingeniero electrónico y Dagoberto Tencio, ingeniero civil de la Municipalidad de Dota, fueron los entrenadores de los niños, aunque ellos mismos reconocen que salieron ganando, pues aprendieron mucho más de los pequeños.

Para Tencio fue admirable el compromiso y entusiasmo del equipo Orbizona, como se hicieron llamar. “Tenían ‘vacaciones’ porque estaban en huelga (en la escuela), pero ellos preferían venir y trabajar. Dejaron de lado juegos... el PlayStation —ya que algunos son muy fiebres— para trabajar y conectarse con Jorge vía remota”.

Fernández por su parte, recordó que utilizaron recursos como herramientas en línea para ganarle la partida a la distancia y al tiempo, pues mientras otros equipos tuvieron meses para prepararse, ellos apenas uno. Además, tanto él, como a Gerardo Arias, el entrenador, viajaron regularmente desde Heredia y Escazú, para guiar a los niños, de cara al certamen.

Arias recordó que fue crucial observar las destrezas de los estudiantes: “Para lo del robot, y el proyecto científico identificamos sus habilidades y les dimos guía. Darles las herramientas, las llaves, para que ellos vayan explorando su creatividad (fue nuestra labor)”.

Tanto él, como Jorge Fernández se involucraron en el proyecto porque anteriormente trabajaron con National Instruments y fue esa misma empresa quien facilitó los kits robóticos a los niños, para que pudieran entrenar.

Apuntando al espacio

Los integrantes de Orbizona se hicieron muchas preguntas antes de llegar al aloe vera y también descartaron otras opciones como los lirios.

“La primera planta con la que quisimos experimentar fue el lirio, pero hacía el agua desechable y requería mucho de este líquido. Pensamos que no nos iba a servir, pues esa agua se podía utilizar para cosas más importantes”, aclaró Edwin.

En esa etapa de investigación, recibieron asesoría de Noire Aguilar, de Armonía Ambiental Lodge, una empresaria de la localidad, quien compartió con los niños su conocimiento ancestral sobre el aloe vera.

Ella les comentó que en otros países esa planta se sembraba en los techos. Lo anterior aunado a la sugerencia de un tío de Dereck y Matías — quien trabajó en el proyecto Irazú, que lanzó un satélite tico al espacio— de probar la siembra de estas plantas aeropónicamente, es decir, en un medio aéreo, les dio a los niños una idea de hacia dónde podría ir su proyecto.

Luego, durante la experimentación, el ingeniero agrónomo Manuel Fallas de Viveros de Altura en Santa María de Dota compartió con los integrantes del equipo sobre los tipos de aloe vera que existen y así los niños decidieron cuál sería más apropiado para su investigación.

En este caso optaron por el que produjera mucho oxígeno y que fuera resistente a diversos ambientes.

Los niños investigaron en un vivero de su localidad. Ahí recibieron la asesoría del ingeniero agrónomo Manuel Fallas de Viveros de Altura, en Santa María de Dota.

“Como se iba a sembrar al aire, entonces hicimos los nutrientes en líquido para echárselos”, recordó Dereck. Mientras que Keisi enfatizó en que esta planta era la apropiada pues resiste a varios climas, algo ideal para poder enviarla al espacio.

Finalmente, y antes de la competencia, los competidores decidieron presentar sus resultados ante el Ministerio de Agricultura y Ganadería, para recibir retroalimentación. Fue así como se reunieron con Estefanía Ureña y Marvin Garbanzo.

Ingrediente robótico

La competencia también tuvo su componente robótico, en el que los niños debían programar a su robot para que este pudiera resolver 15 retos, algunos de esos retos estarían ligados con su proyecto científico.

Como apenas tuvieron un mes para prepararse y como parte del objetivo de la competencia era evaluar los valores que los niños compartirían, los integrantes de Orbizona hicieron intercambios con un equipo de Puriscal, llamado Digo-Yol y otro de Atenas, denominado FirstAtenas, y su profesor Óscar Castillo.

Así, recibierion consejos sobre cómo resolver los retos, materiales y durante la competencia hasta se hacían porras unos a otros.

Al robot con el que participaron en First Lego League lo llamaron “Mi Niño”, al preguntarles el porqué, aseguraron que cuando este empezaba a moverse y a ejecutar los retos, ellos le decía: “Vamos mi niño” y hasta le tomaron cariño.

Los competidores bautizaron su equipo como Orbizona y a su robot, lo llamaron "Mi Niño". Fotos Melissa Fernández.
Ganadores

Aunque los pequeños obtuvieron dos galardones, tanto los niños como sus papás aseguraron que se sintieron ganadores desde que el coordinador e investigador del Laboratorio de Sistemas Espaciales del Instituto Tecnológico de Costa Rica (Tec), Adolfo Chaves, conversó con ellos.

“Nos dijo que si queríamos podíamos continuar con el proyecto científico y probarlo en condiciones de baja gravedad. Entonces nosotros ya con eso nos sentimos tan emocionados que ya no necesitábamos ganar, porque con esa oportunidad ya quedábamos súper felices”, contó Edwin.

Por su parte, la mamá de Mariam, Yesenia Romero, expresó: “Sin que nos dieran el tercer lugar, ni el premio de innovación, eso ya fue una buena noticia. Ellos llegaron a contar: ‘vieras que un señor del Tec quiere llevar nuestro proyecto, ya eso era un premio muy importante para nosotros, porque no creímos que fuera así’”.

Para este equipo, sus familiares y entrenadores la aventura apenas empieza, pues quieren continuar con su investigación científica, ¿hasta cuándo? “Vamos a ser equipo hasta que nos muramos”, concluyó espontáneamente Matías.

Los entrenadores del equipo fueron Dagoberto Tencio, ingeniero civil, Jorge Fernández Jiménez, ingeniero electromecánico y Gerardo Arias, ingeniero electrónico. Fotos Melissa Fernández .