Monserrath Vargas L.. 12 septiembre
El Laboratorio Creativo Índigo, se creó en el 2015 en Nicaragua. Entre los conocimientos que se adquieren en este espacio se encuentran: Robótica, Diseño e impresión 3D y talleres más relacionados con el área artística. Foto: Cortesía Laboratorio Índigo.
El Laboratorio Creativo Índigo, se creó en el 2015 en Nicaragua. Entre los conocimientos que se adquieren en este espacio se encuentran: Robótica, Diseño e impresión 3D y talleres más relacionados con el área artística. Foto: Cortesía Laboratorio Índigo.

Enfrentamientos entre el gobierno de Nicaragua y manifestantes, desde abril de este año, provocaron, entre otras cosas, el cierre de centros educativos. En esos momentos, un laboratorio impulsado por el ingenio de dos costarricenses se decidió a marcar la diferencia.

Se trata del Laboratorio Creativo Índigo, fundado en Managua por Daniela Taborda y Esteban Blanco, diseñadores y comunicadores visuales.

“ Las familias necesitaban un espacio dónde tener a los chicos mientras trabajaban”, recordó Blanco, quien comentó que también era importante que los menores recibieran valiosos conocimientos y aprovecharan el tiempo cuando no estaban asistiendo a clases convencionales.

Aunque el laboratorio se creó desde 2015, durante los momentos de crisis desempeñó esa función.

¿Pero qué es Índigo?En este sitio, el objetivo es fomentar y preservar el pensamiento crítico de los niños. Asimismo, generar espacios colaborativos, a partir del enfoque de Inventoría (laboratorio de fabricación) de la Fundación Costa Rica para la Innovación.

Entre los conocimientos que se adquieren en este espacio se encuentran Robótica, Diseño e impresión 3D y talleres más relacionados con el área artística.

Para ver, tocar y crear

Esteban Blanco, uno de los cofundadores explicó que la respuesta de los niños ha sido muy favorable, especialmente con la ayuda del robot Adele, que es el que usan en alianza con la Fundación, “porque sienten que la tecnología está más al alcance de ellos, no lo ven como algo de ver y no tocar”.

Para Blanco, la importancia del Laboratorio es ayudar a cambiar el paradigma de la educación, para que los niños vayan aprendiendo que todo aquel conocimiento que solo se almacena en muchas escuelas y colegios, puede ser llevado a la práctica.

En este laboratorio, que forma parte de la red de Inventorías, también está pensado para “reforzar capacidades para emprender, aprender y crecer”, aseguró Carolina Taborda. Ella es la contraparte en Costa Rica y además es la cofundadora de Fundación Costa Rica para la Innovación.

Taborda también explicó cuál es la vinculación entre Índigo y la Fundación.

En el 2016, la Fundación hizo presencia en “Nicaragua por primera vez, impartiendo talleres de robótica, donde la robótica es simplemente un medio para expresarse. Por medio de las herramientas de robótica de la Fundación, los chicos dibujaban utilizando el robot”.

Además, la misma concepción del laboratorio se conecta con la razón de ser de Inventoría, pues según Carolina Taborda “este es un emprendimiento; tanto Daniela como Esteban son hacedores o makers y tienen una gran visión, porque iniciaron como una academia tradicional de arte, pero a partir de ahí empiezan a evolucionar al detectar la necesidad de conectar arte con tecnología.

A futuro, los responsables de Índigo proyectan llegar a cada vez más niños, tanto en focos urbanos como zonas rurales del país vecino.