Monserrath Vargas L..   1 septiembre
Fabián Porras decidió trabajar en una prótesis para su brazo izquierdo, el cual perdió cuando apenas era un bebé de año y medio. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal.

Fabián Porras, de 18 años, dice “abrir/cerrar” y una pinza en la prótesis de su brazo izquierdo responde a sus comandos de voz. Él mismo, con ayuda del profesor Yamil Vega del Colegio Técnico Profesional de Atenas, ha trabajo en este dispositivo desde el 2016.

Al inicio pensó en que sería una forma de facilitar su vida, pues el joven perdió parte de su extremidad cuando tenía año y medio de edad. Sin embargo, tras participar en ExpoIngeniería y conocer a un niño llamado Ignacio (quien tampoco tiene el brazo izquierdo), su motivación fue la de ayudar a otras personas en su misma condición.

Este vecino de Turrúcares, Alajuela, es multifacético desde pequeño, según relataron sus abuelos Rosalba Araya y José Francisco Castillo, quienes lo han criado. Desde niño ha sido: monaguillo, scout, ganador de competencias científicas y ahora será uno de los muchachos que representarán a Costa Rica en la Feria Juvenil Latinoamericana de Ciencia y Tecnología, a celebrarse el próximo octubre en Panamá.

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El gusto por crear

“Al principio mi abuela quería que yo estudiara en un colegio técnico, yo no había asimilado la idea... Fui al técnico y la especialidad que más me llamó la atención fue electrónica industrial, porque soy de las personas a las que les gusta crear”, comentó el muchacho.

Como proyecto comenzó a trabajar en una prótesis para él mismo, que funciona por medio de la voz, aunque también cuenta con un botón eléctrico, para tener dos formas de accionarla.

A la prótesis se le da la orden de abrir o cerrar por medio de un micrófono, este está conectado al módulo de voz.

El módulo recibe el comando y lo envía a las entradas del arduino (que es como el cerebro del proyecto). Una vez procesada esa información, viaja a las salidas del servomotor, que es el mecanismo que permite el movimiento.

Así, cuando se dice abrir, la pinza en la prótesis se mueve 45° en dirección a las manecillas del reloj. Mientras que al cerrar regresa al grado 0 o punto de inicio, explicó Fabián Porras.

Yamil Vega, profesor de la especialidad de Electrónica Industrial en el Colegio Técnico Profesional de Atenas, instó a Fabián a trabajar en el proyecto. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal.
Temores

Al entrar a la especialidad de electrónica, este colegial contó que sintió miedo y pensó: “Voy para una especialidad en la que no conozco a nadie, no sé nada y voy sin un brazo. Estoy en desventaja”.

Sin embargo, en marzo del 2016, su profesor los retó a pensar en un proyecto. “Pensé viernes, sábado, domingo y lunes en la mañana. Se me vino a la mente la idea de hacer un dispositivo parecido a JARVIS, el de Ironman, un robot que aprendiera y hablara con las personas”, recordó.

Pero, su docente le hizo una sugerencia. Lo llamó por aparte y le preguntó qué le había sucedido. Así fue como él le contó que siendo bebé perdió su extremidad izquierda en una moledora de carne que estaba ubicada en el negocio de su papá, un 24 de diciembre a las 11 de la mañana.

“Eso más algunas otras situaciones hicieron que mi papá se fuera. Mi mamá volvió donde mi abuela y desde entonces mi abuela me ha ayudado a avanzar. Ella es la que me ha inculcado valores. La que me dice que le dé con todo, que siga, que no deje las cosas botadas. Esa es mi abuela”, comentó el joven.

Tras conocer la historia, el profesor de Electrónica Industrial, Yamil Vega, le sugirió que elaboraran una prótesis y la idea emocionó a Fabián.

“Él venía con muchos miedos, y me interesó que un chico con sus cualidades se sintiera atraído por la especialidad. Había la gran incertidumbre si se iba a desempeñar bien (...) Él me contó todo acerca de su situación y así nació la idea de crear una prótesis funcional para él”, afirmó el docente.

Fabián recordó que a los 12 años tuvo muchos deseos de tener una prótesis, hasta que le dieron una. Pero le cansaba el brazo y hasta le dolía usarla. Como la tenía guardada, pidió permiso a sus abuelos para utilizarla como primer prototipo en su nuevo proyecto.

José Francisco Castillo y Rosalba Araya han criado a este joven y aseguran que se sienten muy orgullosos de él. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal.
Prótesis en proceso

“La traje (la prótesis vieja) y el profesor me felicitó porque ya tenía una base para mi nueva prótesis. Yo me sentía todo ingeniero soltando unos tornillos”, comentó entre risas.

Yamil Vega festejó que Fabián se ha desenvuelto muy bien en la especialidad de Electrónica Industrial. “Nos ha enseñado que las cosas se pueden hacer y mejorar. Ha sido inspiración para muchos otros jóvenes que ven en él un ejemplo a seguir”.

Con esa visión coinciden sus abuelos, quienes contaron: “Fabi es nuestro orgullo. Para nosotros y para toda la comunidad. Dentro de poco la Municipalidad de Alajuela parece que le quiere hacer un homenaje y ha sido también un reto”.

Al pensar en crear la prótesis, Fabián pensó en que tuviera un botón para ser accionada, pero como ya existía algo así, pensó en hacer la diferencia. “Nos dimos a la tarea de buscar y no encontramos prótesis operadas por voz; entonces la hicimos”.

Aunque inicialmente un amigo suyo estaba involucrado en el proyecto, y trabajaron el arduino y su programación, solo Fabián continuó con la iniciativa.

El primer prototipo tenía los componentes fuera de la prótesis, con ella ganaron el segundo lugar en ExpoIngeniería.

“Él es muy generoso, en el 2016, cuando ganó el segundo lugar en ese concurso obtuvo una tableta y se la regaló a una amiga que conoció de Cartago, porque ella la necesitaba para sus trabajos”, recordó su abuela Rosalba Araya.

Ahora, y de cara a la Feria Juvenil Latinoamericana de Ciencia y Tecnología, trabaja en la versión número dos del prototipo, que incorpora sus componentes por dentro, es más estético y sus partes fueron impresas en 3D.

Uno de los más orgullosos de ese logro es su profesor, quien lo acompañará en la competencia. El docente resaltó que “el deseo de salir adelante, de ese chico temeroso que yo recibí en décimo ahora (mutó y ) tengo un muchacho que es motivación para otros”.

Fabián sueña con que su abuela lo pueda acompañar a la feria en la que participará en Panamá. “Ahí poquito a poquito vamos juntando para que ella pueda ir”, dijo el colegial.

Y la misma doña Rosalba Araya tiene claro cuál es el aporte que los abuelos pueden brindar en la vida de sus nietos: “Yo digo que ahora en épocas donde los abuelos están en los asilos de ancianos, esa experiencia los jóvenes se la están perdiendo. Los abuelos tenemos mucho que aportar, tanto de la vida, de la experiencia, como la visión. Siempre vemos más allá de lo que va a suceder”, concluyó.