Carlos Arguedas C.. 1 septiembre, 2006
 Las juezas Ana Patricia Araya y Linda Casas comentaron que la pena máxima impuesta no corresponde al daño cometido al ofendido. | MARIO ROJAS
Las juezas Ana Patricia Araya y Linda Casas comentaron que la pena máxima impuesta no corresponde al daño cometido al ofendido. | MARIO ROJAS

El Tribunal de Juicio de San José condenó ayer a un empresario a dos años de prisión por el delito de explotación de persona adulta mayor cuando realizaron un negocio.

En el fallo, los jueces anularon varias escrituras y ordenaron devolver una finca cafetalera de 90 hectáreas, valorada en $1,2 millones (¢625 millones), ubicada en San Marcos de Tarrazú, San José.

La sentencia es contra el empresario Ricardo Seevers Federspiel a quien se le concedió el beneficio de la ejecución condicional de la pena durante un período de cinco años. En este caso el afectado es el productor de café Tobías Umaña Parra, de 81 años de edad.

El caso estuvo a cargo de los jueces, Ana Patricia Araya, Linda Casas y Damaris Soto.

Hechos. El proceso tuvo su origen en el año 1999, cuando Seevers y Umaña hicieron un convenio para vender la finca, sobre la cual Umaña mantenía una hipoteca.

No obstante, durante el debate se demostró que en setiembre del 2001, un notario aprovechándose de que Umaña padecía males propios de un adulto mayor, sacó su firma y levantó la hipoteca.

La propiedad la vendieron al Banco Alemán Platino de Panamá, el cual pagó $2,5 millones .

El dinero lo utilizó Ricardo Seevers para pagar varias deudas, explicó la jueza Linda Casas, quien agregó que Umaña no recibió ningún pago por quitar la hipoteca.

Casas expresó que en el proceso se aportaron suficientes pruebas que demostraban que hubo una lesión patrimonial y se abuso de la buena fe de un adulto mayor.

Advirtió que aunque se impuso el extremo mas alto de la pena, en este caso no corresponde al daño cometido al ofendido.

La denuncia en este caso la presentó Lilliana Sauma Rivas, esposa de Tobías Umaña.