Édgar Chinchilla. 22 mayo
Antonio Campos mostró las marcas de los golpes. Fotografía: Édgar Chinchilla
Antonio Campos mostró las marcas de los golpes. Fotografía: Édgar Chinchilla

San Carlos. “Me hice un puño, me puse en las manos de Dios... eran como seis o siete carros, unas 15 personas, todas encima mío, gritando ´tome, tome’. Uno me dijo: 'se me va a ir del pueblo”.

Así recuerda Gerardo Antonio Campos Ramírez el ataque que sufrió junto con su hermano, la noche del jueves pasado, cuando un grupo de vecinos de Platanar de Florencia supuestamente los agredieron al atribuirles robos recientes en la zona.

Según Campos, de 32 años, los agresores son miembros del llamado grupo los garroteros, que se organizan para hacer labores de vigilancia en el pueblo, a falta de una delegación policial.

De acuerdo con su versión, él, su hermano Roberto, de 26 años, y otro amigo de la zona regresaron el martes 14 de mayo de Guanacaste, donde laboran en la instalación de toldos. Campos asegura que estuvieron en su casa aquel día y el miércoles, cuando vieron la final de fútbol entre el equipo sancarleño y Saprissa.

Fue hasta el jueves cuando salieron, porque ya les habían pagado el sueldo. Estaban cerca de la plaza de San Francisco cuando vieron llegar la caravana de vehículos y alguien mencionó que se trataba del grupo de vigilancia los garroteros. Era como las 9 p. m.

"Dieron la vuelta, se apearon, nos alumbraron con focos grandes, nos encandilaron. Yo estaba tranquilo, de pronto, nos llegaron dos por atrás, uno dijo: ‘¿qué están haciendo? Yo respondí con respeto, en eso sentí un leñazo en la cabeza, sentí a todos encima mío”, continuó.

Los afectados por el ataque se encontraban conversando cerca del marco de fútbol en la plaza de San Francisco de La Palmera. Atrás, el bar donde una de los golpeados se refugió. Foto: Édgar Chinchilla
Los afectados por el ataque se encontraban conversando cerca del marco de fútbol en la plaza de San Francisco de La Palmera. Atrás, el bar donde una de los golpeados se refugió. Foto: Édgar Chinchilla

Los golpes se prolongaron por varios minutos, su hermano, dice, también recibió tres garrotazos, pero pudo huir junto con el amigo y refugiarse en un bar. Aunque supuestamente, los agresores intentaron entrar al local, el dueño lo impidió.

Avisaron a la Fuerza Pública y a la Cruz Roja, que llegaron unos 40 minutos después.

A Campos, padre de cuatro hijos, y su hermano, les atribuían ser autores de robos ocurridos ese mismo jueves en la madrugada. Los lugareños dicen que ellos son los hombres captados por una cámara de video.

La Nación intentó hablar con integrantes de los garroteros pero no fue posible.

(Video) Afectado por golpiza reclama justicia

Denuncia judicial

El afectado asegura que no tienen relación con el hecho y por eso acudieron ante la Fiscalía de San Carlos a denunciar el ataque.

“Es muy feo, muy lamentable lo que está ocurriendo. Mi hijo lo sufrió en carne propia, no es justo que a él le hayan dado garrote. Esos (el grupo) no son limpiadores del pueblo, eso es vandalismo, son cuatreros que lo agarraron como a un animal. Queremos que haya seguridad, pero no así, brutalmente”, manifestó Carlos Alberto Campos, padre de los afectados.

Alejandro Araya, fiscal de San Carlos, confirmó la denuncia planteada. Según explicó, por el momento reúnen evidencia para tratar de individualizar a los agresores.

El funcionario también aclaró que los hermanos Campos no tienen antecedentes.

Los garroteros
Con base en esta imágenes, algunos vecinos señalan a los atacados como los supuestos autores de un robo. Foto: Édgar Chinchilla
Con base en esta imágenes, algunos vecinos señalan a los atacados como los supuestos autores de un robo. Foto: Édgar Chinchilla

La existencia del grupo denominado los garroteros trascendió a inicios de este año, cuandos unos 70 vecinos de Pital de San Carlos comenzaron a organizarse para combatir la creciente delincuencia y la falta de policías.

Comezaron a llamarlos garroteros, porque usan garrotes en vez de armas de fuego. También se equipan con focos y un vehículo, además, algunos se tapan los rostros por seguridad. Se organizan por grupos para vigilar las comunidades y, de ser necesario, realizar arrestos civiles.

En aquel momento, la Fuerza Pública se comprometió a darles acompañamiento para evitar que el grupo tomara la justicia por sus manos, también a dar más presencia.

Para el comeciante Henry Rodríguez Bastos, la situación de los robos es muy preocupante. Según dice, nunca ha estado del todo de acuerdo con la existencia del grupo, pero la justicia.

“A veces pienso que es una necesidad. Si la autoridad no está en el pueblo, la gente tiene que ponerse a limpiar”, expresó.

Una de las últimas víctimas de robos en la zona fue Mindy Gabriela Esquivel, en cuya vivienda ingresaron desconocidos la madrugada del jueves. A ella le robaron el bolso con ¢400.000.

Horas después de aquel hecho se produjo el ataque contra los hermanos Campos.

Mindy Esquivel mostró la denuncia por el robo del que fue víctima. Desconocidos entraron a su casa y se llevaron su bolso con dinero. Foto: Édgar Chinchilla
Mindy Esquivel mostró la denuncia por el robo del que fue víctima. Desconocidos entraron a su casa y se llevaron su bolso con dinero. Foto: Édgar Chinchilla