Por: Carlos Arguedas C..   25 agosto
Callejones angostos y sin iluminación facilitan a los delincuentes atacar a los peatones. La Policía afirma que estos sitios son constantemente patrullados. Fotografía José Cordero

La proliferación ilegal de ranchos en terrenos de alto riesgo para construcciones, lotes baldíos llenos de maleza y la falta de iluminación, son los principales factores que propician la inseguridad en Guararí de Heredia.

Así lo hicieron ver, ayer viernes, vecinos de esta poblada comunidad, quienes coinciden en señalar que durante las noches es cuando se incrementan las acciones delictivas. Incluso, afirmaron que, al amparo de la oscuridad, se escuchan balaceras e incluso enseñaron algunas casas, en la urbanización Los Sauces, donde se observan los agujeros consecuencia de las balas. Podrían ser perdidas, pero otras reflejan que había intención de amedrentar.

Precisamente, el martes anterior, la comunidad de Los Sauces fue sacudida por el asesinato de un niño de 10 años, quien murió luego de recibir dos balazos, uno de ellos en la cabeza, mientras dormía en un sillón de su rancho.

Inicialmente, se sospecha que el móvil del homicidio fue una venganza contra la familia que habita el lugar, pues, según información preliminar, al menos dos desconocidos dispararon contra las paredes de la casa como represalia por una agresión supuestamente cometida por un adulto que reside en esa vivienda. Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) hallaron 13 impactos en latas de cinc.

Las autoridades prefirieron no ahondar en ese asesinato por estar este caso en investigación y por figurar como víctima un menor de edad. Igualmente, en la comunidad, los pobladores son muy reservados para hablar sobre el suceso y la familia perjudicada.

Breve reseña

Guararí, asentada en un radio de cinco kilómetros, pertenece al distrito de San Francisco del cantón Central de Heredia. Tiene una población estimada de 37.000 habitantes. La densidad poblacional es de 15.438 personas por kilómetro cuadrado, se detalla en un estudio hecho por diversas entidades en el 2016, para el Ministerio de Justicia y Paz. El trabajo tiene como finalidad conocer la comunidad para prevenir la delincuencia.

El terreno era una finca cafetalera que luego paso a manos del Instituto Nacional de Vivienda y Urbanismo (INVU), entidad que desde el año 1984 comenzó a establecer ahí familias urgidas de vivienda en proyectos sociales.

Hoy cuenta con 32 poblados establecidos; existen dos escuelas primarias, un colegio nocturno, un Ebáis, un Cen-Cinái que trabaja día y noche, y recientemente se inauguró una moderna delegación de la Fuerza Pública. También funciona un centro cívico administrado por el Ministerio de Justicia.

Guararí no tiene espacio para más desarrollo. Quedan poco lugar para construcciones y se trata de lugares llenos de maleza. Los otros sitios son las pendientes del río Pirro o de la quebrada Cuenca, colindantes con el asentamiento.

Drogas y ranchos

Édgar Arrieta González, quien tiene más de 30 años de vivir en Guararí, considera que en este momento las principales amenazas son las ventas de drogas al menudeo y la proliferación de ranchos cerca de los ríos.

“El problema de la drogadicción es como la mala hierba, que si se le permite crecer se forma en montaña. Aquí tenemos lotes baldíos que son hoteles para la venta y consumo. De ahí salen los delincuentes a asaltar. Hay mucho joven que no trabaja. Es más fácil andar con un bolsito vendiendo droga”, dijo Arrieta.

Otro vecino, Víctor González Brenes, manifestó que en las calles hay muy poca iluminación. “A un muchacho vecino lo asaltaron. Se esconden en la oscuridad y luego huyen por los callejones”, agregó.

Enrique Contreras Acevedo, presidente de la Asociación de Desarrollo Comunal de Guararí, afirma que son conocedores de la problemática de la inseguridad. “Tenemos constantes reuniones con la Fuerza Pública y con el OIJ, que nos permitan atenuar estas situaciones que se dan en la comunidad (...) No es solo para los que vivimos aquí, sino para la gran cantidad de conductores que ahora usan Guararí como vía alterna en la ruta hacia San José”.

Tanto el alcalde de Heredia, José Manuel Ulate, como el jefe de la Fuerza Pública, Rodrigo Araya, están seguros de que Guararí será beneficiada con la instalación de un sistema de videovigilancia que se impulsa en este momento.

“Son como 60 cámaras. Todo financiado por la Municipalidad. Es mediante un convenio de cooperación con el Ministerio de Seguridad en el que ellos se encargan del monitoreo, que estará en la delegación de Guararí”, manifestó Ulate.

Para Rodrigo Araya, la incidencia delictiva en Guararí ha bajado. “No se puede valorar la inseguridad por un hecho (crimen del niño de 10 años). Desde hace meses, todos los días tenemos patrullajes y controles de carretera en las cuatro salidas de Guararí y tenemos grupos de seguridad comunitaria. Cuando se hace un megaoperativo, siempre se incluye a Guararí. Eso nos ha permitido decomisar armas, drogas y a personas con órdenes de captura”, advirtió.

Respecto a la proliferación de ranchos, José Manuel Ulate dijo: “Se trata de gente que está lucrando con personas necesitadas de vivienda. Usan un bien público y usufructan el terreno. Construyen en áreas de protección (de ríos) y alquilan. Hemos eliminado un montón de ranchos, pero hacen otros. No es posible que sigan construyendo en áreas públicas. Falta autoridad para decir ‘aquí no se puede construir’. Se necesita una coadyuvancia entre instituciones”.

En Guararí se observaban lotes con maleza de gran altura. Vecinos afirman que ahí se consumen y venden drogas. Foto Alonso Tenorio