Marco Marín, Irene Vizcaíno. 13 noviembre
La instalación de agujas y el pago de vigilantes son otros mecanismos a los que acuden los habitantes de un barrio para protegerse del hampa. Foto Alonso Tenorio
La instalación de agujas y el pago de vigilantes son otros mecanismos a los que acuden los habitantes de un barrio para protegerse del hampa. Foto Alonso Tenorio

Que la visita de los ladrones a casas no le amargue las festividades navideñas.

Para evitarlo, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) llamó este martes a tomar una serie de previsiones que van desde medidas de seguridad externas, mejor cuido de bienes dentro del hogar, así como manejo de información de trabajadores domésticos.

De acuerdo con Gustavo Rubí Espinoza, jefe de la Unidad de Robo de Viviendas, aunque en los últimos años no ha sido un delito de gran incidencia, en diciembre repunta.

En esta época, recordó, las personas manejan más dinero, suelen adquirir o recibir objetos de valor que, por supuesto, atraen a los delincuentes. Además, son frecuentes las salidas de las casas por celebraciones, compras o vacaciones, situación que también sabe y aprovecha el hampa.

Cuando se habla de delitos contra la propiedad, en vivienda hay que hacer la diferencia entre hurtos, robos y asaltos, siendo estos últimos los más graves. Solo en las oficinas de San José se reciben en promedio cuatro o cinco denuncias mensuales por asaltos a casas, pero en diciembre del año pasado subió a 17.

Según estadísticas de la misma Policía Judicial, de enero al 17 de setiembre en todo el país se reportaron 5.122 robos a viviendas (con forzaduras pero sin violencia sobre personas) y 295 asaltos, es decir, con violencia sobre sus ocupantes.

Si se trata de zonas, los cantones San José, Alajuela, Heredia, Desamparados y Cartago estén de primeros en materia de delitos contra la propiedad, sin referirse específicamente a casas.

Delitos según víctima
Delitos según víctima
Reducir posibilidades

Los hurtos, según el investigador, ocurren principalmente por el descuido en el manejo de joyas o dinero en efectivo, e incluso electrodomésticos.

Estos hechos ocurren cuando no media ningún tipo de fuerza sobre estructuras o personas. Entre los sospechosos, dijo Rubí, podrían figurar trabajadores de la vivienda e incluso parientes con algún tipo de adicción.

“Es importante que la ciudadanía tenga un control de las personas que laboran o colaboran de alguna forma en sus casas. Tenemos muchos casos donde hay empleadas domésticas o trabajadores de mantenimiento y no manejan ni siquiera un registro de la identidad de estas personas”, advirtió.

La Policía se topa con casos donde los trabajadores son extranjeros y anuncian en esta época viajes a sus países de origen. Sin embargo, algunos aprovechan esa salida para llevarse bienes debido al acceso irrestricto que tienen a las casas de sus patronos.

“El consejo más relevante en este sentido es no mantener sumas grandes de dinero en las viviendas y tener las joyas en sitios seguros”, dijo.

Para evitar robos o tachas de casas (cuando hay forzaduras), lo fundamental es tomar medidas en aspectos estructurales, como reforzar portones y puertas, así como colocar llavines tipo coraza y alambre navaja.

En lugares solitarios se puede considerar colocar alarmas o vigilancia electrónica. Si se utilizan cámaras, conviene asegurarse de que sean de buena resolución incluso en la noche.

“Se debe considerar que cualquier vehículo ajeno al lugar es sospechoso, independientemente de si se trata de un vehículo viejo o reciente. Algunos (delincuentes) utilizan vehículos propios, otros alquilados e incluso ha tomado mucha fuerza el empleo de motocicletas”, añadió el investigador.

Los hechos más graves son los asaltos, cuando delincuentes armados ingresan a las propiedades con sus ocupantes adentro.

Para evitarlos, dijo el jefe policial, hay que estar alerta cuando los inquilinos salen o ingresan a la casa, cuando se abren portones tanto vehiculares como de personas. Además, es importante darle mantenimiento a los dispositivos de seguridad como los portones eléctricos.

Por último, es necesario ser muy celosos de desconocidos, pues los delincuentes suelen llegar a buscar información del barrio y recurren a personas con alguna vulnerabilidad como podrían ser los adultos mayores. A ellos se pueden acercar con engaños como pedir desde un vaso de agua hasta el baño prestado.

Si se diera el asalto, el policía recordó que lo más importante es “no oponer resistencia para evitar un delito mayor”. En lo posible, dijo, poner atención a características físicas de los sospechosos que resultarán valiosas en la investigación.