Marco Marín.   15 agosto
Por cada operativo, se desplazan 3.000 efectivos. Todos los cuerpos policiales que pertenecen al Ministerio están obligados a participar en cada una de estas acciones, que se ejecutan entre las 3 p. m. y las 2 a. m. del día siguiente. Foto: Rafael Pacheco

Una vez por mes, el “cerebro” de Seguridad Pública se reúne para definir los blancos de los siguientes operativos. Serán por lo menos 3.000 hombres desplegados en decenas de “puntos calientes”, donde ejecutan retén, incursión y, si es necesario, horas después repetirán la operación.

Del 8 de mayo, cuando inició este gobierno, a la fecha, ya van al menos 25 megaoperativos, que incluyen el “megaplayero”, en las vacaciones de medio año, y el “megaromero” para la romería del 2 de agosto. Posiblemente, otros nombres se sumarán en la agenda, pero siempre habrá un “mega”, porque esa es la marca que está decidido a posicionar el ministro de Seguridad, Michael Soto.

“Si lo ven bien, el megaoperativo es sencillamente un concepto simple que a cualquiera le puede quedar claro. Hay periodistas que me han dicho: ‘eso es lo que ustedes hacen siempre’. Sí, pero nadie le puso megaoperativo. Es una marca. Nadie lo hizo (antes) basado en información”, se defiende.

Su objetivo, reconoce, no es conseguir un cambio radical en el accionar policial. Lo que pretende con los megaoperativos es instaurar un símbolo que identifique de forma más adecuada el propósito de su gestión: “generar una presencia (policial) muy fuerte para que la gente se sienta segura”.

Acepta que no es una idea nueva, e incluso admite que es un tanto comercial, pero, enfatiza, al darle prioridad al análisis de la información de inteligencia y tener un trabajo de equipo entre diferentes instituciones es posible hacer un uso más efectivo de los recursos, al planear y ejecutar los despliegues policiales.

Es ahí donde él cree que radica el éxito de su marca.

Su antecesor en el cargo, Gustavo Mata, coincide con Soto en que definitivamente los operativos de este tipo no son algo nuevo ni tampoco la estrategia.

“La incidencia criminal va dictando las zonas de mayor incidencia, te va dando a vos la pauta donde invertir más policías y de donde sacar. En ese sentido, es lo mismo que está haciendo actualmente el ministro de Seguridad, al cual le veo muchas ganas de hacer las cosas bien hechas y espero que me le vaya muy bien”, dijo Mata.

Eso sí, el exjerarca recuerda que batalló todo el tiempo en la función para conseguir más policías, los que ahora Soto saca a la calle bajo la marca de megaoperativo.

¿Qué hacer contra la criminalidad?

“Vea, no hay una pastilla, no hay una crema, no hay una pomada que el Ministerio de Seguridad tenga la cura. Repito, esto no es de policía, esto es una cuestión de país. Y no es una cuestión de un mes o dos meses, es una cuestión de inversión de años y si el país no entiende lo que está pasando, vamos a estar en problemas. Yo lo dije en el 2014 cuando hablé del tema, viene el crimen organizado y nos va a agarrar con los pantalones abajo. Y desgraciadamente nos agarró con los pantalones abajo y ahora estamos pagando por ello. Por que no se invirtió lo que tuvo que haberse invertido”, sentenció el exministro.

Con los mismos recursos

De acuerdo con el Ministerio de Seguridad, la realización de los megaoperativos no ha implicado más gastos.

La estrategia consiste en concentrar la mayor cantidad de policías, vehículos y otros recursos en aquellas horas en las cuales se producen más delitos. De esta forma, pretenden garantizar que, al menos en esa franja horaria, no ocurran más hechos de violencia en determinadas comunidades.

“Desde el punto de vista operativo, estamos optando por conseguir información de inteligencia para analizarla, procesarla y, basados en eso, tomar disposiciones operativas. Teniendo claro cuáles son las zonas complicadas, los puntos calientes, cuáles son los horarios de criminalidad, cuáles son los grupos criminales que nos están incomodando. Basado en eso se diseñó el concepto del ‘megaoperativo' y la idea es hacerlo un par de veces por semana”.

El segundo elemento distintivo es el enlace de las diferentes fuerzas policiales.

Como parte de ese proceso de unificación del trabajo, los jefes de todas las policías del país se reunieron y comenzaron a organizarse en tres consejos.

El primer grupo se encarga de revisar y definir el accionar policial que se realiza en las calles del país. De acuerdo con la información disponible, se fijan las necesidades operativas de todos los cuerpos de seguridad. Estas tareas se llevan a cabo entre la Fuerza Pública, la Policía de Tránsito, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la Policía de Migración, la Policía de Control Fiscal y la Policía Municipal.

El segundo consejo busca ordenar los objetivos de los cuatro grupos de inteligencia que existen en el país: la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), el Departamento de Inteligencia Policial de la Fuerza Pública (Dipol), las unidades de inteligencia del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y la Policía Penitenciaria. Este equipo de trabajo está encargado de decidir cuáles son los objetivos o amenazas más graves que enfrenta el país, en determinado momento.

La tercera comisión se encarga del tema de la prevención y, de acuerdo con Soto, es la instancia que a mediano y largo plazo puede arrojar los resultados más positivos para resolver los problemas de la delincuencia. ”Lo que de verdad va a controlar el tema de la criminalidad es este de la prevención. Ni más policías ni más cárceles”, explicó el jerarca.

Además de los retenes y las incursiones, el Ministerio de Seguridad Pública busca desarrollar soluciones integrales. Una de esas iniciativas son las noches de cine en lugares donde se desarrollan los despliegues policiales. Esta escena tuvo lugar en Los Cuadros de Purral como parte del megaoperativo número 15. Foto: cortesía MSP.

Este consejo articula diferentes entidades como el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA), la Dirección Nacional de Desarrollo Comunal (Dinadeco), el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), el Instituto de Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA), el Instituto Costarricense de Drogas (ICD) y las municipalidades.

Mientras los proyectos de estas instituciones se logran poner en marcha, es necesario hacer contención criminal, lo que da sentido a los megaoperativos.

“Que los delincuentes consumados sepan que estamos ahí, que decomisamos armas, gente con orden de captura, gente cometiendo delitos en flagrancia, que decomisamos drogas. Al final de cada operativo, suman”, añadió.

Los resultados

Por cada operativo, se desplazan 3.000 efectivos. Todos los cuerpos policiales que pertenecen al Ministerio están obligados a participar en cada una de estas acciones, que se ejecutan entre las 3 p. m. y las 2 a. m. del día siguiente.

Los despliegues se alternan entre retenes e incursiones cada 45 minutos. Normalmente, los puntos en donde ocurren los delitos no son los mismos lugares en donde viven los delincuentes.

De esta forma se logran dos objetivos importantes.

“Uno, para garantizarnos que en esa franja horaria, que son las franjas donde más ocurren delitos, no ocurran y la otra es que nos permite hacer hallazgos de sustancias ilícitas, armas y vieras la cantidad de órdenes de captura que estamos sacando” agregó el jerarca.

Según los datos brindados por el Ministerio de Seguridad, en los 25 megaoperativos que se han realizado hasta el pasado fin de semana, se han logrado 1.663 aprehensiones, de las cuales 325 son por orden de captura y 287 son por delitos que se cometían en flagrancia. Además, se han dado 1.468 aprehensiones de foráneos en condición irregular y confiscado 156 armas de fuego.

En cuanto a drogas, la Policía ha decomisado 272 kilos de cocaína, 15 kilos de marihuana, al menos medio kilo de crack, así como una gran cantidad de dosis pequeñas de otros psicotrópicos, como éxtasis y heroína.También se ha logrado incautar más de 15.000 litros de diferentes licores.

Junto a esos números, sin embargo, están los 378 homicidios ocurridos este año al 14 de agosto. De mantenerse el ritmo actual, el 2018 tendrá un nuevo récord de asesinatos ya que, se estima, el número podría llegar a los 610, después de los 603 del año pasado.