Carlos Arguedas C.. 29 agosto, 2019
Los detenidos fueron puestos a la orden del Ministerio Público de Turrialba, donde serán indagados. Foto: Rafael Pacheco
Los detenidos fueron puestos a la orden del Ministerio Público de Turrialba, donde serán indagados. Foto: Rafael Pacheco

Cuatro individuos retuvieron este miércoles durante cinco horas a un joven empresario turrialbeño con la finalidad de cobrarle ¢15 millones.

El hecho delictivo comenzó a desarrollarse a las 3 p. m. cuando los implicados interceptaron a la víctima, de 29 años, en las inmediaciones de una casa en Aguas Zarcas de San Carlos, a donde se había trasladado a vivir de manera transitoria, comunicó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Al afectado lo introdujeron en un vehículo y se lo llevaron.

A las 8 p. m., uno de los implicados, de apellidos Molina Varela, de 28 años, llegó con el perjudicado a la casa de sus padres en el centro de Turrialba y les exigió el pagó de los ¢15 millones, que supuestamente el joven empresario les debía.

Los progenitores alegaron que no disponían de dinero. Fue en ese momento en que Molina amenazó con llevarse a la víctima para San José.

Según la información de la Policía Judicial, mientras las partes negociaban, la persona retenida logró usar un celular y mandar un mensaje de texto a un amigo sobre lo que estaba sucediendo y esa persona avisó al Sistema de Emergencia 9-1-1, por lo que al sitio se trasladaron oficiales de la Fuerza Pública y del OIJ de Turrialba.

Cuando las autoridades llegaron al lugar, ubicaron un automóvil en el cual había tres sujetos a quienes se detuvo. Se trata de dos costarricenses de apellidos Ramírez Rosales, de 22 años; Amaya Hernández, de 31 y un jamaiquino apellidado Hurace Tyurell de 33.

Luego los policías ingresaron a la casa y capturaron a Molina y liberaron al empresario retenido.

Dentro del vehículo se decomisó un arma nueve milímetros y un teléfono celular.

Los detenidos fueron puestos a la orden del Ministerio Público. Inicialmente se les abrió un proceso por los delitos de privación de libertad y extorsión.

La deuda al parecer es por razones comerciales, pero el OIJ no quiso profundizar sobre el tema.