Eillyn Jiménez B..   31 diciembre, 2019
Las autoridades consideran que pese a la baja en feminicidios, no se puede bajar la guardia y se debe seguir trabajando de manera preventiva. Foto: Shutterstock

“Si bien ha sido un excelente año en reducción de feminicidios el único número para nosotros aceptable es el cero. Eso tenemos que tenerlo claro, mientras una mujer sea asesinada por su pareja en este país no podemos celebrar nada”.

Las palabras anteriores son de Eduardo Solano Solano, viceministro de Seguridad Pública, quien toma con cautela el hecho de que los feminicidios pasaran de 26, en el 2018, a 13 hasta el 30 de diciembre este año.

En el 2017, también se registraron 26 casos de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas, según datos del Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia del Poder Judicial.

Para Solano, el trabajo interinstitucional ha sido clave, ya que ha permitido impulsar diferentes iniciativas y mantener informada a la población sobre los canales existentes para la atención de casos de violencia doméstica.

Durante este 2019, el Ministerio de Seguridad Pública (MSP) trabajó en la atención específica y personalizada de las agresiones dentro del hogar, para lo cual se enfocó en capacitar a los oficiales para un abordaje adecuado.

Además, para el 2020 está previsto que se comience a utilizar la ficha digital de violencia intrafamiliar (VIFA), que detallará si los casos son de alto riesgo, si se presenta violencia durante los partidos de fútbol y el tipo de seguimiento que se brinda, ya sea patrullaje en los alrededores de la casa o visitas.

Por su parte, el Instituto Nacional de la Mujer (Inamu) y el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres consideran esperanzadora la reducción de feminicidios, aunque coinciden con Solano en que hay que seguir trabajando.

Dixie Mendoza, coordinadora del Observatorio, expresó que les alegra ver que las cifras han bajado, pero recalcó que nunca se pueden dar por satisfechas, ya que el dato debería ser cero.

“Ninguna mujer debería ser asesinada por su condición de mujer o, dicho en otras palabras, porque un hombre la considera un objeto, al extremo de acabar con su vida”, mencionó Mendoza.

Destacó que desde que entró en vigencia la Ley de Penalización de Violencia contra las Mujeres, en el 2007, este es el primer año en que la cifra de feminicidios no se acerca a los 20 casos, pero advirtió de que para hablar de una tendencia a la baja se necesitan más años con el mismo comportamiento.

“Todos los esfuerzos contra las violencias de género son útiles, pero no podemos correr el riesgo de crear una falsa seguridad, ya que nos falta mucho camino por recorrer en la lucha por la igualdad”, recalcó.

En tanto Ana Hidalgo Solís, coordinadora de Área de Violencia de Género del Inamu, explicó que las variaciones interanuales en estadísticas sociales son importantes, pero no determinantes.

“Para poder hablar de una ‘tendencia’ se requiere de un análisis comparativo de, al menos, 10 años o más. No es la primera vez que hay una reducción importante en el número de feminicidios entre un año y otro; sin embargo, si se analizan los datos de la última década sí es posible identificar una reducción lenta, pero sostenible, de los feminicidios, lo cual es esperanzador”, afirmó Hidalgo.

Identificación clave

Para Ana Hidalgo, del Inamu, la prevención de este delito inicia ante la primera manifestación de violencia contra la mujer.

“El feminicidio es la expresión última de una cadena de acontecimientos violentos que no fueron atendidos a tiempo.

“La estrategia de prevención primaria seguirá siendo prioridad, aunque sabemos que los resultados se podrán apreciar en el mediano y largo plazo, incluyendo el trabajo con hombres de todas las edades para las nuevas masculinidades, el trabajo en la infancia y el fortalecimiento del liderazgo de las mujeres jóvenes”, destacó Hidalgo.

La funcionaria también considera que el trabajo de comunicación social por medios diferentes y de formación, así como la prevención terciaria –basada en identificación de riesgo– siguen siendo relevantes.

El trabajo de los Comités Locales para la Atención Inmediata de Casos de Alto Riesgo por Violencia contra las Mujeres (CLAI) también ha sido un punto alto, ya que mediante ellos se atiende el problema de violencia contra las mujeres en los lugares alejados del país.

Actualmente, el Inamu tiene el servicio de atención integral (legal, psicológico y trabajo social) presencial en la delegación de la mujer de San José y en cinco oficinas regionales, así como el Centro de llamadas del 9–1–1 para emergencias, información y orientación.

En casos específicos se utilizan los albergues y se da una atención itinerante permanente en Talamanca y la zona de occidente de Alajuela.

Durante este año, en la Delegación de la Mujer se brindó atención integral a aproximadamente 7.800 mujeres y fueron albergadas un promedio de 300 mujeres con 500 niños.

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2019: un feminicidio cada 28 días

Con los 13 feminicidios registrados hasta el 30 de diciembre, se registró uno cada 28 días.

El último hecho ocurrió el pasado 30 de noviembre, cuando un sujeto de apellidos Badilla Ruiz, de 26 años, fue detenido por dispararle en el tórax a Hilary de Los Ángeles Soto Núñez, de 25 años.

Según la versión dada por el sujeto a las autoridades, él manipuló su arma y esta se le disparó de manera accidental. No obstante, la Fiscalía calificó el hecho como feminicidio y, actualmente, el sujeto descuenta prisión preventiva.

Tres días antes, el 27 de noviembre, Natalia Mora Padilla, de 36 años, fue degollada en Guácimo de Limón. El principal sospechoso es un guarda de seguridad de apellidos Campos Martínez, quien mantuvo una relación sentimental con la víctima.

Asimismo, el 1.° de noviembre, Eva Morera Ulloa, de 19 años, fue asesinada por su excompañero sentimental en calle Matilde de San Pablo de Barva, Heredia.

El hombre, apellidado Garita Oviedo (24), se encuentra en prisión preventiva.

Por otra parte, el 5 de octubre, Diego Muñoz Fernández, de 37 años, mató a su excompañera sentimental y a su hija.

Las víctimas fueron Maribel Soto Jiménez, de 25 años, y una menor de 3 años. La mujer tenía un corte en su cuello y la niña, varias laceraciones.

Días después, el cuerpo de Muñoz fue ubicado colgando de un árbol, informó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ).

Dos meses antes, exactamente el 5 de agosto, Yésika María Sánchez Fuentes murió producto de las puñaladas que le propinó su compañero sentimental en Valle Azul de Aguabuena, en Coto Brus, Puntarenas.

El sospechoso, de apellidos Palma Segura, de 49 años, le confesó el crimen a un familiar y le pidió que llamara a la Fuerza Pública, por lo que el sujeto quedó detenido.

Por otra parte, el 3 de mayo Marianela Álvarez Alvear, de 44 años, falleció luego de que, al parecer, su compañero sentimental le propinara dos fuertes golpes en la cabeza.

Según los indicios recolectados por agentes judiciales, el sospechoso habría intentado quemar el cuerpo de la mujer.

Ella ya no convivía con él, pero en ocasiones llegaba a la vivienda en la que ambos habitaron por algunos años en barrio Estocolmo, en Santa Cruz de Guanacaste, donde se produjo el crimen.

Un día antes, el 2 de mayo, en Banderas de Pocosol, en San Carlos de Alajuela, un hombre de apellidos Chavarría Bermúdez, de 27 años, asesinó de un balazo en el cuello a Seneidy Espinoza Morales, de 24 años.

Según las autoridades, la pareja estaba compartiendo y, en determinado momento, comenzaron a discutir. Aparentemente, ambos se reclamaron sobre otras relaciones sentimentales y el sospechoso tomó una escopeta y disparó contra la mujer.

El hombre escapó del lugar antes de que llegara la Policía; sin embargo, tras una intensa búsqueda, fue capturado a las 5 p. m. de ese mismo día por oficiales de la Fuerza Pública.

Otro feminicidio se atendió el 25 de abril en Roxana de Pococí, Limón, cuando Arley Pizarro Gómez, de 46 años, asesinó a balazos a Mirlene de Los Ángeles López Méndez, de 54 años, y luego se disparó.

Ese día, trascendió que hubo una discusión entre la pareja, en apariencia por un episodio de celos del hombre. Al momento del ataque, ellos no convivían en la misma casa.

El 26 de marzo, Heisel Tatiana Badilla Barrias, de 30 años, murió luego de ser herida por su pareja con un cuchillo.

La mujer era madre de cinco menores con edades entre los 13 y 2 años.

Un hombre de apellidos Zúñiga Fuentes, de 32 años, fue detenido como principal sospechoso.

Por otra parte, el 8 de marzo, fue asesinada a puñaladas Gladys María García Pereira, de 28 años y madre de tres menores de edad.

Ella se encontraba en su casa cuando fue atacada por su compañero sentimental, identificado como Douglas Javier Montiel López, quien murió por una aparente asfixia después del ataque.

Finalmente, el 23 de enero, en San Jerónimo de Moravia, se ubicó el cuerpo quemado de una menor de 17 años.

Las autoridades creen que el agresor es un exnovio de la joven, quien al parecer estaba molesto porque ella había comenzado una nueva relación.

Por este caso se detuvo a un hombre de 19 años y a una mujer de 26 como sospechosos del crimen.

Aunado a estos asesinatos, el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia registra como feminicidio el caso de Odalia Ramírez Barrantes, el cual se incluyó en la lista el 12 de febrero de este año, fecha que coincide con la imposición de medidas cautelares en contra de su pareja sentimental, de apellidos Córdoba Núñez.

Ramírez fue reportada como desaparecida el 18 de noviembre del año pasado, en Santa Cruz, Guanacaste. Sin embargo, a la fecha, su cuerpo no ha sido localizado.

La muerte de una joven de 14 años, el 12 de diciembre anterior en la Carpintera de San Francisco de Heredia, no fue tipificado por la Fiscalía Adjunta de Género como feminicidio, ya que al 17 de diciembre se estaba a la espera de informes periciales.

El arma blanca fue la más utilizada (seis casos) para atacar a estas mujeres, seguida del arma de fuego (cuatro) y otros (tres).

Además, noviembre fue el mes con más casos, tres en total, y viernes y sábado fueron los días en que más ataques se registraron, con tres cada uno.