Carlos Arguedas C.. 10 junio, 2016
El 8 de junio del 2015, una bala que recorrió 70 metros mató a un niño de 10 años que jugaba carritos en el corredor de su casa, en La Cuesta de Corredores, Puntarenas. | ARCHIVO LN
El 8 de junio del 2015, una bala que recorrió 70 metros mató a un niño de 10 años que jugaba carritos en el corredor de su casa, en La Cuesta de Corredores, Puntarenas. | ARCHIVO LN

Durante los últimos siete años, 14 personas murieron y 11 más resultaron heridas por balas cuyo origen nunca se conoció.

El dato es consignado en un informe del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (Unlirec), dado a conocer en mayo pasado, y en el cual se investigó el impacto de los casos de proyectiles perdidos en la región latinoamericana y caribeña.

En el documento, que tiene un apartado sobre Costa Rica, se especifica que hubo un primer análisis que comprendió los años del 2009 al 2013. En ese lapso se presentaron nueve hechos (siete muertes y dos heridos). En una segunda pesquisa, que abarcó del 2014 al 2015, ocurrieron 15 incidentes (siete muertes y nueve heridos).

El estudio se hizo con la intención de reflejar cómo la violencia por el uso de armas de fuego está generando muertes, lesiones permanentes y daños psicológicos en personas que no son el objetivo de quienes disparan las armas.

Al respecto, el análisis determinó que entre las víctimas en Costa Rica hubo cinco niños, cuyas edades oscilaban entre 6 y 10 años. Uno falleció cuando jugaba carritos en el corredor de su casa, a 70 metros del sitio de la balacera. El suceso ocurrió el 8 de junio del 2015 en La Cuesta de Corredores, Puntarenas, por un enfrentamiento entre policías y narcos.

Reacción. “Las balas perdidas son un indicador de la lucha armada que se lleva a cabo entre grupos criminales y entre estos para con las fuerzas de orden público”, comentó la defensora de los Habitantes, Montserrat Solano Carboni.

“Esto evidencia un aumento significativo en los niveles de violencia, lo cual queda ejemplificado a través del empleo de armas de fuego con intención letal, cuyos efectos colaterales padecen personas inocentes”, agregó.

Precisamente, Solano dijo que la Defensoría “elaboró un criterio sobre los métodos de restricción que debe imponer el Estado sobre las armas de fuego y ello constituye un paso decisivo hacia la reducción de este flagelo”.

Causas. La Unlirec informó de que el estudio se hizo con base en publicaciones periodísticas y solo tomó en cuenta situaciones en las cuales la víctima no era el objetivo de los proyectiles.

En nuestro país, el origen de las balas fue atribuido a diversas situaciones. Un caso ocurrió por la acción del crimen organizado, cuando, al pretender aniquilar a una persona, los tiros alcanzaron a un inocente.

Cuatro hechos se debieron a balaceras en barriadas por conflictos entre pandilleros.

Otros seis están vinculados a lo que llamaron violencia social, que son pugnas comunales o domésticas, y un caso, a un enfrentamiento de policías y narcos.

También, identificaron un suceso en que delincuentes comunes dispararon durante un asalto a un comercio e hirieron a una persona que estaba lejos.

Respecto a los eventos que faltan, de acuerdo con el documento, no se logró determinar de dónde provenían las balas.