Seguridad

Asaltos, promiscuidad y drogas en La Sabana atentan contra espacio para deporte y bienestar

Mala iluminación y falta de cámaras de vigilancia favorecen delincuencia en el parque público más grande del país

Caminar al aire libre, prácticar múltiples deportes, pasear mascotas, realizar sesiones de fotos o ir a La Sabana para un relajamiento familiar han sido la vivencia común de niños, jóvenes y adultos durante décadas, pero ese parque afronta un desafío de seguridad.

Así quedó en evidencia la noche del jueves 17 de octubre, cuando a las 6:05 p. m. fue asesinado el ingeniero Randall Ulloa, de 39 años, luego de que intentó defender a una joven de un asalto cerca de la esquina suroeste del Parque Metropolitano La Sabana.

Asimismo, el 24 de agosto a las 11:45 p. m. en Sabana norte, cerca del Instituto Costarricense de Electricidad, fue vapuleado y luego asesinado a balazos otro hombre de 32 años, identificado como Rodrigo Jiménez Méndez, oriundo de San José y cuyo caso también sigue sin resolver.

La administración de ese parque, visitado por más 38.000 personas cada semana, está a cargo del Instituto Costarricense del Deporte y la Recreación (Icoder).

Su directora, Alba Quesada, había propuesto meses atrás cerrarlo con una malla, para focalizar los accesos y así evitar que avanzada la noche fuera tomado por personas que viven en indigencia y otros que llegan a ver qué se roban o qué daño hacen.

Quesada insiste en que esa iniciativa se aplica en parques grandes de muchas otras ciudades en el exterior y que se desechó porque fue mal interpretada y no encontró eco en sectores gubernamentales y legislativos.

Pese a las constantes acciones policiales, hasta mediados de octubre la Fuerza Pública registraba 54 denuncias por asaltos cometidos de día y de noche en los alrededores y a lo interno de La Sabana, siete menos que en igual período del año pasado.

En el parque y alrededores también hay hurtos, tachas de carros, daños a la propiedad, actos promiscuos y consumo de drogas.

Otro reciente acto vandálico ocurrió el 27 de julio, cuando varios sujetos, recientemente detenidos, colocaron un explosivo frente a Televisora de Costa Rica en Sabana oeste.

En lo que va del año, la Fuerza Pública ha levantado 24 informes contra personas por consumo de marihuana y crack dentro de La Sabana. Ha decomisado 54 puchos de marihuana, 13 gramos de esa droga y 13 piedras de crack.

Sin embargo, en la periferia del pulmón josefino, máxime cuando hay conciertos en el Estadio Nacional, los decomisos son mayores porque muchos asistentes llevan marihuana para consumir. En ese sector se han decomisado 153 dosis de esa droga.

Para Randall Picado, director regional de la Fuerza Pública, el lugar más crítico de La Sabana es el costado sur, porque ahí están las terminales de tren, de buses, comercios, bares y el acceso en carro para Alajuelita, los Hatillos, Pavas, Los Anonos y otros.

“Ojos por todo lado”

Jeimy Guido, diseñadora de modas, vecina de Mata Redonda, dice que todos los días va a hacer ejercicio a La Sabana y en un par de ocasiones la han querido asaltar en horas de la mañana.

Para ella la seguridad es regular, pues por los alrededores del lago ha visto personas que venden droga y por ese mismo sector fue donde una vez un sujeto la intentó asaltar en bicicleta y otra vez la interceptaron a pie.

“Eran como las ocho y media de la mañana, cuando miré a un sujeto que venía con un cuchillo, tuve que devolverme corriendo. No me alcanzó, pude sacar ventaja, pero en realidad es peligroso, hay que saber por dónde se anda”, sostuvo el jueves pasado en una entrevista con La Nación.

Ella iba sola y aunque más adelante corrían otras personas, no se percataron de lo ocurrido. También ha visto que algunos asaltos los cometen en la zona que está frente a la sede del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).

Como los fines de semana llega más gente, se atreve a correr por las orillas, pero entre semana no se arriesga y lo hace en la pista.

“Hay que tener ojos por todo lado”, indicó. Admite que para atletas como ella, ese parque es indispensable para practicar deporte, pero estima que debería haber más policías en los alrededores.

Parque de contrastes

La recreación y el deporte que se practican en el día en La Sabana, dan lugar a indigencia, asaltos y vandalismo al caer la noche.

FUENTE: ICODER Y FUERZA PÚBLICA .    || w. s. / LA NACIÓN.

Giovanny Sterloff, comerciante de barrio México, también caminaba el jueves con su esposa y llevaba en brazos a un nieto. “Hemos visto la Policía Montada y algunas patrullas. No venimos muy seguido, pero recomendaríamos más iluminación”, sostuvo.

Luis Fernando Andrés Jacome, jefe de Distribución de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz, indicó que con el Icoder han desarrollado muchos trabajos de electrificación como parte de la responsabilidad social.

Sin embargo, las redes subterráneas y aéreas que han levantado para mejorar la iluminación se las roban los vándalos con apenas días o semanas después de instaladas.

“La Sabana es un mundo en que usted pone hoy algo, y al día siguiente ya no está. La gente le tira piedras a las lámparas para dañarlas o se las roban en la madrugada. También hacen zanjas para robarse el cobre de los cables", dijo.

Añadió que no tiene lógica invertir dinero en esos proyectos si a la semana se roban todo. “El tema de la seguridad es complicadísimo. Desde 1979 se empezó con proyectos con redes subterráneas a lo interno, pero la gente se roba hasta los cables de media tensión y los transformadores”, acotó.

Han notado que gente con conocimiento de electricidad participa del vandalismo.

Según Andrés Jacome, se tiene el proyecto de iluminación de toda La Sabana, pero son millones de dólares que podrían ser echados a la basura, por el vandalismo actual.

Afirma que La Sabana en las noches es refugio de drogadictos y promiscuos. “Muchas de esas personas para mantener su relación sentimental y para las drogas, buscan la oscuridad y hacen vandalismo”.

Aunque el parque tiene ciertas zonas iluminadas y funciona a más de un 60%, el sector por donde ocurrió el homicidio del ingeniero nunca ha tenido luz artificial.

El representante de la CNFL dijo que la intervención ahí debe ser más a fondo, pues los árboles son frondosos y altos, y sus copas taparían toda la iluminación.

Ir de día y no exponerse

Por las canchas de baloncesto Natalia Miranda Ulloa, de 25 años, aprovechaba la soleada mañana del jueves para jugar baloncesto con su madre, Ana Cristina Ulloa.

Estas vecinas de Alajuela, afirman que cuando tienen que viajar a hacer mandados a San José, se programan para pasar un rato a La Sabana, pues en su provincia no hay un parque así.

Por esa zona, que está detrás del Gimnasio Nacional, afirman que no han visto asaltos y de vez en cuando observan patrullas cerca.

Ellas recomiendan ir a La Sabana solo de día y piden incrementar los patrullajes en bicicleta y con caballos.

Para Erick Araya, un joven vecino de Escazú, falta iluminación en ciertos sectores y los delincuentes podrían usar algunos árboles para ocultarse, así como troncos de viejos eucaliptos cortados meses atrás y que están apilados al costado sur del Estadio Nacional.

El paseaba a su perra Lola, una perrita bulldog, y tenía el carro parqueado cerca del parque.

La directora del Icoder afirmó que esos troncos serán enviados pronto al aserradero, por parte de las empresas encargadas de la rearborización del Parque, que está en la fase final.

Laura Gutiérrez, dependiente de una tienda de accesorios para celulares en San José, dice que tres veces por semana va a La Sabana para tomar fotos que le sirven para promocionar algunos productos.

Nosotros venimos y no vemos un solo policía. “Aquí es muy solo y, sinceramente, policías casi no vemos, por eso siempre venimos en la mañana”, manifestó.

Promiscuidad en bosque

Los policías con más años de vigilar ese parque, coinciden en que por la zona que está frente a la antigua Aresep, la oscuridad, los árboles y la cercanía de la carretera (ruta 27), hacen que muchos varones homosexuales lleguen en carros finos a tener relaciones.

“A veces han visto orgías con hasta cinco hombres, en cuenta adultos mayores. Otras veces de los carros se baja uno de los ocupantes como a buscar con quién prostituirse, mientras otro lo espera”, dijo un oficial.

“La Sabana es un lugar oscuro que se presta para este tipo de actividades como prostitución de homosexuales que se paran ahí, pero al final una persona parada en una esquina, ¿cuál delito está cometiendo?”, dijo el director regional de la Fuerza Pública en San José, Randall Picado.

A veces los sujetos portan puñales, pues la Policía los ha sorprendido con esas armas, que pueden ser usadas en asaltos o para exigir dinero.

Cuando los cuadraciclos de la Policía los sorprenden y los encandilan, salen huyendo hacia los carros, a veces con el pantalón por las rodillas, dijo otro de los oficiales.

A quienes logran sorprender se les pide la cédula para ver si tienen cuentas pendientes con la justicia y se les hace un parte por la contravención, pero no se les puede detener porque esos actos no están tipificados como delito.

Como en algunos casos se trata de gente adinerada, la Policía les pregunta ¿por qué no buscan un cuarto? Ellos explican que prefieren la adrenalina y el placer que genera hacerlo en el bosque y los lugares abiertos.

Acción policial

Por el lago del Parque Metropolitano, la Fuerza Pública tiene la base de policletos. De igual manera, detrás del Estadio Nacional está la Policía Montada, con oficiales abocados solo a vigilar la parte interna.

Existe un convenio entre el Icoder y la Fuerza Pública que será revisado la próxima semana en una reunión de jerarcas para buscar mejoras, dijo la directora del Icoder.

Otra acción inmediata es pasar de cuatro a seis, los puestos con vigilancia privada que hay en la actualidad.

El Gimnasio Nacional, la piscina María del Milagro París, la Galería del Deporte y Archivo Internacional cuentan con guardas privados.

A partir de noviembre ingresan dos motorizados más que estarán a lo interno de La Sabana. La factura por esos servicios pasará de ¢10 millones a ¢12, 8 millones, pues serán seis puestos de vigilancia las 24 horas los siete días de la semana.

Por parte de la Fuerza Pública, desde las 4 a. m. salen a diario dos parejas de la Policía Montada, con el apoyo adicional de una patrulla, porque en la mañana llega mucha gente a hacer ejercicios. Luego, progresivamente, se va aumentando el recurso policial.

En las horas pico, cuando la gente va o sale del trabajo y el tren va lleno, se refuerza con motorizados de la Policía Metropolitana.

Sin cámaras

De momento la Sabana no cuenta con cámaras de video a lo interno. Las más cercanas son las que tiene la Policía Municipal por la estatua de León Cortés, por la agencia Nissan y por el Tryp Corobicí.

Alba Quesada informó que la próxima semana firmarán un convenio con la Policía Municipal, a efecto de que puedan aportar policías.

“Eso no soluciona el problema. La gente lo que exige es que haya iluminación, cámaras de video y un centro de monitoreo, pero si nosotros no hacemos algo para proteger los equipos, se lo van a robar, explicó Quesada.

Así pasó con las canchas de voleibol, tenían solo dos meses de contar con tendido eléctrico y se llevaron todo, mientras que de las de béisbol van tres veces que hacen lo mismo. “Se llevan hasta la malla perimetral”, acotó.

La funcionaria dijo que La Sabana se puede iluminar, pues hay empresas privadas y públicas dispuestas a ayudar, pero exigen que se proteja la inversión.

Randall Picado coincide en que la falta de iluminación, es un punto débil.

También dijo que las antiguas casetas, que originalmente eran vestidores y sanitarios, quedaron abandonadas y son refugio de indigentes, por lo que estima que se deben dar a terceros que las administren o si no demolerlas, pues sirven de escondites.

El lugar se presta para el consumo de drogas, según lo han constatado.

En ese sentido, el Icoder afirma que se van a demoler esas casetas y que ya se tiene la propuesta para las nuevas que tendrán duchas, servicios sanitarios y lavatorios, pero será hasta el otro año en que se instalen, pues a la Contraloría General de la República analiza una apelación contra la licitación adjudicada.

Costarán ¢257 millones y son cuatro baterías que serían administradas por personal privado.

Cualquier techado o gradería es aprovechado por personas en indigencia que casi a diario amanecen en La Sabana. Foto: Cortesía: MSP.

Alertar al 9-1-1

Randall Picado indicó que si alguien ve un asalto debe llamar al Servicio de Emergencias 9-1-1, entidad que alerta a la Policía y se avisa a las unidades cercanas para dar respuesta inmediata.

Celulares, tablets, equipos de audio y cámaras de foto y video, son los bienes que más atraen al hampa.

El jefe policial dijo que el problema de indigencia en ese parque los obliga a estar constantemente movilizando a personas que no tienen donde dormir y amanecen ahí, lo cual aumenta la percepción de inseguridad.

“Nosotros los intervenimos, los requisamos, si andan puñal se los decomisamos y si cometen un delito los pasamos a la Fiscalía, pero muchos solo llegan a dormir y nosotros no podemos llevarnos a una persona solo por ser indigente”, concluyó Picado

Hugo Solano C.

Hugo Solano C.

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.

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