Katherine Chaves R., Keyna Calderón.   25 noviembre, 2019
El chancero estaba en las afueras del banco, cuando fue interceptado y golpeado. Foto: Keyna Calderón

Para los chanceros, la venta del Gordo navideño no es motivo precisamente de felicidad o tranquilidad. Para ellos, vender esta lotería extraordinaria significa temor, porque saben que se vuelven una de las presas favoritas de los delincuentes.

Para muestra, en los últimos diez días, ladrones asaltaron a tres vendedores, uno de ellos murió.

El caso más reciente ocurrió la mañana de este lunes en el centro de Cartago, donde dos asaltantes hicieron inteligencia previa para poder robarle ¢9 millones a un chancero.

La versión de las autoridades indica que la víctima tenía que realizar el depósito del dinero obtenido de las ventas de lotería, por lo cual desde temprano tomó un taxi para llegar hasta la sucursal del Banco de Costa Rica, en la cabecera del cantón central cartaginés.

Cuando llegó, el vendedor, cuya identidad no trascendió, fue interceptado por dos hombres armados. Allí, hubo un forcejeo, producto del cual la víctima recibió un fuerte golpe en la cabeza.

Al desestabilizarlo, los delincuentes tomaron el dinero y huyeron del sitio en un vehículo color gris. En paralelo, los testigos alertaron a la Policía y a Cruz Roja, la cual llegó para atender en el sitio al vendedor.

Ericka Madriz Chinchilla, jefa de la Policía de esa provincia, comentó que el ofendido no pudo ver los rostros de los delincuentes y que, por ello, manejan poca información.

“El señor describe que todo fue muy rápido, por lo que estamos verificando con las cámaras de seguridad de la zona para obtener más detalle. No tenemos reporte de si hubo disparos”, apuntó.

Lo que sí señala Madriz es que, por el modo de operar de los malhechores, es que se tiene por acreditado que ellos conocían de los movimientos de su víctima.

Trascendió que era un objetivo importante para los asaltantes porque, al parecer, este vendedor debía recoger el dinero obtenido por otros chanceros, por lo cual transportaba una cifra alta.

A la zona llegó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para hacer las entrevistas respectivas y recolectar la prueba necesaria.

De momento, no hay personas detenidas.

Los otros dos casos recientes ocurrieron, uno en Curridabat, el viernes 22 de noviembre y otro en Santa Ana, el 15 de este mes.

Consultados por La Nación, tres vendedores de lotería reconocen que su única estrategia frente al hampa es estar alertas, pues saben que los ladrones los tienen identificados y vigilan sus pasos.

En tanto, la Junta de Protección Social, en asocio con el Ministerio de Seguridad Pública, le entregó a los vendedores un documento con recomendaciones en esta época.

En especial, les aconsejan no caminar por lugares solitarios o trabajar de noche (en bares, por ejemplo); cambiar los horarios y las rutas de entrada y salida de su casa, no portar mucho dinero o mercancía y trabajar en parejas y ojalá en lugares muy concurridos.

También recomiendan hacer transacciones electrónicas con Sinpe Móvil, para reducir la cantidad de efectivo disponible.

Se intentó tener una versión del Fondo Mutual de Vendedores de Lotería, pero al cierre de edición no se obtuvo respuesta.

Los vendedores lamentan los asaltos ocurridos a sus colegas. Foto: Jorge Castillo

Muere tres días después

Mientras las autoridades atendían este nuevo caso, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) confirmó el deceso de un chancero que fue asaltado hace tres días en Curridabat.

La víctima fue identificada como Carlos Antonio Amador Ovares, de 61 años.

Él había sido baleado junto a su hermano en un intento de robo, ocurrido en las inmediaciones del Gold’s Gym Guayabos, en Curridabat, a eso de las 6 a. m. del viernes pasado.

Trascendió que el familiar de Amador aún se encuentra en condición delicada en el Hospital Calderón Guardia.

Según la información de las autoridades, el hombre de 61 años recién había colocado su puesto de venta en vía pública, cuando dos sujetos en moto llegaron al sitio.

El sujeto que viajaba como acompañante se bajó e intentó quitarle la lotería y el dinero, pero el chancero con un arma blanca se defendió. El asaltante sacó un arma de fuego y le disparó impactándolo en una pierna.

Su hermano de 59 años, que se encontraba en la casa, al escuchar el balazo corrió hacia el puesto de lotería para tratar de auxiliar a su familiar, pero el sospechoso lo observó y también le disparó en el tórax.

Los asaltantes escaparon en la motocicleta sin poder llevarse ningún bien, informó la Policía.

En tanto, el primer robo registrado en estos días ocurrió el 15 de noviembre en Piedades de Santa Ana, en San José.

Allí, un individuo asaltó el puesto de lotería del barrio el Triunfo, de donde sustrajo ¢1,6 millones en efectivo. El individuo escapó, pero debido al rápido aviso a la Policía, el sospechoso fue detenido por oficiales de la Fuerza Pública.

Se trató de un sujeto, de apellido Jiménez, quien tiene un amplio expediente judicial por delitos contra la propiedad y en ese momento disfrutaba de un beneficio carcelario.

Bernabé Pichardo, de 57 años, pide más presencia policial para evitar asaltos a chanceros. Foto: Jorge Castillo

Vendedor: ‘Ya nos resignamos a que nos asalten’

“Hoy estaba en esta esquina (frente a la Municipalidad de Tibás) cuando un compañero se viene hacía mí y me dice: ‘Ahí hay un carro raro, póngase vivo’.

“Apenas me dijo eso, yo entré en alerta y caminé y, bueno, me puse un ojo atrás y el otro adelante para evitar que me asaltaran. Caminé y logré despistarlos.

“El mismo compañero que me alertó, volvió y me dijo: ‘Tenga cuidado, escuché cuando dijeron que a usted se lo iban a sonar’. Y, ¿qué puedo hacer? Nada”.

Hace un año, Bernabé Pichardo regresó a vender lotería. Lo había dejado por un tiempo por la inseguridad que significaba, pero es la única manera que tiene ahorita de ganarse la vida.

A sus 57 años, sabe que este oficio está lleno de peligro y lo asume: “Nosotros nos resignamos a que nos asalten y ya”.

Obviamente, agregó él, intenta evitar que ocurra y una de sus herramientas es nunca tener el mismo horario. Pero, reconoció, esos esfuerzos en algún momento se vuelven inútiles, porque la delincuencia los tiene “marcados”.

Luis Murillo, de 62 años, nunca ha sido asaltado, pero teme que ese momento llegue por la inseguridad a la que se ven expuestos. Foto: Jorge Castillo

En eso coincide otro vendedor, que se encuentra en el parque de Guadalupe y quien prefirió no brindar su identidad por seguridad.

"A uno lo marcan cuando está haciendo la fila en el banco para depositar lo que se ha ganado de las ventas. A uno lo marcan en la fila de la Junta de Protección Social cuando se llega a retirar la lotería. A uno lo marcan hasta cuando va camino a la casa.

“Esta batalla se tiene perdida, uno lo que hace es entregarse a Dios y rogar porque hoy no sea el día del asalto. Y eso lo repito todos los días”, apuntó.

Por eso, los chanceros coincidieron en que es necesario contar con más apoyo de la Policía.

“No es posible que nosotros tengamos que resignarnos a vivir en esta intranquilidad. Jamás. Nosotros lo que pedimos son condiciones mínimas para estar tranquilos y una de esas es que la Policía esté rondando más por acá y que se preocupe también por lo que nos ocurra”, señaló Luis Murillo, quien lleva 40 de sus 62 años vendiendo lotería en Guadalupe.