Katherine Chaves R.. 7 diciembre, 2016
Esta casa, ubicada en La Garita de Alajuela, es valorada en más de un millón de dólares.
Esta casa, ubicada en La Garita de Alajuela, es valorada en más de un millón de dólares.

Un panameño, que huyó de una cárcel de su país natal, es investigado en Costa Rica porque supuestamente lavó dinero aquí desde el 2015.

La información fue confirmada por Francisco Fonseca, fiscal adjunto contra la delincuencia organizada, quien detalló que el extranjero, de apellidos Welch Sevillano, legitimó una cantidad de dinero que aún no ha sido cuantificable.

Por el momento, Fonseca señaló que, entre otras propiedades, tenía una mansión en La Garita de Alajuela, valorada en más de $1 millón y cuya construcción fue paralizada en un principio por la Municipalidad por carecer de permisos de construcción. Luego, la obra se pudo concluir. También era dueño de un carro marca Toyota Prado, que estaba blindado.

Welch está recluido en la cárcel La Reforma, en Alajuela, desde finales del 2015, a la espera de su extradición debido a que, en Panamá, debe descontar una condena por narcotráfico (se desconoce cuál era su pena).

Sin embargo, Fonseca aseguró que el trámite de extradición queda en pausa hasta que se resuelva este proceso penal en Costa Rica.

Según dijo el fiscal, las sospechas se levantaron cuando detuvieron este año a un familiar de Welch con $14.000 (más de ¢7.500.000) en Jacó. Luego, se percataron de que el foráneo mantiene una cantidad "muy significativa" de bienes, pese a que no se le conoce ninguna actividad lícita.

Además, detalló, luego de que Welch fue detenido el año pasado, él comenzó a "ocultar" sus propiedades, al traspasarlas a nombre de otras personas.

"Por medio de actos jurídicos y una especie de pantalla de legalidad, intentaron distraer esos bienes para que se desconociera cómo se adquirieron y quiénes son sus propietarios. Lo hicieron por medio de una serie de traspasos y modificaciones societarias.

"Tenemos un listado de vehículos que esperamos recuperar", indicó Fonseca.

El carro, marca Toyota Prado, estaba blindado y estacionado en la mansión en La Garita, Alajuela.
El carro, marca Toyota Prado, estaba blindado y estacionado en la mansión en La Garita, Alajuela.

Ayuda externa. Pese a que estaba recluido en La Reforma, al parecer Welch contaba con la ayuda de varias personas para poder hacer los traspasos de sus propiedades.

Este miércoles, en medio de los cinco allanamientos realizados en Alajuela, fueron detenidos dos de ellos: un abogado, de apellido Sánchez Pereira, y otro sujeto, apellidado Torres Olivas.

"El notario público le daba asesoría a Welch de cómo llevar a cabo sus planes, mientras que el otro detenido (Torres) funcionaba como mano derecha del panameño. Es decir, si el jefe le decía que quería poner tal propiedad a nombre de tal persona, Torres era el responsable de llevarlo a cabo", puntualizó Fonseca, al tiempo en el que agregó que también allanaron el bufete de Sánchez.

Las autoridades aún andan tras la pista de un tercer ayudante del panameño, cuyo paradero se desconoce.

También investigarán a las personas que ahora aparecen como dueñas de propiedades que, en un principio, eran de Welch. "Si se logra determinar que conocían el negocio que hay detrás, ellos se convertirían en coautores del delito de legitimación de capitales".

Al cierre de esta nota, no se tenía el detalle de lo decomisado durante las intervenciones policiales.

Importancia. El fiscal, además de dar detalles de los allanamientos, recalcó la importancia de este tipo de acciones policiales.

Comentó que, cuando se le quitan los bienes a las agrupaciones, estas se debilitan, porque se está atacando el eje central de su negocio.

"Se le golpea más fuertemente a través del decomiso de bienes y dinero, en lugar de la detención de personas. Cuando se captura a alguien puede significar una pérdida importante, pero son fácilmente sustituibles dentro de la organización delictiva.

"Dura más el proceso judicial en contra del detenido, que lo que duran las agrupaciones en reemplazarlo", concluyó.