Eillyn Jiménez B..   15 septiembre
El pasado 1.° de setiembre una avioneta narco se estrelló en San Francisco de Coyote, en Nandayure de Guanacaste. Sus dos ocupantes fallecieron en el percance. Foto: MSP para LN

Seis de las siete aeronaves narco detectadas en Costa Rica durante este 2019 eligieron el Pacífico como su ruta para el trasiego de cocaína.

La situación no es una coincidencia, sino más bien una preferencia de las estructuras criminales para llevar la droga del sur al norte del continente americano.

El ministro de Seguridad, Michael Soto Rojas, atribuye la inclinación de los traficantes a la topografía, la extensión de territorio tico por esa costa y el clima.

“La parte atlántica es más boscosa y, aunque por ahí se dan casos, es más usado el Pacífico, especialmente el norte y sur.

“El análisis que hemos hecho nos muestra que tiene que ver mucho con el clima, la extensión del territorio y la topografía. Además, es la ruta tradicional del narcotráfico, porque la costa pacífica es mucho más amplia”, explicó Soto.

Costa Rica sigue siendo una parada estratégica y no el destino final de los estupefacientes, por lo que las estancias son breves y conllevan, la mayor parte del tiempo, mucha agilidad de parte de los pilotos.

Para burlar los controles policiales, los aviadores, quienes suelen tener amplia experiencia, vuelan muy bajo y aterrizan en pistas clandestinas, donde hay poca luz y el riesgo de un accidente es mayor.

“Los pilotos toman riesgos muy altos, aterrizan por las noches, en pistas de zacate o piedra suelta y, aunque en ocasiones les ponen luces led para que aterricen, no miden árboles y es ahí donde algunos se estrellan y mueren”, aseguró el jerarca.

La sobrecarga es otro de los motivos de percances, ya que para aprovechar el viaje los tripulantes llevan más carga de la recomendada, tanto en los aviones ultraligeros como en las avionetas Cessna y Cherokee.

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Soto recalcó que, actualmente, los casos no se detectan únicamente por accidentes, sino también por las alertas que se manejan en el Centro de Operaciones Conjuntas (COC).

Este sitio está ubicado en el aeropuerto internacional Juan Santamaría y, en él, hay un jefe de comando, un oficial de Fuerza Pública, uno de Guardacostas, otro de Vigilancia Aérea y uno más de Fronteras, quienes están pendientes de posibles trayectos irregulares y se comunican con policías de otros países.

El COC comenzó a operar en enero de este año y trabaja de manera continua. Allí, los oficiales hacen turnos de 12 horas y dependiendo de las trazas (rutas) informan para desplegar recursos por aire, tierra y mar.

“A veces Colombia o Panamá avisan, otras ocasiones nosotros detectamos las trazas y hacemos una proyección matemática del tiempo que tardará en llegar a nuestro territorio y el posible punto de aterrizaje.

“Los despliegues aéreos, marítimos y terrestres nos permiten reaccionar en los tres sentidos y tratar de seguirle la pista a los responsables”, detalló Soto.

En ocasiones, los seguimientos aéreos permiten seguir las aeronaves hasta que abandonan del territorio tico y alertar a otros países.

Marco López, jefe de Servicios de Navegación Aérea de la Dirección General de Aviación Civil, indicó que, por lo general, estas aeronaves vuelan con el sistema de localización (transponder) apagado para no ser detectadas por los radares.

No obstante, si un vecino alerta por un vuelo bajo o sospechoso, las autoridades policiales le consultan a Navegación Aérea para verificar que se trata de un vuelo fantasma, que no tiene plan de vuelo.

La rápida respuesta de Navegación también facilita el accionar de los cuerpos policiales.

Óscar Atehortúa, director general de la Policía de Colombia, consideró clave la unión regional para combatir el narcotráfico, que está en aumento por la sobreproducción de cocaína en su país, lo cual ha incidido en un mayor trasiego.

Otra de las herramientas de valor para que las autoridades estén atentas son los avisos de los vecinos, como ocurrió el pasado 1.° de setiembre en San Francisco de Coyote, en Nandayure, Guanacaste.

Ahí no hubo traza (ruta) detectada previamente, sino que la aeronave volaba tan bajo que los oficiales de la estación de Guardacostas de la comunidad y los lugareños pasaron el dato al COC y se ordenó hacer el despliegue.

Pese a los esfuerzos, el jerarca destacó que en ocasiones no logran detectar el paso de la droga y apuesta a un incremento en la cantidad de radares en sitios claves.

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106 pistas clandestinas

Según datos de Seguridad, en Costa Rica hay aproximadamente 106 pistas clandestinas, pero la cifra varía frecuentemente.

Esas pistas no pueden ser destruidas por la Policía, pero al detectarse su uso, la Policía le notifica al propietario del terreno para que se encargue de poner estañones, alambres u otros elementos que limiten la posibilidad de aterrizaje.

El uso de avionetas no es nuevo para la Policía, ya que, desde décadas atrás, Pablo Escobar y Amado Carrillo, alias El Señor de los Cielos, utilizaban estos métodos.

Lo que no cambia es el aumento en el valor de la cocaína conforme más cerca está del norte. Es por ese motivo que las cantidades que se quedan en Costa Rica para el tráfico local son muy pequeñas.

El ministro precisó que mientras que en el país un kilo de esa droga ronda los $7.000, al llegar a Estados Unidos el precio oscila entre $25.000 y $35.000.

Como estrategia, los narcotraficantes también utilizan matrículas falsas, ya que en ocasiones las aeronaves son robadas.