14 febrero, 2007
 A las maras las ligan en El Salvador con muchos asesinatos. | ARCHIVO
A las maras las ligan en El Salvador con muchos asesinatos. | ARCHIVO

Las maras (pandillas) surgieron a principios de los años 80 en Los Ángeles, California, e inicialmente estuvieron integradas por jóvenes salvadoreños, quienes huyeron de su país, agobiados por la guerra civil.

Poco a poco, se extendieron por otras ciudades estadounidenses incorporando en sus filas a migrantes de países vecinos como Honduras, Guatemala y México.

Estos grupos muy pronto se enfrentaron con otros, entre ellos uno conocido como La 13, conformado mayoritariamente por mexicanos, y que fue responsable de asesinatos y provocó una enérgica respuesta policial.

Las autoridades estadounidenses emprendieron acciones contra las pandillas, encarcelando a sus principales líderes y, después, deportándolos a sus países de origen (en la mayoría de los casos a El Salvador, Guatemala y Honduras).

Al volver a su tierra natal, los jóvenes se reagruparon para impulsar una espiral de violencia nunca antes vista que hoy mantiene en vilo a esas tres naciones.

De acuerdo con informes del FBI, en Centroamérica las maras tienen más de de 100.000 miembros, la mayoría en El Salvador y Guatemala, en donde se registran diariamente asesinatos atribuidos a esas pandillas.

Tatuajes y violencia. La “mara” más conocida y violenta es la Salvatrucha, de El Salvador, palabra equivalente en ese país “salvadoreño listo”.

Las autoridades de ese país creen que hay más de 300 grupos, casi siempre en barriadas marginales con elevado desempleo.

Acostumbran tatuarse por todo el cuerpo y son ligados con la mayoría de los 300 homicidios que se registran por mes.

Los enfrentamientos entre pandillas son sangrientos. Los salvatruchas representan la más seria amenaza a la seguridad pública de El Salvador, Honduras y Guatemala.