Carlos Láscarez S.. 2 febrero
Julio Steven Castro Zambrana, de pie, cuando escuchaba la sentencia dictada por el Tribunal Penal de Pavas. Foto de Carlos Láscarez.
Julio Steven Castro Zambrana, de pie, cuando escuchaba la sentencia dictada por el Tribunal Penal de Pavas. Foto de Carlos Láscarez.

El Tribunal de Juicio de Pavas condenó la tarde de este viernes a Julio Steven Castro Zambrana a descontar nueve años de prisión, al encontrarlo responsable de un delito de homicidio culposo y dos delitos de lesiones culposas graves.

Para los jueces, el sentenciado provocó el choque de dos vehículos el 2 de abril de 2015 (era Viernes Santo) en el cual murió la estudiante universitaria Verónica Guerrero Gamboa, de 17 años,. También resultaron heridas la conductora del segundo auto, la periodista Maricruz Leiva y otra menor, Samantha Saborío.

Según el tribunal, Castro, entonces de 23 años y ahora de 25, conducía en estado de ebriedad. El accidente sucedió en la ruta 27, un kilómetro antes del peaje de Ciudad Colón, en el sentido Caldera–San José.

El día del percance, la alcoholemia practicada a Castro encontró 0,54 miligramos de alcohol en la sangre, cuando lo máximo permitido es de 0,25 miligramos para conductores novatos, como lo era el caso de Castro, oriundo de Nicaragua.

El Tribunal, que estuvo integrado por los jueces José Pablo Alvarado Cascante, Mauricio Rodríguez Montes de Oca y Mauricio Jiménez Vargas, dispusieron en el por tanto inhabilitar a Castro por un período de siete años para conducir vehículos y le dictaron seis meses de prisión preventiva. Hasta el momento estaba libre con medidas cautelares.

Irresponsable acción

El juez Alvarado, al dar una explicación de las razones por las cuales dictaron sentencia condenatoria, dijo que al analizar las pruebas no hubo dudas de la actuación anómala del sentenciado.

El Tribunal estuvo estuvo integrado por Mauricio Rodríguez, José Pablo Alvarado (al centro) y Mauricio Jiménez Vargas. Foto de Rafael Murillo
El Tribunal estuvo estuvo integrado por Mauricio Rodríguez, José Pablo Alvarado (al centro) y Mauricio Jiménez Vargas. Foto de Rafael Murillo

"La colisión se dio en el derecho de vía que llevaba la señora Maricruz Leiva. Quedó demostrado que usted invade intempestivamente ese carril. Los dos vehículos quedaron en el sentido Caldera-San José, los desechos de los vehículos quedaron en esa vía, lo cual evidencia que usted fue el conductor que invadió el carril”, manifestó.

Agregó que también consideraron contundente la declaración brindada por el transportista de grúa Ronny López Zelaya, cuya declaración fue "muy clara, diáfana y sin ningún tipo de contradicción".

"El testigo dijo que su acto fue el más irresponsable visto en su vida. Lo observó 700 metros antes del impacto, en el momento en que (el testigo) regresaba de entregar un automóvil en San José", indicó el juez.

“Usted puso en riesgo la vida de otras personas y conductores que pasaban por esa vía. Su actitud evidentemente fue irresponsable y su acción provocó la muerte de Verónica Guerrero. Además usted tenía poca experiencia de conducir y lo hacía alcoholizado. Es evidente que usted tomó licor en el vehículo, así quedó demostrado al hallarse dos latas vacías de cerveza en el piso del asiento delantero del carro”, explicó Alvarado.

“La joven fallecida tenía un futuro brillante y era emprendedora; hasta había buscado por sus propios medios una beca a Inglaterra para estudiar lo que siempre quiso. En el caso de Samantha (la otra menor que resultó gravemente herida), ella tiene una incapacidad de dos años, pérdida del 15 % de su capacidad general orgánica y padecimientos físicos permanentes”, añadió.

El Tribunal señaló que durante los días del debate el sentenciado nunca demostró dolor o arrepentimiento por las víctimas. Castro además fue condenado al pago de ¢70 millones por daños y ¢20 millones por concepto de daño moral.

En la sala de juicio estaba Maricruz Leiva y Esperanza Gamboa, madre de Verónica, quienes al escuchar el fallo condenatorio se abrazaron y lloraron. Gamboa prefirió no brindar declaraciones.

Maricruz Leiva (de espalda) y Esperanza Gamboa, madre de Verónica, luego de escuchar el fallo condenatorio se abrazaron y lloraron. Foto de Rafael Murillo
Maricruz Leiva (de espalda) y Esperanza Gamboa, madre de Verónica, luego de escuchar el fallo condenatorio se abrazaron y lloraron. Foto de Rafael Murillo

Por su parte, la salir Leiva manifestó que así acababa la pesadilla y que en cierta forma tenía un poco de paz.

“No hay nada que le devuelva la vida a Verónica. Le doy gracias a Dios porque se hizo justicia, justicia de hombres. No entiendo cómo una persona hace pasar a otra por tanto sufrimiento. Esto se pudo haber evitado y hoy tendríamos a Verónica con nosotros”, relató entre lágrimas la periodista.