Carlos Láscarez S.. 13 noviembre

Un hombre identificado como Jonathan Gallota, de 35 años, quien destruyó la tobillera electrónica que portaba y escapó hacia Nicaragua, fue deportado hacia nuestro país, indicó la Policía Judicial.

Gallota en el momento en que ingresaba por el puesto policial de Peñas Blancas. Foto: Organismo de Investigación Judicial
Gallota en el momento en que ingresaba por el puesto policial de Peñas Blancas. Foto: Organismo de Investigación Judicial

Gallota, de origen canadiense, había ingresado a Costa Rica por al aeropuerto internacional Juan Santamaría en julio del 2018, procedente de aquel país norteamericano.

Fue aprehendido junto a otros dos coterráneos el 2 de agosto del 2018 en Ciudad Colón de Mora, cuando viajaban a bordo de un vehículo donde la Fuerza Pública halló 1.006 dosis de metanfetaminas y casi ¢7 millones en efectivo.

Permaneció preso 8 meses por el delito de transporte de droga; sin embargo, solicitó un cambio de medidas y se le otorgó el beneficio de libertad condicional.

Después de varios meses, el imputado se quitó el brazalete y se fugó a Nicaragua, donde, supuestamente, con documentos falsos, intentó salir en un vuelo privado hacia su país natal y así evadir la justicia costarricense.

Para ingresar al vecino país, el individuo usó un pasaporte falso a nombre de Jonathan Tessier, que en apariencia había comprado en Costa Rica.

Al detectar las irregularidades y la verdadera identidad de este hombre, las autoridades nicaragüenses corroboraron que Gallota contaba con una notificación roja en los sistemas de la Policía Internacional (Interpol) emitida por nuestro país, por lo que policías homólogos dieron el aviso de su aprehensión.

El canadiense es requerido por el Juzgado Penal de Pavas por el delito de transporte de anfetaminas.

La anfetamina es un tipo de droga estimulante del sistema nervioso central y se consume para producir sensaciones de alerta, confianza y aumentar los niveles de energía y autoestima.

Su captura en Nicaragua se produjo el 23 de octubre en el aeropuerto Augusto César Sandino junto con dos ciudadanos mexicanos; un piloto de 59 años, y el copiloto, de 38 años, cuando pretendía abandonar Nicaragua en un vuelo privado.

Tras su deportación, Gallota quedó a las órdenes del Tribunal Penal de San José.