Carlos Arguedas C.. 26 noviembre, 2020
La audiencia donde se impuso la medida se realizó la tarde de este jueves en el Juzgado Penal de Cartago. Foto archivo de Keyna Calderón.
La audiencia donde se impuso la medida se realizó la tarde de este jueves en el Juzgado Penal de Cartago. Foto archivo de Keyna Calderón.

Un individuo de apellidos Báez Moreno, sospechoso de cometer el delito de abuso sexual en perjuicio de una mujer en Cartago, deberá cumplir tres meses de prisión preventiva.

La medida la impuso la tarde de este jueves el Juzgado Penal de Cartago, luego de acoger una gestión presentada por la Fiscalía Adjunta de Cartago, que se amparó en el peligro de que el investigado incurra en la reiteración delictiva y el peligro de fuga.

Los tres meses de prisión se imponen mientras el proceso de investigación continúa y se recaban otras pruebas, como la declaración de testigos, para luego llegar, eventualmente a un juicio, donde se dicta la pena definitiva.

El hecho delictivo que se le atribuye ocurrió el jueves 19 de noviembre, cuando atacó a una mujer de apellido Quirós, de 20 años, cuando caminaba por la vía pública a unos 400 metros del Paseo Metrópoli, en Cartago.

La víctima en una denuncia pública sobre el hecho dijo: “(El sujeto) puso mi mano sobre mi pantalón, en la vagina, y donde yo le quité la mano, él me dijo ‘cállese porque le va peor’. Yo empecé a gritar y seguía diciéndome que me callara, pero yo seguía gritando como loca.

Esta joven, de apellido Quirós, de 20 años, sufrió un ataque sexual en Cartago el 19 de noviembre anterior. Así le quedó el pómulo, por el golpe que le propinó su agresor. Foto: Cortesía de la víctima para LN.
Esta joven, de apellido Quirós, de 20 años, sufrió un ataque sexual en Cartago el 19 de noviembre anterior. Así le quedó el pómulo, por el golpe que le propinó su agresor. Foto: Cortesía de la víctima para LN.

“Me metió a un charral y bajó mi blusa, me tenía acostada ahí y estaba encima mío. No tenía ningún arma, la fuerza era con sus manos, no me pidió nada de valor, no me asaltó, solo me decía que me callara o me iba peor. Cuando vio a uno de los señores que me auxiliaron que se acercaba me pegó en la cara y salió corriendo”.

La perjudicada interpuso la denuncia ante las autoridades judiciales pero debido a que se desconocía la identidad de la persona sospechosa, la Fiscalía Adjunta de Cartago ordenó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) una serie de diligencias para ubicarlo y detenerlo.

No obstante, el imputado se presentó el miércoles en la tarde a los Tribunales de Cartago y se entregó a las autoridades judiciales, por lo que la Fiscalía procedió con el trámite correspondiente del caso.

El delito de abuso sexual en perjuicio de persona mayor de edad está sancionado en el artículo 162 del Código Penal con una pena que van de tres a seis años de prisión, cuando “el autor se aproveche de la vulnerabilidad de la persona ofendida, o esta se encuentre incapacitada para resistir, o se utilice violencia corporal o intimidación”.

Recuento del ataque

Quirós, en un relato que hizo a La Nación, dijo que el día del hecho ella iba a visitar una tía en el barrio aledaño al Centro Comercial Metrocentro, por lo que abordó un autobús de Tres Ríos a Cartago. Aunque siempre viaja en la ruta por Taras, ese día estaba lloviendo y prefirió subirse en el bus que hace el recorrido por La Lima y se bajó cerca del restaurante El Pez Dorado. Eran las 2 p. m.

“Mi tía me dijo que iba a mandar a mi prima de 15 años para toparme... Crucé los dos lados de la pista y me lo topé de frente (al agresor), él venía como del centro de Cartago, todo fue sobre la vía principal por donde transitan todos los vehículos que se dirigen hacia San José”.

Fue entonces cuando ocurrió el ultraje. El hecho de que no se quedara callada y gritara y pateara con todas sus fuerzas alertó a varias personas que estaban cerca, e impidió que el hombre siguiera agrediéndola sexualmente.

“En algún momento llegué a pensar que me iba a matar porque él me quiso ahorcar con la tira del bolsito donde llevaba el celular. Él se quedó con la tira y yo con el resto del bolso. Todo ocurrió en un lapso de 5 a 6 minutos.

“Yo a él lo golpeaba, lo pateaba a como yo podía y lo aruñé y le gritaba, lo traté mal, de mentarle la madre”, comenta la joven, quien actualmente está desempleada y por eso había aprovechado la tarde para visitar a su familiar.