Katherine Chaves R.. 8 agosto

Si un reo en la cárcel Luis Paulino Mora Mora, en San Rafael de Alajuela, desea bañarse, debe esperar hasta cuatro horas para poder hacerlo. Y la razón es una: la sobrepoblación que hay en ese centro provoca largas filas hasta en las duchas y en los servicios sanitarios.

Así se expone la situación en un recurso de amparo que interpuso en junio una mujer, de apellido Conejo, en favor de la población privada de libertad de ese centro penal.

Los reclusos se quejan de las condiciones degradantes que deben vivir por el hacinamiento en el sistema penitenciario. Alonso Tenorio
Los reclusos se quejan de las condiciones degradantes que deben vivir por el hacinamiento en el sistema penitenciario. Alonso Tenorio

En dicho reclamo se indicó que al 10 de junio pasado había 974 presos, pese a que su capacidad máxima era de 715 reclusos. El hacinamiento allí en aquel momento era del 36% y al 30 de julio subió a 39,5%.

A criterio de la recurrente, dicha situación “vulnera los derechos fundamentales” de los amparados, ya que provoca que los reos también deban dormir en el suelo o contiguo a los baños, que tengan una restricción en cuanto al acceso al agua potable y dificultad para acceder a servicios de salud, tales como medicina general y odontología.

Los magistrados declararon parcialmente con lugar el recurso y ordenaron al Ministerio de Justicia y Paz adoptar, de “forma inmediata”, las medidas necesarias para que en diez meses se elimine el hacinamiento crítico en esa cárcel.

Lo resuelto por los altos jueces trasciende en momentos en los que la ministra de Justicia, Marcia González, anuncia la reubicación de reos en cárceles más desocupadas y la construcción de nuevos módulos para albergar a la creciente población de reclusos.

En los últimos seis meses, la sobrepoblación en el sistema pasó de un 30,4% en febrero a un 36,7% a finales de julio.

La jerarca además reconoció que en la Unidad de Atención Integral Reynaldo Villalobos, en San Rafael de Alajuela, autorizó colocar un quinto camarote más en módulos donde solo caben cuatro, para tratar de disminuir las cifras.

“No hay privados de libertad de primera y de segunda categoría. Yo como ministra debo velar porque las 15.918 personas en nivel institucional (cárceles) puedan tener la mejor atención”, afirmó González, en un reportaje previo publicado este miércoles.

Insisten en mejoras

Pese a la decisión de los magistrados, el Ministerio de Justicia, en respuesta al recurso, insistió en que se han habilitado espacios para aumentar la capacidad instalada a 868 espacios.

Además, desmintió el tema de las largas filas para bañarse. Refutó que, si bien hay hacinamiento, el centro penal cuenta con 52 servicios sanitarios y 57 duchas distribuidas entre todos los pabellones, así como dos estructuras de duchas colectivas y de baños a las que tiene acceso cualquier reo.

Insistió en que “no es cierto” que duerman directamente en el suelo, puesto que todos cuentan con una espuma.

Agregó que todos los reclusos tienen total y libre acceso a los servicios médicos.

“Se trabaja en función de una desinstitucionalización apegada a la normativa de forma constante y los más expedita posible, para que así la población privada de libertad que reúna los requisitos pueda ser recomendada al Instituto de Criminología y con esto gozar de un beneficio que le permita su reubicación en otro centro o bien para su desinstitucionalización”, acotó Justicia en respuesta al recurso de amparo.

Sin embargo, para la Sala Constitucional, “indudablemente” existe el problema del hacinamiento y ello provoca el deterioro de las condiciones de vida de los internos.

“(El hacinamiento) pervierte el sentido y la finalidad de la pena privativa de la libertad en un Estado social y democrático de derecho, convirtiendo su ejecución en una sanción cruel e inhumana”, reprocharon los magistrados.

Según el dato más actualizado del Ministerio de Justicia, en la Cárcel Nelson Mandela, en San Carlos, el hacinamiento ronda el 78%. Foto: Édgar Chinchilla para LN
Según el dato más actualizado del Ministerio de Justicia, en la Cárcel Nelson Mandela, en San Carlos, el hacinamiento ronda el 78%. Foto: Édgar Chinchilla para LN
Más quejas

Un caso similar ocurre en la cárcel Nelson Mandela, ubicada en San Carlos.

Una persona, cuya identidad se desconoce, interpuso un recurso de habeas corpus el 14 de junio porque el nivel de hacinamiento en esa prisión ronda el 73%.

Según justificó el recurrente, al 10 de junio, había 655 privados, cuando la capacidad real es de 378 campos. A finales del mes pasado el hacinamiento subió a un 78%.

En la queja, de la cual La Nación tiene copia, se lee que esa situación genera un “grave retraso” en la atención técnica y valoración, necesarias para una adecuada reinserción de los privados a la sociedad.

“Hace el encierro en este centro en un depósito de personas sin mayor atención, abordaje y acompañamiento”, subrayó el recurrente.

Ante esto, el Ministerio de Justicia y Paz insistió en que no existen tales atrasos, pero reconoció la sobrepoblación que hay en esa cárcel. Señaló que están a la espera de generar nuevos espacios para paliar la crisis.

Sin embargo, los magistrados, quienes reconocieron los esfuerzos de la cartera, declararon parcialmente con lugar el recurso y le ordenaron eliminar el hacinamiento en un plazo no mayor a los seis meses.