Carlos Láscarez S..   21 enero

Un hombre apellidado Chaves, de 34 años, así como una mujer de apellido Sibaja (29) fueron detenidos este lunes como sospechosos de explotación sexual de mujeres, indicó la Policía Judicial. Ninguno de ellos cuenta con antecedentes policiales.

La aprehensión de la pareja la efectuaron agentes de la Sección de Trata y Tráfico de Personas del Organismo de Investigación Judicial, luego de que allanaron una vivienda en Pinares de Curridabat, la cual había sido alquilada por la pareja con la intención de recibir a mujeres, quienes prestaban allí sus servicios sexuales.

La mujer apellidada Sibaja, de 29 años, era, al parecer, una de las encargadas de administrar la casa de citas. Foto: OIJ para LN

A cada cliente que frecuentaba el lugar le cobraban alrededor de ¢30.000 por una hora: de ese dinero, las mujeres tenían que darle un porcentaje a la pareja, ya que en apariencia manejaban el negocio.

Según el OIJ, se presume que dicho lugar operaba en la zona desde mediados del año anterior. Al momento del allanamiento había en el inmueble tres mujeres mayores de edad, pero al parecer llegaban al lugar unas 11 mujeres diariamente y a diferentes horas.

En la revisión de la vivienda se hallaron instrumentos eróticos, variada lencería, libretas de controles y unos ¢200.000 en efectivo, al parecer producto de los servicios prestados por las mujeres.

Chaves y Sibaja fueron remitidos a la Fiscalía, donde serán indagados por el delito de proxenetismo (beneficiarse de la prostitución ejercida por otras personas) y que que está penalizado con entre cuatro y diez años de cárcel, según nuestro Código Penal.

En octubre pasado, el administrador y el hijo del propietario de un club nocturno en Plaza González Víquez, San José, también habían sido capturados como sospechosos de proxenetismo.

La aprehensión de los individuos de apellidos López Rojas, de 46, y López Calderon, de 30, se dio durante el allanamiento que realizaron agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y miembros de la Policía Municipal de San José. Ellos no tienen parentesco a pesar de que tienen el mismo apellido.

En la misma diligencia, se allanó y cerró un bar contiguo que pertenece al mismo dueño, según informó la Policía Judicial.

Deytel Beita, director de la Policía Municipal, informó de que dentro del comercio se encontraban al momento del ingreso alrededor de 25 supuestas víctimas, algunas de ellas extranjeras. En apariencia, las mujeres eran contratadas y sometidas a explotación sexual comercial. También estaban cerca de 80 clientes.