Judiciales

OIJ advierte sobre inseguridad para realizar juicios en Batán

Informe señala que faltan custodios para detenidos. Sede judicial tiene fácil acceso para atentar contra imputados, testigos y funcionarios judiciales

La posibilidad que desde la calle se pueda atentar contra la vida de testigos, imputados y familiares, es una de las principales debilidades que en materia de seguridad presenta la sede del Poder Judicial en Batán de Matina, Limón, y donde se pretende habilitar una sala, ya existente, para la realización de juicios y así descongestionar los Tribunales de Limón.

La advertencia sobre la inseguridad la presentó el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) el pasado 16 de diciembre a los miembros del Consejo Superior, como respuesta a una consulta hecha por ese órgano judicial, sobre si esa dependencia policial contaba con recursos para atender la eventual realización de debates en esa comunidad.

Nelson Mora Torres, jefe del OIJ en Batán, que firma el documento, hizo ver a los integrantes del consejo que con el poco personal que se dispone, esa oficina policial “no tiene la capacidad de brindar el soporte con custodios de detenidos, ni puede asumir los aspectos de seguridad, como son la protección de las instalaciones, de usuarios o funcionarios ante eventuales juicios en la sala de Batán”.

Incluso mencionó que recientemente, cuando el Tribunal de Juicio de Limón desarrolló un proyecto para realizar juicios unipersonales en Batán, con la finalidad de disminuir la mora judicial, “hubo asuntos que se resolvieron con imputados privados de libertad (...) y se colaboró designando custodios de detenidos, donde yo colaboré asumiendo funciones de custodio, ello motivado en la seria carencia de personal que se viene arrastrando y acrecentando desde el año 2017″.

Agregó que en la actualidad esa oficina solo cuenta con una plaza de custodio y tienen otro, cuya plaza pertenece a Limón y está prestada. “Con esos dos custodios debemos darle servicio a la Fiscalía, al Juzgado Penal, Juzgado Penal Juvenil y al Juzgado Contravencional, custodiando detenidos cuando se realizan prácticas judiciales, muchas veces señalados para el mismo día.

“A manera de ejemplo, si cada uno de esos despachos señala para el mismo día una práctica, se tendría a cuatro privados de libertad al mismo tiempo. Es claro que la capacidad operativa de esa pareja de custodios está más que superada, más aún cuando el manual de custodia establece que cada privado de libertad debe ser custodiado como mínimo por dos custodios”, señaló.

Respecto a otras debilidades en la sede judicial de Batán, Nelson Mora añadió que ahí solo se cuenta con un oficial de seguridad privada que tiene entre sus funciones la vigilancia externa e interna del edificio. La parte interna, explicó, es una zona amplia que es usada como estacionamiento de los vehículos del OIJ, de la Fiscalía, del juez y por la cual transitan libremente los que llegan a poner denuncias, los testigos, los imputados y abogados litigantes.

“Estas personas, por la distribución de los despachos que hay Batán, tienen fácil y rápido acceso a cualquier oficina. Facilidad que pueden aprovechar para atacar a otro usuario (ofendidos, testigos o imputados) o a un funcionario judicial, ello sin que el oficial de seguridad pueda hacer algo para impedirlo, porque tiene que estar pendiente de otras tareas (...). En el exterior, la sede está rodeada por un muro bajo con verjas metálicas que permiten la visibilidad de afuera hacia adentro y permite el lanzamiento de objetos, o peor aún, de disparos de afuera hacia adentro”, advirtió Mora.

Mencionó que en caso de la realización de un juicio, la sede de Batán no cuenta con una sala para testigos, sino que esas personas deben esperar en unas sillas colocadas afuera de la oficina del OIJ y que están destinadas a las personas que llegan a plantear denuncias o deben ser entrevistadas por algún caso.

El jefe del OIJ de Batán mencionó que en setiembre del 2020, luego de la captura de una banda criminal que operaba en esa comunidad, se recibió una información que algunos allegados al grupo habían trasladado armas y artefactos explosivos a Batán para atacar las instalaciones del OIJ. Agregó que, como consecuencia, se debió reforzar la seguridad y debido a la inseguridad de las instalaciones se mandó a teletrabajo a los fiscales y se suspendió la realización de juicios unipersonales.

Carlos Arguedas C.

Carlos Arguedas C.

Periodista en la sección de Sucesos. Trabaja en La Nación desde el 2000 siempre en la cobertura de asuntos de Sucesos y Jurídicos.

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.