Yeryis Salas. 24 septiembre
El juicio se realizó más de cinco años después del accidente. Foto: Alonso Tenorio.
El juicio se realizó más de cinco años después del accidente. Foto: Alonso Tenorio.

La madre de una niña a la que le cayó un marco de fútbol en la cabeza le pidió ¢50 millones al Estado, tras las lesiones que sufrió la menor mientras estaba en una escuela pública en Montes de Oca, San José.

La petición de Marileen Esquivel trascendió este martes en el Tribunal Contencioso Administrativo, donde se lleva a cabo el juicio por daños, en perjuicio de una menor que tenía 6 años al momento de los hechos.

El incidente ocurrió el 30 de abril del 2014, cuando la niña de preescolar jugaba en un área verde de la escuela de Barrio Pinto.

Los pequeños estaban jugando con bolas y mecates y, en determinado momento, alguien tiró del mecate que estaba amarrado al marco y este último cedió y golpeó a la menor.

Tras el impacto, ella quedó con fracturas de los huesos parietal y occipital, ubicados en la cabeza, por lo que requirió un implante de una placa de titanio. También tiene una cirugía plástica pendiente.

La maestra Carmen Rodríguez, quien presenció el hecho y fue testigo en el debate, indicó que en aquel momento era la coordinadora de la Comisión de Emergencia de la escuela.

Aseguró que en una valoración previa al accidente, la Comisión le advirtió al director que los marcos había que cambiarlos, sugerencia que fue desatendida.

“Se le dijo al señor en ese momento, arréglelos o vea a ver qué hace con ellos, pero ahí se quedaron los marcos”, aseguró.

Aunque no hubo secuelas motoras, la niña, hoy de 11 años, quedó con una cicatriz que le atraviesa la frente.

Su papá, quien prefirió que su nombre no se divulgara, testificó que a su hija le traen de Estados Unidos medicamentos costosos para regenerarle la cicatriz, que no se consiguen en este país.

Además, ha recibido constante atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital Nacional de Niños.

“La doctora nos dice que ella es muy activa en sus cosas, pero nos dijo la vez pasada que sí había notado un grado de depresión en ella (...). Asumo que es por la parte de cómo se ve, mi hija no se siente cómoda con sí misma”, declaró el padre a los jueces.

“Ese dolor que se le causó, esa sensación que ella siente ahora, es única y exclusivamente producto del accidente que sufrió y si no hubiese sido así, estuviera con su desarrollo normal como cualquier señorita”, concluyó Rafael Ángel Rojas, abogado de la madre demandante.

Rojas agregó a este medio que el monto solicitado es simbólico, y los jueces determinarán, en caso de aceptar la demanda, cuánto deberá pagar el Estado por los daños.

El procurador Ricardo Jiménez, representante del Estado, señaló que no hubo negligencia por parte de las autoridades, porque los niños estaban bajo supervisión de la profesora y el marco estaba anclado con varillas de metal en el piso, por lo que no era posible moverlo con facilidad.

“Bajo nuestro criterio, tanto la maestra con el cuidado de los alumnos, como el director con el establecimiento de los protocolos, realizaron las acciones que estaban a su alcance a efecto de impedir que los estudiantes sufrieran un accidente”, manifestó Jiménez.

Según el procurador, los argumentos de los demandantes “resultan vacíos" ya que la prueba presentada no es clara.

La sentencia será notificada a las partes en los próximos 15 días hábiles, explicó el juez Elías Baltodano, quien dirigió el juicio junto a Judith Reyes e Iván Salas.

Antes del proceso en el Contencioso Administrativo, los padres de la menor acudieron en un principio al Ministerio de Educación Pública (MEP), que archivó el caso en el 2015 luego de una investigación administrativa, sin señalar responsables.