Hugo Solano C.. 27 mayo
Fachada del edificio de los Tribunales de Justicia de Desamparados. Foto: Rafael Pacheco
Fachada del edificio de los Tribunales de Justicia de Desamparados. Foto: Rafael Pacheco

Un joven de 21 años, de apellidos Picado Madrigal, deberá descontar 16 años de prisión tras ser declarado culpable de dos delitos de extorsión y una tentativa de homicidio.

El primer hecho ocurrió el 8 de octubre del 2017, en Concepción de Aserrí, cantón del que Picado era vecino, cuando interceptó a uno de los ofendidos y le exigió que le entregara el dinero que portaba.

Horas más tarde, Picado llamó por teléfono al ofendido y le pidió que le pagara ¢50.000 adicionales, o si no iba a disparar contra su casa.

Otro de los casos con los que se vincula a Picado ocurrió la noche del 17 de junio del 2017. Esa vez se presentó a la casa de otro de los ofendidos, en San Juan de Dios de Desamparados y le disparó; sin embargo, no logró herirlo.

El último hecho por el que lo procesó la Fiscalía ocurrió el 15 de noviembre del 2017, en una gasolinera de Pavas, cuando el imputado empezó a gritarle a una tercera víctima, para amenazarla.

En la madrugada del día siguiente, el afectado empezó a recibir llamadas y mensajes de Picado, exigiéndole el pago de ¢100.000, por lo que interpuso una denuncia.

Picado y los ofendidos eran conocidos de vista, por lo que el joven obtuvo el número celular de ellos y mediante mensajes y llamados los amenazaba y extorsionaba.

Un allanamiento en la casa del pistolero en Aserrí permitió decomisar un revólver, un chaleco antibalas, 17 municiones sin percutir y siete casquillos.

El 5 de diciembre del 2017, Picado fue detenido por oficiales de la Fuerza Pública en vía pública y se le decomisaron varias dosis de cocaína y marihuana.

La sentencia condenatoria tuvo lugar en el Tribunal Penal de Desamparados el pasado jueves.

Mientras el fallo adquiere firmeza, Picado quedó en prisión preventiva.